LOGINSebastián Ferrari, era un hombre que vivía sin considerar lo que pensaban de él, tomaba lo que quería de la gente sin medir las consecuencias y con Anabella Estrada, no iba a ser la excepción, siendo niña y en sus primeros años de adolescencia, tuvo con ella una relación de amor odio, pues a veces la protegía y se preocupaba por su seguridad, pero otras no la toleraba, sin embargo, al crecer ella un poco más, sus sentimientos cambiaron, pero no quería ceder a ellos, no podía olvidar que la madre de ella, fue la causante de la muerte prematura de la suya. Por eso, tal vez podría usarla para hacer pagar a Alicia Estrada y Giovanni Ferrari lo que le hicieron a su madre, su mejor venganza hacer sufrir a la niña de sus ojos. Sin embargo, una muerte inesperada le hace cambiar lo que pensaba.
View MoreSebastián, había salido a trotar en el parque, eran poco más de las cinco de la mañana tenía esa rutina diaria, lo ayudaba a pensar, a distraerse y a sobrellevar toda esa situación que aún lo tenía profundamente herido. En una de esas vueltas, vio a una mujer que trotaba mucho más adelante que él, sintió que su corazón se paralizó, era ella, su misma estatura, su color de cabello, sin detenerse a pensar aceleró su ritmo y empezó a gritar —¡Anabella! ¡Anabella!— la mujer no volteaba.La alcanzó y la tomó por el brazo, ella volteó diciéndole —¡¿Qué hace? está loco!, es un acosador—dijo asustada mientras tomó su teléfono—voy a llamar a la pol
UN AÑO Y SEIS MESES DESPUÉS.Habían transcurrido un año y seis meses desde que por su bien y el de sus hijos, su padre preocupado y hastiado por su actitud y su deseo de autodestrucción, lo sacudió y le hizo reflexionar en como llevó su vida durante las tres últimas semanas después de haber concluido la búsqueda de Anabella. Ahora era completamente otro, se había dedicado a sus negocios, pero su prioridad eran sus hijos, toda su atención se volcó en ellos, le gustaba cuidarlos. Desde que había cambiado su vida, pasaba mucho tiempo con ellos.Los primeros días fueron realmente difíciles, primero contarles que él era su padre, se sentó con ellos en
Llegó a un aeropuerto privado, donde lo estaban esperando varios pilotos, se montaron en varios helicópteros y se dirigieron a la zona del accidente donde comenzaron a rastrear el lugar, allí pasaron varias horas hasta que detectaron restos de la aeronave siniestrada, y luego de unos minutos encontraron unos cuerpos, Sebastián se bajó de la aeronave con el corazón latiéndole a mil por segundos, sentía que le faltaba el aire, cerró los ojos un momento tratando de recuperar el control, siguió caminando para ver los cadáveres con el miedo atenazándole las entrañas. Al acercarse, sintió gran alivio cuando vio que ella no era uno de los fallecidos, eran dos hombres y una mujer miembros de la tripulación.Continuaron la búsqueda, pero luego de un rato debió ser suspendida por las condiciones climáticas, por lo cual debieron aterrizar de emergencia en un aeropuerto cercano al sitio de la búsqueda, las autoridades que dirigían la búsqueda pidieron a quiene
"¡Por Dios! Esto no podía estar pasando", pensó, sintió que su corazón se rompía, fue imposible retener las lágrimas que surcaron su rostro y que amenazaban con quitarle la visión, era la peor pesadilla, no podía ser cierta esa noticia. Él la había visto la noche anterior, estaba más bella y deseable que nunca y la había tratado miserablemente como siempre, "¡Soy un completo imbécil!", se dijo desesperado.Lo que estaba viviendo no podía ser verdad, todo debía ser una mentira, seguro era un mal sueño del que pronto despertaría, cerró sus puños y le dio un par de golpes a la pared. "Anabella no podía estar muerta", se dijo, luego de unos minutos tratando de asimilar la noticia, la cual se negaba a aceptar, habló con los dientes apretados corriéndolos a todos—¡Fuera todos!—respiró profundo para tomar aire y controlarse para después continuar hablando— Lo siento pero debo irme a Palermo, tengo que estar con mi familia en