Mag-log inSalgo sigilosamente de la habitación de Derek luego de cerciorarme de que no haya nadie. Por alguna extraña razón no quiero que alguien sepa que pasé la noche con él, lo cual me preocupa. Le dije que lo amaba en un estúpido arrebato. Porque en realidad no lo amo, si lo hiciera, no me acostaría con su padre. Así que ahora estoy, como una fugitiva caminando con sumo cuidado. Descalza y con una simple camiseta suya porque no sé ni siquiera donde quedó mi ropa. Solo quiero llegar a la habitación de Lara y fingir —para Neal más que todo— que no pasé la noche junto a su hijo.
Me deshago de la camisa de Neal y abro su pantalón, sin sorprenderme al no encontrar bóxer, de nuevo.—¿Qué no tienes ropa interior? —pregunto quitándome la camiseta.—No la necesito cuando estoy contigo —me desabrocha el sujetador y se lleva uno de mis pechos a los labios.
—¡Natalie, nena! —Derek me abraza en medio de la estación de trenes—. No sabes cómo te extrañé—Yo también te extrañé —susurro separándome—. ¿Qué tal el viaje?—Cansado, como siempre —él me sonríe—. ¿Qué esperas?
No sé que estoy haciendo, no sé en qué estoy pensando y llegados a este punto me doy cuenta que no sé nada de nada. Camino de un lado a otro en la sala de la casa, esperando, intentando buscar las palabras correctas o una excusa creíble antes de que llegue. Tarde. El timbre suena y yo no tengo nada que decir. Camino distraídamente a la puerta y la abro. Su figura imponente atraviesa el marco y cierra la puerta detrás de él. Lo observo detenidamente y me gusta lo que veo. Neal lleva unos jeans obscuros, zapatos casuales, una camiseta blanca y una chaqueta de cuero, el cabello luce intencionalmente despeinado.
—Natalie como lo siento —Chloe se lanza sobre mí y me abraza.—Está bien Chloe, no es la gran cosa—¿Cómo que no lo es? ¡Es tu cumpleaños! No pasa seguido
Cuando salgo de la ducha encuentro a mi padre sentado al borde de la cama. —Llamé a la puerta pero como no respondías, entré y escuché la ducha—¿Cómo sabes que estaba aquí?