LOGINBajé de inmediato a la entrada del edificio donde vivimos, Austin está recargado en su auto, sonríe.
— Estas preciosa.
— Gracias.
— ¿A donde me vas a llevar?
— Pues, a donde la gasolina de mi auto nos lleve — ruedo mis ojos.
— Que gracioso, tengo que estar en casa antes de la media noche.
— Preciosa, hoy es viernes y el cuerpo lo sabe.
— Si tu lo dices, pero ya dime a donde vamos a ir — insisto.
— Es una sorpresa, si quieres puedes poner música.
Enciendo la radio y partimos hacia donde sea que vayamos.
(...)
Llegaron al restaurante inmediatamente, un camarero nos guía hacia la terraza, pasamos por el bar y diviso a Vincent que se encuentra en la barra. Una rubia se dirigió hacia donde estaba el y se dieron un apasionado beso, ignoro la punsada que siento en mi pecho.
Se acercan y suspiro ese hombre es, creo que no tengo palabras para describir su atractivo, solo diré eso.
— ¡Que sorpresa verlos! — Vincent enfoca su vista en nuestras manos entrelazadas.
— Lo mismo digo — murmuro.
— ¿Ustedes son? — pregunta la pelos de elote que desde el comienzo me miro con burla.
— Soy Austin Smith y ella es Sofia Samaniego — me señala, sonrió.
— El mio es Whitney Hamilton — dice coqueta dirigiendo su mirada a Austin, Zorra.
Enfoco mi vista en Vincent quien me esta mirando fijamente, desvió la mirada.
— Te gustaron los chocolates y las rosas — de nuevo la enfoco en el, habla con diversión. Mis mejillas se sonrojaron de golpe, que vergüenza.
— La verdad, no se de que me hablas desde la mañana salí de mi casa — mentira, los chocolates estaban deliciosos, cambio su mirada a una confundida.
— Y si llegaron pues han de estar en los estómagos de mis amigas — finalice.
— Nosotros nos vamos, me imagino que han ahorrado mucho tiempo para poder venir a este lugar, que tengan una linda velada — espeta molesto.
Estúpido.
— No hay ningún problema con eso, adiós — le digo y rápidamente Austin rodea mi cintura y nos encaminamos hacia donde estaba el camarero.
— Me encanta — lo miro con una gran sonrisa. El puente de la torre o "Tower Bridge" nos da una magnifica vista.
Después de un silencio acogedor.
— Veo que a Becket le desagrado — hace una mueca mientras bebía su copa de vino.
— No le hagas caso, le gusta hacer sentir mal a las personas — pruebo la comida, es deliciosa.
— Pero tu le encantas — vuelve a hablar.
— No lo creo.
— Si tu lo dices.
(...)
Amelia se rescostaba en el sofa
— ¿Como fue la cita de ayer? — pregunta.
— Me diverti mucho el es agradable.
Termino de amarrar los cordones de mis zapatos deportivos.
— Bueno me voy — me despido y salgo a correr, son las 8:00 AM, salgo del edificio.
— ¡Ay! No puede ser — el hombre de lindos ojos grises se encuentra al frente mio.
- ¿Que haces aquí? — me cruzo de brazos, esperando que respondan
— ¡Eh! B-bueno quiero invitarte a desayunar — se pasa la mano por su cabello.
— No.
— Te aseguro que te vas a divertir — dice.
— No quiero, voy a correr así que no.
— Prometo que me portare bien — habla y se acerca mas, doy un paso atrás.
— Estoy vestida deportiva — me escuso.
— Estas perfecta — Me lo pienso, Sofia en el fondo sabes que quieres ir con este hombre apuesto pero se que me voy arrepentir después.
— Esta bien pero conste que arruinaste mi sábado — lo señalo.
— Todavía no ha terminado el día — dice con una gran sonrisa que me contagia.
Caballerosamente me lleva hasta la puerta del copiloto, su fragancia varonil es exquisita. En el asiento se ve un ramo de flores y chocolates.
— Son para ti — me entrega.
— G-gracias están lindas — huelo las flores, tienen un rico aroma.
— Muy hermosas — levanto la mirada para encontrarme con su vista fija en mi, puedo apreciar su belleza, ver como el viento mueve sus cabellos castaños, sus perfectas cejas y esas largas pestañas que adornan esos ojos, me gusta su barba lo hace ver mas maduro y sensual. Enciende el auto y partimos.
— Vamos — me abre la puerta para entrar a la cafetería, tiene una pinta de confortable.
— ¿Qué deseas pedir ? — dice esta a mi lado frente al mostrador, en el lugar solo esta dos parejas en la parte del fondo.
— Estoy indecisa, todo se ve delicioso — digo la verdad.
— Puedo escoger por ti si quieres, casi siempre vengo.
Asiento.
— ¿Cuéntame más de ti? — pregunta, ya deja ordenando y nos dijeron que en unos minutos estará listo.
— ¿Por qué ayer te comportaste de esa forma? — le digo sin contestar la pregunta que me hizo.
— Fue un mal día — musita evadiendo mi mirada.
— Comprendo, pero ese comentario no fue el correcto.
— Después medite y se que hice mal, perdón — me dice con arrepentimiento.
— Conmigo no te tienes que disculpar — musito y después me dice que se va a disculpar con Austin, un mesero de acerca con nuestros pedidos.
Bebo la taza con capuccino, me gusta su sabor. Gimo cerrando mis ojos disfrutando de su sabor.
Abro mis ojos y me esta mirando, noto que sus pupilas están dilatadas.
— ¿Tienes algo aquí? — dice, acerca su mano y limpia mi labio inferior, lleva a su boca el resto de leche espumada.
El nerviosismo aumento demasiado rápido. Este hombre me ponía así, tenia que alejarme pero no quería hacerlo, apenas y se como se llama.
Volviendo a la realidad no me había dado cuenta de lo cerca que estaban uno del otro. Vincent me observo y bajo la mirada a mis labios y de repente siento sus labios sobre los míos.
—Se te quito el hambre— dice, nos encontramos en un mcdonalds, asiento y sigo comiendo.Después de la cena que fue en un lujoso restaurante, todo muy bonito pero la comida no me lleno, soy una hambrienta.
Sus labios tenían el sabor delcapuccino,no tardo en seguirle el beso.En el momento que pego sus labios contra los míos, mi cuerpo se encendió de pasión sonaraclichepero eso es lo que sentí, sigo disfrutando del beso no quería dejar de hacerlo. Pero tengo que parar no quiero ilusionarme con este hombre.
Bajé de inmediato a la entrada del edificio donde vivimos, Austin está recargado en su auto, sonríe.—Estas preciosa.—Gracias.
1Semanas DespuésDespués de media hora me subo al auto, Amelia y Nadia me miran con curiosidad.
— Muy cansado este día — digo cerrando la puerta del auto, toda la mañana y tarde nos hemos pasado buscando departamento. Los padres de Amelia decidieron en comprar un departamento para que las tres podamos vivir tranquilas sin pensar en que al final del mes se tiene que pagar el alquiler. En fin quiero ducharme y comer.— ¿Como les fueron?— nos pregunta Roberto.
Observo como la lluvia cae sobre el vidrio del auto al fin nos encontramos en Londres, estamos cansadas por el viaje pero vamos a ir al hospital para ver como siguen Sr. Collins y Sra. Brown.Llegamos y buscamos a las dos hijas de Abigail y Robert, las encontramos y Amelia corre a abrazarlas.&m