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last update publish date: 2020-09-24 12:02:29

Tres años pasaron sin que se comunicara y eso le dolió, los primeros meses le envió cartas que eran devueltas por el correo. Poco a poco comprendió que nunca la querría así que enfocó sus esfuerzos en olvidarlo, no era bueno sufrir tanto. Como parte de su estatus social, su padre acababa de comprar unos hermosos purasangres, y además asignó una parte de sus tierras al rescate de los Mustang, esos caballos que estaban en peligro de extinguirse.

Inmediatamente los medios de comunicación se pusieron a alabarlo, cosa que alegró a Anna ya que si él estaba de buen humor la golpeaba menos. Contaban con un buen veterinario, pero para él no era así, ya que unos meses después contrató a Luke. Claro que ella misma tenía que reconocer que parecía ser más eficiente. Samuel le advirtió que no la quería flirteando con él, tenía que andarse con pies de plomo... esa era su frase predilecta.

—Bastarda malnacida, ya sé que te gusta el nuevo veterinario pero te lo advierto...

—Lo sé, tengo presente lo que me va a suceder si tan siquiera le hablo.

—Bien, si mantienes esa actitud no te irá tan mal.

Cuando se iba al hospital, ella aprovechaba para hablar con Luke, con el tiempo se hicieron amigos aunque él no entendía la razón de guardarlo en secreto.

—Vete ya Anna, eres demasiado inmadura, ¿guardar nuestra amistad en secreto? ¿Acaso tienes 9 años?

—No entiendes...

—Claro que sí, ahora márchate. Tengo muchas cosas que hacer.

Anna se sentía triste, no podía decirle sobre su padre, ni sobre la advertencia.Durante los siguientes tres años, Luke creyó que iba a volverse loco, Anna le encantaba, pero era menor de edad. Le preocupaba un poco que siempre estuviera llena de golpes. Incluso en una ocasión le aseguró que era muy torpe, pero él no le creía. Alguien la maltrataba, quizás su padre pero no tenía pruebas. Tres meses antes de sus 21 años, su padre le comunicó que sus hermanos acaban de morir en un accidente aéreo, aunque no los había visto más que unas cuantas veces, le dolía un poco.

Luke la vio alejándose en su yegua y se propuso seguirla, nunca había estado tan pálida.

—Hola.

—No deberías estar aquí, quiero estar sola.

—Lo sé pero me pareció que necesitabas de un amigo.

—No gracias, no podemos ser amigos, mi padre me...

— ¿Tu padre qué, Anna?

—Me cuida mucho y no quiere que tenga amigos hombres.

—Es absurdo, sabes que nunca te lastimaría.

—Lo mismo me dijo alguien más una vez y me falló.

—Ven, vamos a sentarnos bajo ese árbol de allá, hablaremos de lo que

quieras y lo que me digas quedará entre nosotros.

—De acuerdo.

El día estaba bastante frio y el viejo roble se movía al compás del viento, esa brisa la impactaba en el rostro, haciéndola sentir viva. Los grillos producían cientos de sonidos, estaban dándoles un hermoso concierto, olía a tierra húmeda, los pájaros trinaban, todo parecía idílico.

—Mi padre me informó que mis dos hermanos murieron en un accidente aéreo y aunque los vi poquísimas veces, me dolió mucho, sobre todo porque para él, fue como si nada pasara, eran sus hijos y actúa tan fríamente.

—Es extraño.

—Mi vida aquí es difícil y ahora estoy sola.

—No estás sola Anna, me tienes a mí. Sé que anteriormente fui algo grosero pero entiéndeme, eras menor de edad, bueno... aun lo eres pero no te falta mucho para cumplir 21.

—Espero que llegue ese día para irme de aquí.

—Quiero que me cuentes algo... esos golpes que tienes son...

— ¡Annaaaa!

—Es mi padre, tengo que irme, no le digas que estuvimos juntos.

—Sé que es él quien te golpea Anna, y voy a estar pendiente.

—No hagas nada, lo mejor es que te quedes callado, aquí nadie te va a escuchar, ni la policía ni en el...

— ¡Annaaaa!

—No puedo quedarme callado y dejar que te lastime.

—Adiós.

Mientras la veía alejarse sentía que la sangre le hervía, ese tipo la golpeaba, aunque no podía hacer nada sin pruebas iba a estar pendiente.

Al día siguiente vio que Samuel salía temprano, así que fue a buscarla pero Mary le dijo que estaba enferma y que no podía salir de casa, claro que él no le creyó y entró a buscarla. Cuando llegó a la habitación la vio en la cama, no tenía golpes ni nada pero si estaba muy pálida. Se sentó a su lado y cuando le tocó la cabeza se dio cuenta de que estaba hirviendo, Mary entró con todo listo para aplicarle compresas frías.

— ¿Qué medicamentos está tomando?

—Ninguno.

—El doctor Lutz vive en la propiedad de aquí al lado ¿verdad?

—Sí, pero solo está su hijo, que es médico como él. Mi niña no sabe que Daniel está ahí ya que no quedaron en buenos términos la última vez que se vieron.

—Pues a mí no me importa, Anna necesita que la revise un médico. Voy a llevarla hasta allá, si regresa Samuel le dice que me busque ahí.

Cuando la levantó en brazos se dio cuenta de que casi no pesaba, la subió al auto y se fue en busca del médico. Cuando Daniel (asumió él) le abrió la puerta se extrañó de verlo ahí con Anna en brazos.

—Debes ayudarme, está muy caliente y su padre se fue sin atenderla.

—Llevémosla a la biblioteca, ahí tengo un buen sofá en el que estará cómoda.

Media hora después, le diagnostico amigdalitis, le puso un par de inyecciones y le recomendó reposo.

Imagino que ella está disfrutando de esto, le encanta llamar la atención.

—Ahora comprendo...

—No te entiendo.

—Mary me dijo que ustedes no terminaron muy bien la última vez que se vieron, ahora comprendo, crees que la conoces bien ¿no es cierto?

—La conozco mejor que tú que por lo visto has caído ante sus engaños.

— ¿Te gusta?

— ¿Qué tiene eso que ver?

—Mucho, sé que ella siente lo mismo aunque no me lo diga, pero con esa actitud no vas a lograr nada.

—No es algo de lo que tengamos que hablar.

—Lo mismo digo, porque mi intención es conquistarla.

—Pero si es solo una niña.

—No, ya es una mujer que en poquísimo tiempo cumplirá 21.

—No te atrevas...

— ¿A qué? ¿A amarla? ¿Hacerla sentir que es importante? ¿Qué pasa realmente Daniel?

—Dile a Mary que le de estos medicamentos cada 6 horas.

—Gracias por ayudarla.

—Voy a vencerte, al final será mía.

—te equivocas en dos cosas, la primera es que ella no es un trofeo que vayas a poner junto a los títulos en la chimenea.

— ¿Y la segunda?

—Que das todo por sentado, crees que porque siempre te tuvo cerca te va a escoger, pero esta maravillosa mujer necesita de alguien que la ame y la cuide, no de alguien que la use para probar lo que cree valer.Piensas que el gran Daniel va a lograr conquistarla solo por ser quien es, pero debes amarla realmente para ver más de lo que erróneamente has creído ver de la vida de Anna. Le daré esto a Mary, gracias de nuevo.

Mientras veía a Luke alejarse pensaba en lo que le había dicho, era cierto que daba por sentado que Anna le amaba aún, ahora que veía a un buen oponente como él se daba cuenta de que quizás durante los últimos años no hubiese hecho muchas cosas para conservar el amor que un día Anna le tuvo.

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