Sebastián, había salido a trotar en el parque, eran poco más de las cinco de la mañana tenía esa rutina diaria, lo ayudaba a pensar, a distraerse y a sobrellevar toda esa situación que aún lo tenía profundamente herido. En una de esas vueltas, vio a una mujer que trotaba mucho más adelante que él, sintió que su corazón se paralizó, era ella, su misma estatura, su color de cabello, sin detenerse a pensar aceleró su ritmo y empezó a gritar —¡Anabella! ¡Anabella!— la mujer no volteaba. La alcanzó y la tomó por el brazo, ella volteó diciéndole —¡¿Qué hace? está loco!, es un acosador—dijo asustada mientras tomó su teléfono—voy a llamar a la pol
Last Updated : 2020-11-17 Read more