INICIAR SESIÓNEmely Watson permaneció diez años encerrada en un psiquiátrico, luego de que se le imputara a la corta edad de siete años el homicidio de su media hermana de un año. Cometió un error, y lo pagó con la oportunidad de tener una infancia normal. Pero ahora, diez años más tarde, se le presenta la oportunidad de tener una vida normal; volver a casa con su familia, recuperar a sus amigos de la infancia e incluso enamorarse por primera vez. Tantas emociones, tantas nuevas experiencias, toda una vida por delante. La única pregunta es si ella estará a la altura de todo eso, ya que siente que, en esa casa, los fantasmas del pasado la acosan. Emely comprenderá por las malas, que no todo es lo que aparenta ser, y que la vida fuera del psiquiátrico es más dura de lo que ella creía.
Ver másEmely camina a pasos apresurados por la calle de regreso a casa, preguntándose ¿qué rayos acaba de pasar? No logra explicarse siquiera el cómo terminó frente a la casa de Elliot. Su cuerpo entero tiembla por los nervios, él lo sabe, se supone que nadie debía saberlo. Su padre se pondrá furioso si se entera, de eso no tiene duda.Busca en su cabeza la manera correcta de hablar con Matt de lo que pasa. No quiere arruinar las cosas más de lo que hizo al gritarle como una desquiciada la noche anterior, cuando él sólo quería saber cómo había resultado la cena. Pero es que se sentía tan confundida, triste y abatida, no quería hablar de ello, y él insistió demasiado.Siente que todo sería más sencillo si por lo menos él supiera la verdad de donde estuvo ella durante diez años, pero no puede decirla sin confesar el por qu&eac
Es el otoño del 2010, y en la habitación 64 hay una mujer luchando por lograr calmar a una histérica niña que intenta cortar su cabello. Lottie suspira profundo, una vez que logra arrebatar el objeto de las manos de la menor, pero ya es demasiado tarde para salvar la hermosa cabellera castaña. —Emely… ¿lo hiciste de nuevo? —cuestiona el hombre de cabello negro, mientras ingresa en la habitación junto a un par de enfermeros.—Señor Willy, fue mi culpa, la descuidé y tomó unas tijeras.—Lo que significa que usted no sirve para este trabajo, Lottie. ¿Y si no fueran para cortar su cabello? ¿Y si fueran para atentar contra su integridad física? ¡Esa niña está demente, no es cuerda y usted parece no aceptarlo!—Señor Willy…—¡Basta! E
Al volver del trabajo ese día, Mark estaciona el auto y se apresura a bajarse luego de apagar el motor. Suspira hondo, pensando que en unas pocas horas tendrán que salir todos como familia a cenar en un restaurante. Se encuentra nervioso, y mucho, por el hecho de que no sabe qué resultará de todo eso, realmente teme que su hija retroceda en lugar de avanzar.De manera distraída, observa todo a su alrededor, hasta que sus ojos se posan en la casa al otro lado de la calle. Arquea una ceja, confundido, al divisar a su vecina sentada en el porche, con una expresión llena de angustia plasmada en el rostro.Observa en dirección a su casa y luego vuelve la mirada hacia la casa de enfrente, torciendo un poco la boca. Mira su reloj de mano por cuestión de segundos; aún tiene tiempo, o eso cree. Por lo que, sin pensarlo más, se apresura a cruzar la calle para ir a visitarla.—Hola —dice, mie
Emely avanza por los bellos jardines, rozando sus manos con algunas de las flores. El día ha amanecido realmente hermoso, el sol está radiante y ni hablar de la fresca brisa que sopla en su rostro, causándole un agradable hormigueo en las mejillas. No recuerda cuando fue la última vez que salió a dar un paseo por esos campos.—¡Emely! Linda, no puedes estar aquí —sisea Lottie, parece muy angustiada cuando avanza hacia ella para tomar su mano. —. Ven conmigo.—¡No! —exclama, soltando su mano. —. ¡Quiero irme a casa, quiero a mi papá!—Si se enteran que saliste sin su consentimiento tendrás muchos problemas. Ven aquí, ahora.La niña de nueve años decide no obedecer a la adulta, y, en lugar de volver al interior de la institución, comienza a correr por los jardines con la inten