Masuk
Blake metió sus manos en los bolsillos de su abrigo, mientras entraba al club. Xander se había encargado de que lo dejaran pasar sin tener que dar muchos datos, sólo dio su nombre y eso fue todo. Sus manos estaban temblando, y miraba todo con mucha curiosidad. Ni siquiera él mismo sabía porque había accedido en primer lugar a ir, pero ya lo había hecho.
Xander lo miró de arriba hacia abajo, buscando la manera de echarlo de su casa, pero lo veía tan mal que le dio pena.— Estás borracho — se cruzó de brazos — Es mejor que te vayas a tu casa, Bastian.
Después de terminar sus rodas por las habitaciones donde le tocaba, pudo respirar feliz e ir a donde estaba su mochila y ponerse a estudiar un poco sobre los exámenes finales que le tocaban tomar. Bastian lo seguía de cerca, más de lo que debería.Xander secó el sudor de su fren
Xander estaba con las manos sobre su espalda baja, estaba sudoroso por la previa acción que vivió a manos del dominante. Sus ojos estaban cubiertos por una venda y no se escuchaba absolutamente nada en esa habitación, el frio metal de una jodida pala de metal estaba siendo guida por toda su espalda, hasta detenerse en sus glúteos.
Xander tenía muchas cosas en mente y una de esas era tener a Bastian arrodillado frente a él, por qué él no podría ser el chico delicado que él quería pero podía ser mejor que cualquier chico con el que Bastian haya estado hasta ahora. Con ese pensamiento salió de su habitación para dirigirse a la salida. Hoy era su día libre en el hospital y podría ir temprano al gimnasio y luego regresar a casa de sus padres a almorzar.
Xander salió de la facultad y fue hacia su carro. Se sentía cansado como para ir a su trabajo en el hospital. Su padre le había dado un trabajo en ese lugar, ya que era el director del lugar, y su madre era el jefe de los enfermeros. Desde hace dos años que trabajaba en el lugar, y no vivía con ellos y sus hermanos, los cuales estaban cada vez más insoportables.