Share

2

last update Petsa ng paglalathala: 2020-09-24 12:01:18

Hospital privado, Londres. Años atrás

—No hay rastro de la mujer, ni de la niña.

— No puede ser, la madre ha tenido que ser sedada, este es el mejor hospital de Londres, ¿Cómo cree que esto nos va a afectar, agente Maloner?

—Me importa un bledo la maldita publicidad, es obvio que ustedes tienen toda la culpa, sus pacientes pagan una fortuna y ni siquiera pueden proteger a los bebes.

—No se atreva a criticarnos agente de porquería.

— ¿Agente de porquería? Vamos a dejar algo claro de una sola vez, fue usted el que me llamó y fue en su hospital privado en el que se robaron a una bebé, así que no creo que este en la posición de tan siquiera pensar en criticarme. Si se mantiene lejos de mí, podré trabajar mejor. ¿Está claro?

—Sí.

—Muy bien, ahora lléveme al departamento de seguridad para poder observar los videos.

El tiempo comenzó a transcurrir y Maloner no obtenía resultados, año con año la familia Grant empezó a abandonar la fe, el padre de los gemelos, Richard Grant perdió la lucha contra el cáncer diez años después sin llegar a ver a su hija de nuevo, la madre de las criaturas, Rose Grant, continuaba comprando todo doble, era lo único que le daba paz y Cole la entendía, de hecho pensaba en continuar con la búsqueda de su hermana apenas cumpliera los dieciocho años.

Samuel Greyson y su esposa Julliette Smith, llegaron a Estados Unidos con su hija en brazos, era la tercera de sus hijos, los dos mayores estaban en una escuela militar, por lo que la pequeña criatura estaría sola en casa. Vivian en Montana, en una inmensa propiedad que limitaba con la casa de Mark Lutz, mejor amigo y colega médico de Samuel. El apellido Lutz era bastante famoso tanto de Estados Unidos como en Inglaterra, no solo por la inmensa fortuna que poseía la familia, sino porque Mark era considerado el mejor neurocirujano en ambos países. Ambos se conocieron cuando estudiaban en la universidad, fueron compañeros durante toda la carrera, pero al final había sido Mark el que se graduó con honores y este sin saber, era el objeto de la ira y los celos enfermizos de Samuel.

Como Mark Lutz tenía una inmensa propiedad en Montana, Samuel también, lo mismo con los autos, la ropa, las amistades. La única diferencia entre ambos era que Samuel Greyson obtenía todo de forma sucia.

Acabando de graduarse, se puso en contacto con Mark pidiéndole ayuda (la que de paso sabía que no le iba a negar) por lo que le había puesto como médico jefe y director de su clínica privada en Montana. Las cosas cambiaron drásticamente cuando viajó a especializarse a Inglaterra por insistencia de Mark, ese año que estuvo fuera se relacionó con peligrosos jefes de grupos que distribuían drogas, llegando a jugosos acuerdos para ambas partes. Nadie imaginaría que la prestigiosa clínica de Montana funcionaría como tapadera.

Antes de regresar a casa, su querida esposa le salió con la sorpresita de la bebé, así que no le quedó más remedio que alegar que no le había contado nada a Mark porque su esposa era muy nerviosa y temía que las cosas no salieran bien durante el parto. Esa estúpida mujer quería una niña y ahora debía cargar con ese pequeño estorbo.

Cuando los Lutz conocieron a la hermosa niña quedaron maravillados, aunque desconcertados ya que físicamente no se parecía a sus padres. Tenía unos bellísimos ojos azules y el cabello tan rubio como el sol mientras que sus padres eran de tez ligeramente oscura, pero la genética trabajaba de formas distintas.

—Así que esta es la hermosa Anna. Es hermosa, estoy segura que ella y Daniel serán amigos.

—Eso mismo pienso yo.

—Pues a celebrar, hay un nuevo miembro en la familia, dime como se lo están tomando los mayores.

—Bien aunque la ven poco, ahora van al internado, así que imagina, ella será la dueña y señora de la casa.

—Pareces estar orgulloso.

—Lo estoy, los niños son buenos, pero ella será mi incondicional.

—En hora buena, hay que brindar.

— ¡Por Anna!

— ¡Por Anna!

Los años pasaron y ambas familias estrechaban sus lazos, Daniel comenzaba a sentir cariño por la pequeña Anna, quien al no tener nadie con quien jugar, empezó a verlo como a un hermano, al menos durante los primeros años. El día que Anna cumplió 10 años, la familia de Daniel la invitó durante un par de meses a Londres, al principio aceptaron la invitación, pero ella sufrió un accidente y la visita fue pospuesta.

Samuel le insistió a Daniel que no viajara a Montana desde Londres para ver a la niña porque no era nada tan serio pero unos días después apareció en la puerta de la casa, con un oso de peluche y algunos dulces. Cuando vio a la niña se quedó sin habla, tenía un brazo enyesado y muchos golpes en la cara. La pequeña se arrojó a sus brazos y lloró durante horas.

— ¿Qué sucedió aquí pequeña?

—Fue... un accidente, Rayo...

— ¿Me dices que esto te pasó por caer de tu caballo? Estos golpes en la cara no parecen ser por una caída Anna, alguien te pega y voy a descubrir quién. Si alguno de los niños de tu escuela te ha puesto la mano encima...

—No vas a descubrir nada porque en verdad caí de mi caballo.

—No me convences pero por esta vez dejémoslo así. En unas horas me voy a Londres, así que me quedaré para que veamos algunas películas.

Unos meses después, la madre de Daniel murió en un trágico accidente, por lo que sus visitas a Estados Unidos se redujeron drásticamente. Durante ese distanciamiento Anna no pudo hablarle sobre su propia madre, la mujer que los había abandonado una semana atrás, alegando que Anna era una carga inmensa. Anna se sentía triste y sola. Sus hermanos estaban en un colegio militar y su padre estaba dedicado a su trabajo. Claro que no echaba de menos las rutinas, había aprendido a vivir al margen, no le faltaba comida ni la vestimenta pero no tenía nada de cariño.

Los únicos momentos en que simulaban ser una familia unida era cuando él tenía eventos sociales a los cuales asistir, pero si ella cometía un error o hablaba sin que le preguntasen, al llegar a casa recibía una buena paliza. Quizás su único apoyo era Mary, la mujer que trabajaba para su padre desde que ella podía recordar, aunque cuando le pegaban no se metía, luego se dedicaba a curarla. Tampoco lo denunciaba porque no quería dejarla sola.

Durante aquellos años, su personalidad extrovertida y burbujeante empezó a apagarse, y así lo notó Daniel cuando volvió a casa.No quedaba ni una sombra de su hermanita, parecía ser una niña triste.

—Hola pequeña. ¡Feliz Cumpleaños!

—Hola Daniel.

— ¿Estás bien? Llamé ayer por la tarde y Mary me dijo que estabas enferma, creí que hoy estarías mejor.

—Sí, solo estoy cansada.

—He pensado en que vayamos a montar a caballo.

—No quiero, pero gracias.

—Vamos Anna, ambos sabemos que mueres de ganas de montar, durante meses en tus cartas has mostrado ansiedad, demonios si me ibas a volver loco con ese asunto.

—Eso era antes. Con todo lo de mi madre y las cosas que suceden en casa, no tengo ánimos de celebrar. Imagina que papá ha salido de viaje hoy en la mañana, ni siquiera me dio un beso.

—Bueno, entiéndelo, para él ha sido difícil.

—Maldición y quién me entiende a mí, estoy harta.

—Levántate de esa cama Anna, la situación de tu madre es difícil pero no puedes dejarte morir.

—No te acerques, quédate en la puerta.

— ¿Qué sucede? Nunca antes me habías prohibido que entrara a tu habitación.

—Tú mismo lo has dicho, antes.

— Vamos pequeña, algo te sucede.

Cuando la tomó por el brazo, Anna no pudo evitar gemir del dolor, las lágrimas salían por montones, Daniel dio un paso atrás.

—Tienes un golpe.

—Ha sido un accidente.

—No es solo ahí, tienes marcas en el cuello. ¿También ahora me vas a decir que te botó un caballo?

—No puedo ir, me duele la espalda, ayer me... me... caí, eso es, me caí de la escalera.

—Pareces un niño Anna, siempre llena de golpes, así nunca lograrás que se fijen en ti. Madura un poco.

—Lárgate de aquí.

Una vez que Daniel se marchó, Anna pudo terminar de recuperarse. Su actitud le dolía, acababan de golpearla y él no se interesaba en averiguar. Si las cosas fuesen al revés, ella se preocuparía por él. Pero obviamente ese no era el caso. Cuando cumplió 15 años, salió con Daniel pero todo fue un desastre, después de eso los estudios le mantuvieron lejos, así que se resignó y aprendió a vivir sin él, al fin y al cabo, ella no le importaba.

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App

Pinakabagong kabanata

  • Nada más que perder   7

    Los siguientes tres días, Luke estuvo ausente, pero para Anna fue sencillo llevarlo gracias a lo que sentía por él y a la ausencia de Samuel. Su tobillo estaba bien, lo apoyaba sin sentir dolor. El día que su padre regreso, la paz y tranquilidad se fueron a pique. Estaba alimentando a una de las yeguas cuando sintió unos ojos fríos sobre ella.—Padre... has vuelto.Su mirada estaba llena de furia.—No sé quién te ha educado, pero parece que yo no.Sin darle tiempo de responder, tomó una fusta.—Pon las manos... ladrona.

  • Nada más que perder   6

    La mañana siguiente al incidente, Luke preparó el auto, colocó una canasta con comida, algunas mantas, luego puso a Anna en el asiento con sumo cuidado y se dirigieron a un hermoso claro junto al rio, para almorzar juntos.—Sé todo lo que has vivido, he pensado en proponerle a tu padre que me deje casarme contigo, incluso tengo preparada una dote increíble, pensando en que no tenga forma de negarse, la verdad es que no quisiera que se oponga porque me obligaría a hacer las cosas de forma violenta. No estoy dispuesto a permitir que te toque de nuevo. Te amo y lamento no haberme dado cuenta antes de lo que sucedía realmente.— ¿Me amas? Mírame bien Luke, estoy llena de marcas, no solo físicas y no creo que sea quié

  • Nada más que perder   5

    La tormenta estaba en su punto máximo, el temor de Luke aumentaba con cada segundo que pasaba. Llevaba horas buscando sin dar con ella, el agua del rio comenzaba a tornarse color chocolate e incluso se veían algunas ramas bajando por el. Luke estaba a punto de llegar al rio cuando el sonido de unos pasos llamó su atención. Daniel Lutz y su padre llegaban para ayudarlo a buscar a Anna.—Imagino que eres Luke , le dijo Mark Lutz dándole la mano.—Mucho gusto doctor Lutz.—Mi hijo Daniel y yo hemos venido ayudarte, Mary estaba alterada y nos pareció lo mejor.—La verdad se lo agradezco muchísimo, soy veterinar

  • Nada más que perder   4

    La mañana en que Anna cumplía 21 Luke se sentía feliz, al fin iba a poder cortejarla, pero sobretodo, alejarla de Samuel. Había investigado y era cierto que tenía comprada a media ciudad, claro que si era mayor de edad las cosas cambiaban. Se dirigió a buscarla pero antes de entrar a la cocina se quedó oculto, como si fuera un ladrón, escuchando entre las sombras.—Hola mi niña...—Hola Mary.—Te traje un pequeño regalo, llevo tantos años trabajando para tu familia y nunca he logrado entender la forma en que tu padre te trata. Pero pensé que al menos por aparentar, se quedaría a desayunar. Creo que debería quejarme con &eacut

  • Nada más que perder   3

    Tres años pasaron sin que se comunicara y eso le dolió, los primeros meses le envió cartas que eran devueltas por el correo. Poco a poco comprendió que nunca la querría así que enfocó sus esfuerzos en olvidarlo, no era bueno sufrir tanto. Como parte de su estatus social, su padre acababa de comprar unos hermosos purasangres, y además asignó una parte de sus tierras al rescate de los Mustang, esos caballos que estaban en peligro de extinguirse.Inmediatamente los medios de comunicación se pusieron a alabarlo, cosa que alegró a Anna ya que si él estaba de buen humor la golpeaba menos. Contaban con un buen veterinario, pero para él no era así, ya que unos meses después contrató a Luke. Claro que ella misma tenía que reconocer que parecía se

  • Nada más que perder   2

    Hospital privado, Londres. Años atrás—No hay rastro de la mujer, ni de la niña.— No puede ser, la madre ha tenido que ser sedada, este es el mejor hospital de Londres, ¿Cómo cree que esto nos va a afectar, agente Maloner?—Me importa un bledo la maldita publicidad, es obvio que ustedes tienen toda la culpa, sus pacientes pagan una fortuna y ni siquiera pueden proteger a los bebes.—No se atreva a criticarnos agente de porquería.— ¿Agente de porquería? Vamos a dejar algo claro de una sola vez, fue usted el que me l

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status