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CAPÍTULO 5

Autor: Nath Palm
last update Fecha de publicación: 2020-10-19 00:34:33

Vamos hacia el restaurante, al fin digo porque me estaba muriendo de hambre y todo porque Amelia estaba tan indecisa con la ropa, deje mi cabello húmedo porque cuando lo tengo seco se hacen unas hondas y me gusta mucho.

Voy concentrada en mi móvil y choco con algo duro, toman mi brazo y levanto mi mirada para ver a la persona, es un hombre apuesto, alto me siento como una hormiguita, tiene el cabello castaño, una bonita barba que lo hace más apuesto, sus ojos son grises y ni qué decir del cuerpo.

— Hola, pero miren que belleza — dice con un sonrisa arrogante de miren "Soy el mejor" y vuelvo la realidad, típico te dicen palabras bonitas para utilizarte y después ¡PUM! Te dejan tirada con el corazon roto, es cliché pero es la verdad y no quiero eso para mi.

— Podrías, soltarme — murmuro en español mientras lo veo seria.

— Latina, si no me equivoco — dijo y me mira fijamente, doy un paso hacia atras.

— Si latina algún problema con eso — le contesto en francés, veo una pequeña sonrisa que lo hace ver seductor, hermoso, muñeco, comestible y mejor me olvido de esos pensamientos.

— Es que pensamos que eras la mesera — dice una rubia que es cirugias por todos lados, yo la mato, tranquila Sofia.

— Y si soy mesera que pasa, por lo menos no me averguenzo de lo que hago y al menos tengo mas cerebro que tu — dije y veo que los dos hombres se ríen y camino hacia donde están las chicas, el lugar esta un poco vació.

— ¿Qué paso con el galán? — me observan con interés, el chisme como se dice en mi pais.

— Les había dicho que son ranas — digo, me siento y les cuento lo que paso con don imbécil y la rubia.

— Mientras mas dinero tengan mas idiotas se vuelven — dice Nadia, asiento porque lo que dice es verdad.

— No lo volveremos a ver — digo y un mesero se nos acerca, nos entrega el menu y decidimos la comida, toma la orden y se retira, comienzo a mirar el lugar es elegante, en eso me cruzo con la mirada del idiota que no aparta la mirada y la rubia que esta lanzando fuego, ignoro a esos dos.

— Sofia, te esta viendo tengo que decirlo pero esta para comérselo — habla Amelia con Nadia comenzamos a reírnos.

Vemos al mesero acercarse con nuestra comida, me concentro en el platillo y comienzo la conversación con mis amigas aunque todavía siento esa mirada.

Cuando acabamos nos levantamos y caminamos directo hacia la salida, levanto la mirada al frente para no volver a tropezar.

— Te está viendo — susurra Nadia.

— Y el acompañante no esta nada mal — esa es mi otra amiga, la sucia pervertida como le se decir. 

— Silencio — pasamos por su mesa, caminamos hacia la salida para conocer la ciudad espero que se me pase el coraje aunque tengo que admitirlo ese hombre es muy hermoso bueno en Europa esta plagada de hombres lindos.

(...) 

Me encuentro en la terraza del hotel, estoy rodeada de muchas flores y tiene un bonita vista de la ciudad y el sol está en su mejor momento.

— Muy cómodo — murmuro moviéndome un poco, escogí una mesa pequeña, hoy me levante con ganas de pintar en acuarelas. Miro alrededor y hay un grupo de ancianos conversando. Me pongo mis "OJOS" ósea lentes para poder ver los pisos del hotel, un hombre esta en el balcón pero con la mirada en otro punto, tiene su torso desnudo al parecer tiene buen cuerpo y pues que diré ¡LOS OJOS ESTÁN HECHOS PARA VER! aunque no puedo distinguir su rostro porque está a una altura considerable pero creo que se dio cuenta que lo estaban mirando y soy la única mujer aquí afuera los otros son los ancianitos. 

Mejor me concentro en mi dibujo.

— Que vista más hermosa — digo observando mi dibujo después de media hora, pinte toda la parte de la terraza donde me encuentro a excepción de nosotros.

— Muy hermosa — es una voz gruesa, levanto la mirada y veo la gran sonrisa del idiota del restaurante.

— Déjame presentarme muñeca, Soy Vincent Beckett - dice haciendo una reverencia. No digo nada.

— No me dirás tu nombre, pequeña espía — se cruza de brazos con una sonrisa burlona y arrogante.

— No te lo voy a decir y eso de espía de que estas hablando — digo manteniendo la mirada en el. 

— No te hagas la desentendida — acercándose mas a mi. 

— Me hago la desentendida porque no tengo idea de lo que dices — exclamo, está loco.

— Me estabas mirando — señala hacia arriba y lo comprendo todo era el, quiero salir corriendo, que vergüenza. Me recompongo para hacer mi mejor cara de desilusión.

— Eras tú, que desperdicio — le espeto.

— Ni tú lo crees, cariño — exclama ofendido, tiene toda la razón pero jamás voy a admitirlo en voz alta, está vestido formal aun así se le notan los músculos, camina hacia la silla del frente y se sienta.

— Te comió la lengua el gato, preciosa — dice pero guardo silencio, lo puedo apreciar mejor que en el restaurante es blanco tampoco que es pálido como Edward Cullen, sus ojos grises son bonitos con la luz natural hace un buen contraste con su cabello castaño y barba.

— Soy hermoso, verdad — dice con una pose despreocupada. Le voy a decir la verdad a este hombre.

— Bueno admito que eres un hombre muy atractivo pero no eres mi tipo — la gran sonrisa que tenia se le borro. Comienzo a guardar las acuarelas en un bolso menos el cuadernillo, siento su mirada todo el tiempo.

— Te vas, yo quería invitarte un café, para conocernos — ignoro lo que dijo tomo mis cosas.

— No gracias, adiós — nos levantamos al mismo tiempo.

— Pero mírate eres tan bonita — dice y su sonrisa se ensancho más, parece el guasón pero muy guapo.

— Acepta el café, sal conmigo — insiste y pasa su mano por su cabello.

— Tu no entiendes cuando alguien te dice que no — le digo algo enojada.

— No lo entiendo y si es por lo que paso ayer, pido disculpas, ya hable con Irina - dice suplicante. 

— Disculpas aceptadas, adiós — camino hacia el interior del hotel con Vincent siguiendome los pasos e insistiendo en salir.

En nuestro campo de visión aparece una mujer rubia, alta y delgada, es hermosa yo soy insignificante al lado de ella. No Sofia tu tambien eres hermosa.

— Vicent, cariño la otra noche no te despediste — dice con una sonrisa coqueta se acerca hacia el susodicho, rodea su cuello. Noto que no es la misma mujer de ayer.

— Regina, que haces aquí – la aparta, luce muy enojado.

— Amor pensé que me querías ver — camino hacia el ascensor dejando a esos. Unas personas van a ingresar, apresuro mis pasos llego y veo a Vincent llamarme pero las puertas se cierran, de la que me salve, pienso. Hoy con las chicas vamos a ir a dar un paseo y en la noche vamos a la disco.

— Chicas, ya están listas — grito ingresando a la habitación.

— Si — dicen desde la habitación.

— Déjame buscar mi otro bolso — las chicas me esperan en la puerta, bajamos al lobby del hotel, Amelia nos dice que ya hay un taxi esperándonos, a lo que vamos hacia la puerta puedo ver a Vincent que está en la recepción se lo ve ansioso esta de perfil creo que por eso no me ve y mejor.

— Como que no pueden darme información — dice Vincent con una voz cargada de enfado.

— Oigan caminen rápido — les digo

— ¿Por qué? — preguntan

— Después se los explico — hacen caso ya casi estamos en la puerta y escucho su voz.

— ¡Oye! espera — camino rápido y logro salir, bajo a apresurada las escaleras lo bueno es que son sandalias bajas.

— ¡Uf! Listo — digo dentro del taxi y comienza a arrancar volteo mi cabeza para mirar y veo a Vincent parado.

— Ahora si nos explicas que paso — dice Nadia, comienzo a contarles. 

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