INICIAR SESIÓNLuego de su declaración de culpabilidad, Meredith gritó —¡Es mentira! No hagas eso Macarena. Tú eres inocente, di la verdad, por favor—expresaba llorando, los guardias de la sala se acercaron y la sacaron—Él no vale la pena hermana, no dejes que su odio te afecte. Juro que te vas arrepentir Valentino, de todo lo que estás haciéndole a Macarena.
A Macarena la sentenciaron a dieciocho años de prisión. La trasladaron nuevamente a las instalaciones del cuerpo de criminalística, el inspector Oropeza utilizó todas las influencias que tenía a su alcance para que no la trasladaran a un centro penitenciario.
Así pasaron seis meses y medio, mientras que Valentino seguía con el empeño de que fuera trasladada, llamó al abogado y le dijo—Dígame ¿Hasta cuándo debo esperar, para que usted haga su trabajo y terminen de trasladar a esa asesina, a la cloaca donde debe estar?
—Es que tiene gente que la está ayudando para que no la trasladen allí—respondió el abogado.
—Entonces hable usted con quien deba hacerlo—pronunció inclemente— para que ejecuten ese traslado, pues no descansaré hasta que la asesina de mi hermano, sufra en vida todo el daño que nos hizo.
Su hermano Gian Paul, se encontraba sentado frente a él y le dijo—No te ensañes más contra esa muchacha, déjala en paz Valentino, ya fue sentenciada, está pagando por su crimen. ¡Olvídate de ella!
—Jamás podré olvidar lo que nos hizo, es cierto fue sentenciada, pero no trasladada a la cárcel donde están los de su calaña y que agradezca que en este país no existe la pena de muerte, porque hubiese pedido para ella la pena máxima, nunca he odiado a nadie en mi vida como lo hago con ella, nunca pensé que la odiaría con la misma intensidad con la que alguna vez la amé.
—Valentino, y si alguna vez descubrieras que Macarena no es la asesina que crees, ¿Qué harías? —lo interrogó Gian Paul.
—Eso no pasara porque ella se declaró culpable y fue sentenciada por el tribunal, no existe ni la más remota posibilidad, de que suceda lo que dices. La quiero destruida, que sufra, seré feliz el día que ella deje de respirar.
Gian Paul sintió un escalofrió y el remordimiento lo atenazó, debió haber dicho la verdad, ella no fue culpable, su gemelo estaba abusando de ella, Macarena lo que hizo fue en defensa propia, no entendía como pudo declararse culpable, tal vez si ella no se hubiese declarado culpable, él hubiese dicho la verdad, aun cuando su hermano fuese catalogado como un violador, y así Valentino sufriera una decepción y terminara odiando a Gian Piero. No sabía qué hacer ¿Desde cuándo se había convertido en un hombre injusto? Con esos pensamientos se alejó de su hermano. Tal vez debería hablar y no permitir que una inocente pagara.
Se dirigió al sitio de retención y pidió hablar con ella, al verla se impactó, ¡no podía ser! Se dijo ella estaba... o ¡por Dios!, no podía dejarla allí y sin esperar mayor explicación le dijo —Voy a decir la verdad. No entiendo ¿Por qué te declaraste culpable sin serlo?
—No entiendo porque no declaraste que soy inocente, cuando tu presenciaste todo y recogiste las evidencias—respondió ella.
—Lo siento, no quería que mi hermano odiara a mi gemelo, cuando supiera la clase de persona que era Gian Piero.
—Te pareció mejor que lo hiciera conmigo. Nunca pensé que pudiera odiarme tanto, tal vez nunca me amó, porque si no, no me explico cómo pudo tratarme con tanta crueldad. No quería volver a verle, si me defendía y salía airosa y no me creía, iba a enfilar en contra de mis hermanos, en este tiempo conocí al verdadero Valentino, un hombre cruel, que no se detiene ante nada para dar cumplimiento de lo que está convencido.
—Debe saber esa otra verdad que yo estoy observando, tiene derecho a saberlo—expresó Gian Paúl.
—No quiero que digas ningunas de mis verdades, no te pertenecen, si llega a saber la verdad ahora su conciencia no lo dejaría en paz, no me imagino lo inclemente que sería con él mismo. Si me ha tratado así, es porque se siente culpable de haberme perdonado mis delitos y llevarme a su apartamento. Se que en un principio le mentí, me acerqué con mi deseo de venganza, pero luego me di cuenta que no era quien creía que era, cuando quise rectificar, no pude, era tarde y me estaban chantajeando. Si Valentino se entera de todo eso, y que su ensañamiento en mi contra no tenía razón de ser, se odiará así mismo, no se perdonará, no hay nada que salvar, ya es muy tarde, por favor dejalo así.
—Pero vas a tener un… —ella lo interrumpió.
—¿Quieres resarcirte por no decir la verdad en ese juicio?, entonces no se lo digas.
—Lo siento, pero no puedo ocultarle esa verdad a mi hermano. Debo contarle todo.
En ese momento la interrumpieron, vino el inspector amigo y le dijo—Se acabó la visita—y con una cara de tragedia le dijo—Lamento mucho lo que va a pasar Macarena, te juro que he dado largas, he intentado que no te trasladen, pero no pude hacer nada, hoy mismo te trasladaran a la cárcel femenina más peligrosa del país—le dijo con sus humedecidos por las lágrimas—Lo siento pequeña, ¡te he vuelto a fallar!—le dijo eso porque en su mente, sentía que le había vuelto a fallar a su hija.
Gian Paul vio lo que estaba pasando y expresó —¡voy a decir la verdad!
Ese día trasladaron a Macarena, antes del mediodía estaba en su nuevo sitio de reclusión, había hacinamiento, el hedor era demasiado fuerte, y el ambiente era belicoso, la ubicaron en una celda con tres mujeres más, desde el mismo momento que la vieron no le cayó en gracia a varias reclusas y ese mismo día una de ellas le dijo—Te ves fina muñequita, no pareces hecha para este sitio, y no creas que por estar así—dijo señalándola—tendrás privilegio, debes pagar incluso para poder dormir en esa cama, porque si no te tocará en el suelo—dijo sonriendo.
Macarena se mantuvo inamovible porque así era ella y en los últimos meses se había intensificado su carácter, era otra vez una mujer carente de expresión, al verla así la otra reclusa se llenó de rabia y empezó a golpearla, Macarena intentó protegerse, pero enseguida vinieron otra, les cayeron encima, eran mas de seis mujeres, una de sus compañeras de celda intentó defenderla y también la golpearon.
A Macarena la tomaron por la cabeza y se la estrellaron varias veces contra la pared, ella sentía que las luces se apagaban pero antes de caer en la oscuridad le dijo—no me hagan daño. Valentino perdóname, te amo. Por favor no es solo a mí a quien dañaran, no hieran a mi... en ese momento perdió el conocimiento cuando sintió que algo le perforaba la carne, siguieron golpeándola inclementemente, le apuñalaron mas de veinte veces en sus piernas, brazos, estómago sin importarle su estado e igual hicieron con la otra mujer que la defendió.
Gian Paúl, no pudo esperar más buscó la grabación donde constaba lo que había pasado y se fue a la casa de su padre, desde que su gemelo había muerto en el apartamento de Valentino, éste había decidido mudarse a la mansión familiar, al llegar no lo encontró, lo esperó nervioso, había sido una mala persona al no hablar a tiempo, ahora a Macarena la habían trasladado allí, no se perdonaría que algo malo le pasara a ella y a…¡Por Dios! todo había sido una sorpresa. Luego de casi una hora de espera llegó Valentino, desde lo que había pasado era un hombre amargado e inclemente, no quedaba ni la sombra de aquel valentino jovial y risueño que fue cuando estaba con ella.
—Necesito conversar contigo Valentino.
—Si hoy todos quieren conversar conmigo, Miguel fue a mi oficina y me dejó unas carpetas de la maldita de Macarena, como si a mí me interesara saber de ella, diciéndome que debía leer con urgencia, acá me la traje pero le dije que leería cuando me diera la gana.
—Toma necesito que veas esto y que no me odies por lo que veas allí—dijo con angustia.
Inmediatamente el tomó el dispositivo, lo puso en el televisor pantalla plana que descansaba en uno de los tramos de la biblioteca y cuando vio lo que pasaba allí su cara era de completa sorpresa, tal fue el impacto que se sentó en una silla, mientras las lágrimas empezaron a correr por sus ojos y con una voz apenas audible le dijo—Por favor hermano, dime que esto es una mentira, que eso es falso, eso no pudo haber pasado.
—Lo siento hermano, esa es la verdad, yo la callé porque no quería que odiaras a Gian Piero, y cuando vi que ella se culpó, preferí no decir nada, total si ella no se defendió quien era yo para hacerlo.
—Nooo, ¡Por Dios! Esto es una pesadilla. ¿Me estás diciendo que Macarena es inocente, y esta presa por haberse defendido de Gian Piero que quería violarla? Eso No puede ser ¿Por qué lo hiciste? —espetó tomándolo por el cuello—¡eres un miserable!, ¿Cómo pudiste ocultar pruebas que la exculpaban? ¿Cómo permitiste que la tratara así y la destruyera sabiendo que era inocente? —la opresión que sintió en su pecho era demasiado dolorosa, sentía que sus pulmones no procesaban el aire que les enviaba, le venían tantas cosas en la cabeza y su sentimiento de culpa iba creciendo.
De inmediato pensó en llamar al abogado, para que le ayudara hacerle saber a las autoridades la verdad y la dejaran en libertad. Así lo hizo pero el abogado le indicó que estaban los otros delitos de los cuales él la había acusado, aún cuando le había dado su palabra que si aceptaba ser su amante no la acusaría, y aún haciendo eso ante la rabia que sintió al creerla la responsable de la muerte de su hermano, la acusó sin misericordia.
Se sentó en la silla el escritorio y tomó los informes, lo que vio, lo angustió, leyó que el jefe del laboratorio era la persona que había robado las fórmulas correctas, ella solo había extraído unas que no habían tenido éxito, siempre buscó protegerlo, y él había sido detestable.
En ese momento cerró los ojos y se maldijo mil veces, “Valentino Luciano Pagliucca, se dijo, tú que siempre te has ufanado de ser un hombre justo, coherente, cometiste el peor error de su vida, fuiste un hombre cruel e injusto”. no podía controlar la angustia que lo invadía, necesitaba verla y pedirle perdón, aunque conociendo a Macarena ella jamás lo perdonaría, tampoco se creía digno de él, le había hecho demasiado daño. Inmediatamente cada maltrato, cada insulto, cada maldición venía a su mente. En ese momento su hermano seguía junto a él y le dijo—Tengo algo más que decirte.
Valentino se quedó viéndolo sin ninguna expresión, pero en ese momento sonó su teléfono, lo atendió y era su abogado —Señor Valentino lamento mucho la noticia que voy a darle, pero no se pudo hacer nada.
—No entiendo como no puede hacer nada, si le envié el vídeo que demostraba que Macarena es inocente, ella solo lo alejó de si y el perdió el equilibrio cayendo de espalda, Su intención no fue asesinarlo sino evitar que la violara. ¡¿Por qué no puede hacer nada?!—espetó furioso.
—Ya es demasiado tarde—respondió el abogado.
—No entiendo ¿Por qué es tarde? —preguntó Valentino.
—Lo siento mucho, pero la señorita Macarena fue trasladada ésta mañana a la cárcel de mujeres más peligrosa del país como usted había pedido, y está tarde la han golpeado vilmente y apuñalado más de veinte veces, ella ha sido asesinada—cuando escuchó eso, sintió que se hundía inexorablemente, no podía creer lo que estaba oyendo, el dolor que sentía era lacerante, soltó el teléfono y empezó a llorar como un niño.
—¡Yo la maté!, ¡la maté! la envié allí y la asesinaron, yo soy el culpable, ella era inocente o mi Rena, ¡perdóname!, por favor perdóname—exclamaba llorando sin esperanzas, al irse la rabia que sentía, no pudo evitar que surgiera todo el amor que sentía, pero era demasiado cruento, quería arrancarse el corazón para no sentir ese dolor crónico que lo carcomía. Se quedó viendo a su hermano y le dijo—¡¿Por qué me ocultaste la verdad?! Me has destruido hermano, las dos personas que crié como si fuesen mis hijos me han traicionado, sin misericordia, yo hubiese dado mi vida a cambio de la de ustedes. ¡Oh Dios!, debí creer en ella, darle el beneficio de la duda, pero la ira me cegó ¡Oh mi Rena!, yo maldiciendo la hora cuando te conocí y la que tenía derecho a decir eso eras tú, fui una desgracia en tu vida, no paré hasta destruirte totalmente —decía mientras lloraba y se sentaba en el medio del despacho con sus manos en la cabeza.
—¿Qué pasó hermano? ¿Por qué dices que la mataste? ¡¿Dime que ella está bien?! —preguntó.
—No Gian Paul, ¡no está bien! Rena fue asesinada en la cárcel donde estaba, y no hay más culpable que yo. Sabes lo que llegué a decirle, que el día que cerrara sus ojos para siempre sería el más feliz de mi vida. ¿Cómo pude decirle eso?, ¿Cómo fui capaz de ensañarme contra ella?, ahora mi peor castigo será no volverla a ver jamás, vivir con la culpa de no haber sido el hombre que se merecía, y nunca más poder pedirle perdón. No descansé hasta destruirla
«¿Qué clase de ser humano soy?, Me doy asco, me repugno, no me merecía una mujer como ella, era mil y un millón de veces mejor que yo, su mirada me suplicaba que no la juzgara, su silencio era la coraza que usaba para proteger su corazón, nunca la entendí, no supe cuidarla, no supe demostrarle mi amor, se fue creyendo que la odiaba, jamás podré perdonarme lo que le hice, esa será mi condena, vivir sin ella, sin su perdón, sin sus ojos, sin su sonrisa— Siguió llorando descontroladamente, recriminándose. Luego se levantó
»Tengo que ir y ver donde van a velarla, verla por última vez. Saber de sus hermanas y hermano ¿Cómo estarán? Ella siempre les preocupaba ellos, su futuro. Yo debo ayudarlos, ver por ellos.
—Yo te acompañaré, no puedes irte solo, yo manejaré—expresó Gian Paul.
Juntos salieron, y se dirigieron a la casa de Macarena, subieron los diez pisos, el apartamento estaba abierto y dentro solo se oían gritos y llantos, entró y en la sala estaban los tres abrazados llorando, la primera en verlo fue Meredith, se paró y rabiosa empezó a golpearlo mientras Valentino se mantenía impasible—Desgraciado, ¡Maldito!, debes estar feliz, porque dijiste que cuando mi hermana cerrara sus ojos tú serías el hombre más feliz.
En eso se levantó Melody y espetó con rabia—Siempre supe que ibas a destruirla, no me equivoqué, eso fue lo que hiciste, la enviaste a esa sitio donde la mataron sin contemplaciones, ni siquiera las frenó su estado, la golpearon y la apuñalaron hasta arrebatarle la vida.
Valentino las miraba sorprendida no entendía a qué estado se referían, hasta que en ese momento llegó el inspector Oropeza y a su espalda les dijo a los hermanos—Deben ir a reclamar el cuerpo de Rena, no deben reconocerlo porque está irreconocible, la golpearon y desfiguraron su rostro. La urna se las van a dar sellada y deben enterrarla lo más pronto posible, para evitar la descomposición del cadáver—con cada palabra que decía, Valentino iba perdiendo fuerzas, quería morirse no concebía la vida sin verla nunca más, pensó que todo era una mentira que de repente ella estaba viva, pero luego de todo lo que había oído, sus esperanzas las había perdido—el inspector siguió hablando—Ya le hicieron la autopsia a Macarena, la muerte se la causó los fuertes golpes que le dieron en la cabeza, y luego fue apuñalada, hasta en su estómago, no les importó que estaba esperando un bebé.
La impresión de Valentino fue en aumento, se volteó y al hombre verlo le manifestó —¿Qué haces tú aquí desgraciado? Tú y solo tú eres el responsable de la muerte de Macarena y su hijo.
—¿De qué hijo está usted hablando? —interrogó Valentino.
—¿Ah no lo sabes? —le dijo con una sonrisa de maldad—te lo voy a decir y no sabes el gran placer que voy a sentir con cada palabra que voy a pronunciar y aunque en el proceso también me duela a mí, nada me dará más satisfacción que tu sufrimiento aumente, no solo destruiste a Macarena, la mujer que odiabas con tanta fuerza según le dijiste la última vez que la viste, sino también a tu hijo—Valenrino lo miraba desconcertado— si, Macarena estaba embarazada tenía casi treinta semanas de gestación y de acuerdo a la autopsia el bebé estaba perfectamente formado.
Valentino observaba por la ventana de la cabaña, la fuerte lluvia caía con fuerza sobre la montaña, siempre era así en esta época del año, durante cuatro años consecutivos había podido presenciar los avatares del clima en la zona, luego de ello, un intenso frío se apoderaba del ambiente, durando hasta la primera quincena de enero. Aunque para él todos los días eran iguales, no sentía diferencia entre uno y otro, desde que Macarena había muerto, el dolor, el desosiego, la tristeza, se había apoderado de su alma atribulada por la culpa, aunque intentaba cambiar de actitud, poder sentir esa felicidad de antaño, no era posible.La única que daba un poco de alegría a su vida era su pequeña Meliena Melissa, pero hasta ese momento no había exigido ning&
Valentino llegó a su apartamento hizo sus maletas, no incluyó muchas cosas, no tenía sentido, solo usaría lo estrictamente necesario. Revisó los objetos que había dejado Macarena antes de que se la llevaran detenida.De inmediato a su mente acudieron los recuerdos de ese día, sintió su corazón encogerse, se recostó en la cama que ocupaba en la habitación de huésped, debajo de la almohada encontró una bata de ella, la abrazó y empezó a llorar, dejo que las lágrimas corrieran libre por su rostro, sus heridas eran profundas, decían que llorar equilibraba el estado de ánimo, aliviaba la tensión y era un aliciente para el alma, pero él no sentía nada de eso, estaba seguro que su vida nunca sería igual. Ya comprendía a su padre, por eso se abandonó
Cuando Valentino escuchó las palabras del inspector su dolor fue en aumento, sintió que perdía el aliento y que le faltaba aire, sentía que se ahogaba, se obligó a respirar haciéndolo profundamente, tratando de captar el mayor aire y con una voz de angustia expresó —Eso no puede ser verdad, Macarena no pudo haber estado embarazada— al momento recordó la vez que habían tenido sexo sin protección, él le había comprado la pastilla del día después para que se la tomara, también le había dicho duras palabras diciendo que preferiría no tener ningún hijo que tenerlo con ella, no veía ningún mérito por los cuales sus genes debían reproducirse, la llamó traidora, desvergonzada. Cada recuerdo era más doloroso, no dejaba de pensar en cómo se sintió ella, lo que no se explica
Luego de su declaración de culpabilidad, Meredith gritó —¡Es mentira! No hagas eso Macarena. Tú eres inocente, di la verdad, por favor—expresaba llorando, los guardias de la sala se acercaron y la sacaron—Él no vale la pena hermana, no dejes que su odio te afecte. Juro que te vas arrepentir Valentino, de todo lo que estás haciéndole a Macarena.A Macarena la sentenciaron a dieciocho años de prisión. La trasladaron nuevamente a las instalaciones del cuerpo de criminalística, el inspector Oropeza utilizó todas las influencias que tenía a su alcance para que no la trasladaran a un centro penitenciario.Así pasaron seis meses y medio, mientras que Valentino seguía con el empeño de qu
Pasaron tres días sin que Valentino se apareciera por el departamento, sin embargo, ese día la chica que estaba quedándose hospedada, la interceptó y le dijo—Necesito conversar contigo Macarena.—No tengo absolutamente nada que hablar contigo—espetó seria.—Me llamo Martha, no soy la amante de Valentino, soy su prima por parte de madre, solo vine a pasar un par de días. Además soy su amiga y confidente desde que éramos niños, no tienes nada que temer de mi—Así fueron conversando por un largo tiempo, hasta comieron juntas. Martha le preguntó si amaba a Valentino, ella le respondió que sí, Macarena le contó todo lo que había pasado, se desahogó con la chica, &nb
Así pasó un par de días en que Macarena estuvo enferma, mientras Valentino la cuidaba. Incluso dejó de asistir al trabajo durante ese tiempo, llamó al médico de la familia, quien le mandó un tratamiento a Macarena para la gripe que había desencadenado su resfriado.Le hacía sopas y le daba de comer, le daba los medicamentos, le bajaba la fiebre o con pañitos húmedos en su frente o cuando sus temperaturas eran demasiadas altas la metía en la bañera hasta lograr controlar su fiebre. A veces ella deliraba, llamaba a su mamá y decía cosas que no comprendía como “No es lo que piensas, te juró que me obligaron”, mientras sus dientes castañeaban, pero por más que trataba de saber más sobre lo que la preocupaba, no repet&iacut