LOGINLayla
Busco la mano de Thiago y siento a mi derecha la presencia de Grillo. No ha venido nadie más.
El equipo de asalto atrapó a los hombres que entraron en nuestra casa, estaban todos en el galpón abandonado, supongo que le hicimos un favor a Percy al deshacernos de sus secuaces, no quería pagarles de cualquier forma. Todos fueron entregados debidamente a las autoridades, pero no antes de que Grillo se divirtiera rompiéndoles los huesos. Quisiera decir que fue un ojo por ojo por lo que sucedió con Andro y con Romo, pero lo cierto es que ni se acerca.
_ Tengo miedo. _ confieso.
Estamos a menos de veinte metros de la dirección que estaba anotada en el papel que Percy me dio. Este infierno está por terminar, pero tengo mucho miedo de que las cosas no salgan bien. No me importa que los dos lo sepan. Tengo tanto miedo que las rodillas me tiemblan y siento que de un momento a otro me caeré.
Grillo pone unas de sus manazas sobre mi hombro y Thiago aprieta mi mano entre la suya, palma contra palma, cruzando nuestros dedos.
No hemos dormido en casi cuarenta y ocho horas, y si a eso le sumamos los golpes que hemos recibido, deberíamos parecer zombis, pero la adrenalina nos trae trabajando al ciento veinte por ciento.
Avanzamos con cautela hacia la casa. Es una quinta en las afueras de Londres, nada especial salvo que está alejada al menos un kilómetro de la villa más cercana, y que conforme uno se va acercando puede notarse sobre el buzón el dibujo de la medialuna que enmarca una pequeña cruz.
_ Es una casa segura del clan Santamarina. _ advierte Grillo y sé que aunque no quiera el rencor que siente hacia todo lo que tiene que ver con eso se le sale hasta por los poros.
_ No entiendo por qué Easton no le cambió el nombre, _ digo para hablar de cualquier cosa que me distraiga el engarrotamiento que sufre mi cuerpo _ al final es su clan ahora.
_ Si fueran a cambiar el nombre cada vez que cambia el líder, ninguna mafia tendría legacía o reconocimiento. Además el nombre Santamarina tiene mucho peso todavía, _ comenta Grillo mientras observa cuidadosamente a todos lados _ A Easton le conviene mantenerse bajo un legado que abre muchas puertas.
_ O que tiene muchos enemigos. _ Thiago tiene una sonrisa extraña en su rostro. No la reconozco, jamás la he visto, pero siento que no es el mismo Thiago que se ríe con nuestro hijo o me hace el amor en las noches.
A medida que caminamos intento seguir la vista de Grillo, que parece calcularlo todo. La casa tiene una verja alta de madera a los lados con una pequeña puerta. Al frente hay un muro de piedra de al menos un metro de alto.
Estamos a cinco metros de la puerta cuando vemos que se abre y la figura insufrible de Percy se asoma abriendo los brazos.
_ ¡Bienvenido hermanito! No sabía que venías con dos refuerzos.
_ No me dijiste que debía venir sólo. _ se justifica él, pero esa no es la razón. La verdad es que ni siquiera obligándonos hubiera logrado dejarnos atrás a Grillo y a mí.
Percy nos mira, supongo que evaluando la amenaza, pero finalmente, como todo buen imbécil, parece determinar que tiene todas las cartas a su favor. Saca una pistola que lleva guardada al parecer en la parte trasera de su pantalón y se rasca la descuidada barba con el cañón.
_ No estoy viendo mi dinero. _ dice levantando las cejas con incomodidad.
_ Tu dinero nos está escuchando ahora mismo, Percy. _ responde Thiago y Percy mira alrededor como preguntándose dónde demonios lo metió, mientras él trata de llamar su atención _ Ahora por favor déjame ver a mi hijo.
Se ríe y la mueca de desprecio transforma su rostro en una asquerosa máscara. No puede entenderlo, lo sé. Taddeo no podría quererlo jamás como mi portugués quiere a nuestro hijo, sea o no su sangre. Podría sentir lástima por Percy si no fuera porque me ha quitado lo más importante de mi vida, pero justo ahora solo siento un odio que me carcome.
_ El mocoso está bien. _ asegura cruzándose se brazos _ El dinero.
_ Por favor déjame ver a mi niño. _ mi voz es más suave y espero que Percy muerda el anzuelo. Para que todo esto se pueda hacer sin riesgo necesitamos que Theo esté entre nosotros _ Es muy chiquito, debe estar muy asustado. Por favor déjame verlo.
_ ¿Asustado? ¿El mocoso, asustado? _ se carcajea _ Se ha pasado dos días pateando como si fuera carnero… no se estuvo quieto ni cuando lo amenacé con cortarle los pies…_ su mirada se pierda mientras parece recordar y luego gruñe. No sé hasta qué punto estará drogado, sólo espero que no haga ninguna estupidez mayor a la que ya hizo _ Bien, el mocoso…
Entra a la casa y se oyen muebles moverse, como si estuviera chocando con todo. Escucho a mi niño gritar y me sorprende que no sea un grito de miedo, está peleando como un hombrecito. Cuando Percy sale con él por la puerta, agarrándolo por la capucha del abrigo que lleva puesto, todavía alcanza a patearle la pantorrilla.
_ ¡Hijo de puta…! _ se queja Percy y estira el brazo hacia adelante, obligando a Theo a separarse de su cuerpo.
Pasan unos segundos antes de que Theo nos vea y trata de zafarse para correr hacia nosotros.
_ ¡Mami!
_ Cielo, quédate quieto. _ le digo con el tono más calmado que puedo _ Pronto vas a estar con mami y vamos a regresar a casa, pero primero los adultos debemos hablar, así que por favor quédate quieto.
Theo cruza los brazos y ladeando la cabeza mira feo a Percy, levanta los labios y le enseña los dientes como si fuera perro… incluso termina por gruñirle y el imbécil de Percy solo se echa otro poco hacia atrás, sin soltar la capucha que es al parecer su única forma la manejarlo. ¿De dónde sacó mi hijo esa fiereza? Porque es algo que jamás había visto en mí hasta ahora.
_ Bien, aquí está tu mocoso, hermanito. _ dice sacando la pistola de nuevo pero no apunta a Theo, sólo a nosotros _ Ahora, ¿dónde está el maldito dinero?
_ ¡Esa es una buena pregunta! _ esa voz hace que todos se giren hacia la portezuela lateral de la verja que acaba de abrirse _ ¿Dónde está el dinero?
Thiago aprieta mi mano y Percy se pone lívido por la sorpresa. Ruben Easton y los quince hombres armados que se adentran en el jardincillo a través de la portezuela son una visita que esa escoria definitivamente no esperaba.
Ruben Easton es un hombre con un magnetismo muy extraño. Es tan alto como Thiago, pero tiene un aspecto más sosegado, como si hiciera mucho yoga o meditación. Trae puesto un traje azul marino impecable que debe costar no menos de once mil dólares, tiene el cabello un poco largo pero perfectamente peinado con gel, manteniéndole el estilo de sofisticación que se desprende de él.
Contrario a lo que imaginaba, no debe tener más de cuarenta años cortitos, y nadie que lo vea puede imaginar que maneja uno de los clanes más poderosos en el tráfico de drogas en Europa del Este.
Bastan unos segundos para que sus hombres asuman posiciones y Easton se queda a medio camino entre Percy y nosotros. Los hombres que están en la casa se asoman a las ventanas pero no salen.
_ ¡Así que este es el niño que vale sesenta millones! _ dice con delicadeza, sin una gota de sarcasmo en su voz.
_ E-easton… _ Percy tartamudea un poco de la impresión _ ¿Qué estás haciendo aquí?
_ ¿Qué estoy haciendo? _ se mete las manos en los bolsillos y se encoge de hombros como si la respuesta fuera obvia _ Es mi casa, son mis hombres los que están allá adentro y… bueno tú también eres uno de mis hombres ¿No?
Percy pestañea mucho como si no pudiera llegar a esa conclusión tan evidente y es que todo aquí, incluidos él y su negocio, le pertenecen a Ruben Easton. Tiene la mirada extraviada y empieza a preocuparme cuánta droga se habrá metido y qué tanto efecto le estará haciendo en este momento.
_ Pero… pero… ¿cómo supiste que…?
_ ¿Qué habías secuestrado un niño por sesenta millones de libras? _ lo ayuda a terminar Ruben _ Como mismo sé si un solo gramo de coca se pierde: ojos y oídos en todos lados.
¡Sí, cómo no! Tuvo que ir Thiago a restregarle en las narices que uno de sus hombres había secuestrado a nuestro hijo sin su autorización. Pero no digo nada porque este momento entre él y Percy es crucial, y lo más importante es que Theo esté a salvo.
_ Después tú y yo vamos a hablar de las consecuencias de hacer negocios a mis espaldas. _ le dice Easton y a mí me suena a la amenaza perfecta _ Pero ahora mejor terminamos con este, antes de que los ánimos se pongan tensos.
Percy asiente, como un autómata, pero me doy cuenta de que no tiene la cabeza enfocada en esto ahora mismo. Con el cañón de la pistola se golpea el muslo repetidas veces, como si fuera un tic nervioso. Si tuviera el dedo en el gatillo hace rato que se hubiera disparado accidentalmente.
_ S-sí, s-s-sí. E-es un buen negocio Ruben… muy… muy buen negocio. _ asegura asintiendo con insistencia _ El mocosito por sesenta millones… s-sesenta… Pe-pero pueden ser más. Él tiene mucho dinero _ asegura apuntándole a Thiago con la pistola y yo me aferro a su brazo, tensa.
_ Bueno, déjame ver cuánto puede valer de verdad este chiquito. _ se acuclilla en su lugar y le hace un gesto a Theo para que se acerque _ Ven acá que te quiero ver.
Theo mira a Thiago y sus ojitos formulan esa pregunta silenciosa.
_ Sí, hijo, ve. _ le dice mi portugués y Theo hace ademán de obedecerle, pero Percy todavía lo sostiene por la capucha sin dejarlo ir.
_ Ven acá, campeón. _ esta vez Ruben mira al infeliz de Percy, que va soltando la ropa de Theo poco a poco hasta que este queda completamente libre.
Mi hijo se acerca a Easton, receloso, pero el condenado escoses tiene esa personalidad extraña que hace que uno confíe en él al instante.
Mira a Theo por todos lados como si lo evaluara pero sé que lo hace para asegurarse de que está bien.
_ ¿Pateaste muchos traseros allá adentro? _ le pregunta con complicidad.
_ Lo intenté. _ asegura Theo y luego se cruza de brazos _ Pero todavía estoy chiquito. ¡Ya verán cuando crezca! _ se gira hacia Percy mostrándole el pequeño puño cerrado y Ruben se ríe.
Lo despeina un poco y luego lo levanta en brazos sin importar que su carísimo traje se estruje.
_ Eres un niño muy valiente. Eso me gusta. _ le dice _ Así que mejor vamos a terminar este negocio con tus padres, para que te puedas ir a casa.
Camina hacia nosotros con la mayor naturalidad del mundo y pone a Theo en mis brazos mientras me sonríe. Abrazo a mi hijo con fuerza y él rodea mi cuello. Thiago se acerca a nosotros y besa la cabeza de nuestro hijo por un momento, mientras los dos volvemos a respirar con algo parecido al alivio. Por desgracia esto todavía no se acaba.
_ Ahora hablemos de negocios. _ dice Ruben a Thiago.
Veo que Percy camina con impaciencia de un lado a otro del porche de la casa. La mano con que sostiene la pistola se mueve como si tuviera espasmos y de cuando en cuando se limpia la boca y la nariz con la manga de su camisa. Jamás he visto a un hombre tan deteriorado física o moralmente y entiendo por qué Grillo se ha acostumbrado a luchar contra el tráfico de drogas… pero no puedo sentir lástima por Percy, porque si bien la adicción es una enfermedad, también es cierto que esa enfermedad comienza con la decisión de probarla y esa la tomó como un adulto. Y sobre todo como un adulto educado, porque Percy es imbécil pero no ignorante.
Ruben Easton mete la mano en un bolsillo de su chaqueta y le extiende a Thiago una pequeña libreta que debe tener unos veinte o treinta hojas gruesas y en un segundo me doy cuenta de lo que son:
_ Novecientos ochenta millones de libras esterlinas en bonos al portador. _ dice con seguridad.
Thiago arruga el entrecejo, como si no entendiera.
_ Sólo acordamos novecientos veinte millones por la línea. _ le recuerda y Ruben sonríe, es claro que quiere zanjar el asunto libre de polvo y paja, sin rencores de por medio.
_ Considera los otros sesenta millones como una sentida disculpa que te ofrezco por todo este asunto. _ asegura _ No es mi estilo verme envuelto en esta clase asuntos tan… _ busca la palabra correcta _ sucios. Prefiero la clase de negocios que acabamos de hacer.
El movimiento detrás de Ruben se hace entonces visible y puedo ver a Percy acercándose peligrosamente con una expresión que varía entre la incredulidad, la impotencia y la ira, pero los hombres de Easton lo detienen a pocos pasos de nosotros. Grillo se mueve para ponerse delante de mí y de Theo, y en un instante hay un muro de dos cuerpos entre ese loco y nosotros.
_ ¿Qué estás haciendo Easton? _ le grita Percy _ ¿Le estás pagando a este perro?
Ruben se gira para mirarlo con cara de incredulidad.
_ ¡Pero claro que le estoy pagando! _ exclama _ El señor D´cruz tiene algo que yo he estado ambicionando por años sin entender cuán cerca de la mano lo tenía, así que sí, pago por lo que quiero. _ se acerca a Percy y lo mira de arriba abajo con impotencia _ Y además estoy pagando por tu estupidez, porque usaste mi nombre, mi organización, mis casas seguras, y a mis hombres para algo tan cochino como un secuestro. ¿Tienes idea de cuántos años me ha tomado meter en camino este clan, y mantenerlo alejado de los ojos de la ley, como para que un estúpido como tú venga a echar por tierra mi trabajo?
_ Pero… pero…¿Qué mierda puede tener este que tú quieras? _ Percy ya no es capaz de hablar si no es a gritos.
_ La Línea de Varsovia. _ le responde Thiago y yo no tengo idea de qué es eso, pero debe ser algo muy importante para que Ruben Easton esté dispuesto a pagar tanto por eso.
¿Esto fue lo que hizo Thiago en la madrugada? ¿Negociar con Easton? ¿Por esto se escurrió sin que Grillo o yo supiéramos a dónde iba?
Percy abre mucho los ojos y hace una mueca de desprecio.
_ ¿La cediste? _ increpa a Thiago.
_ No, Percy, soy un hombre de negocios. Sólo la vendí. _ contesta Thiago levantando su plantilla de bonos. Saca de su chaqueta un sobre y se lo pasa a Easton, que lo abre y saca un título de propiedad pulcro y apostillado por varios países de Europa.
_ ¡Entonces ya puedes matarlo! _ recalca Percy y yo doy dos pasos atrás, asustada _ Ya tienes tu línea, no veo por qué no pueda tener yo mis sesenta millones…
_ ¿De verdad eres estúpido? _ Ruben parece anonadado _ ¿A qué colegio te mandó tu padre? Esto es sólo un título de propiedad sobre la línea, Percy, los permisos para operarla llevan trámites que demoran meses. ¿Exactamente qué haría yo con el título de un dueño muerto que no puede cederme los permisos de operación?
El rostro de Percy se transforma. Finalmente va entendiendo que no hay manera en que ponga sus manos sobre el dinero de su hermano y siento que la catástrofe se nos viene encima.
_ ¡No puedes quitarme esto, Easton! ¡Ese dinero es mío! _ grita y la saliva se escurre por la comisura de su boca, parece un loco que lleva camisa de fuerza.
_ Tuyo es lo que te ganas con trabajo, idiota. _ le suelta Ruben _ ¡Legal o ilegal, para tener dinero hay que trabajarlo! ¡Hay que sacrificar cosas, vida, familia, tiempo! ¿Qué sabe un vago como tú sobre ganarse algo?
_ ¡No me hables así! ¡Tú me necesitas! _ grita Percy y ya está fuera de sí _ Yo soy quien te metió a las esferas de la aristocracia, vendes ahí gracias a mí.
_ Vendo ahí porque mi producto es el mejor. _ asegura Easton sin inmutarse _ Y si no eres tú ya será otro el que me abra las puertas. Vagos engreídos que necesitan dinero es lo que sobra en la aristocracia inglesa. _ se nota el desprecio en su voz y Thiago se ríe por lo bajo _ Mi más sentido pésame por la familia que te tocó. _ le dice Ruben y entonces la copa se llena, se derrama y se rompe, todo de una vez.
Percy se debate entre los dos hombres que lo sostienen y trata de llegar a nosotros. Lo golpean, cae al piso pero se levanta pataleando como si estuviera poseído por algún demonio. La maraña de brazos, piernas y golpes que se revuelcan por el suelo se pierde entre gritos, improperios y maldiciones.
Varios hombres de Ruben se ponen frente a él para protegerlo y Thiago hace lo mismo con Theo y conmigo. El caos se desata con el primer disparo, me agacho protegiendo a Theo. Uno de los hombres del clan se desploma, Percy se lo saca de encima, le dispara a otro y avanza, recibe el primer balazo en un hombro pero está desquiciado.
Veo sus pies a pocos pasos y siento el cuerpo de Thiago cubriéndonos. Me aprieta tan fuerte que me ahoga hasta que siento el disparo. Grito porque ha sido inevitable. No dejo de gritar, no puedo…Theo llora… Thiago me mira con horror y se vuelve…
Grillo tiene a Percy agarrado del cuello con las dos manos. Sus pies están en el aire y su rostro está completamente morado. No puede respirar. Grillo lo asfixia con el gesto desencajado y puedo ver el esfuerzo sobrehumano que hace para sostenerlo en vilo. escucho otros dos disparos y el cuerpo de Percy se sacude dos veces antes de perder el último brillo. Alonso lo detiene ahí arriba todavía unos segundos más… y luego lo suelta, muerto.
_ Ni pienses que te voy a dar el pésame, D´cruz… _ escupe mientras se vuelve y mis gritos paran en un segundo.
_ Grillo…_ los ojos se me llenan de lágrimas pero no me puedo mover.
Me mira como si fuera una extraterrestre, a mí y a Thiago que corre hacia él, desesperado.
De repente sigue mis ojos y se mira…
Tres hilos rojos bajan desde su pecho y su abdomen…
El mundo se detiene…
Ya no puedo escuchar nada salvo su última palabra…
_ Mierda…_ dice antes de desplomarse en los brazos de Thiago y de Ruben Easton que también ha llegado hasta él.
Theo grita... lo sostengo contra mi pecho porque no quiero que vea… no quiero que mi hijo vea…
Los oídos me pitan…
Las lágrimas me corren…
Me vuelvo un ovillo con mi hijo en brazos y ruego a Dios que todo sea una pesadilla.
¡Por favor que todo sea una pesadilla!
ThiagoTres meses después.Estoy nervioso… debo ser el novio más nervioso en la historia de los novios nerviosos, pero saberlo no hace que se me quite. Estoy dando vueltas de un lado al otro del altar mayor de esta iglesia. Vestido de pingüino, de pajarita y flor y zapatos de charol y… Vamos que soy el paquete completo de galán de telenovela que se muere por la damita…¡Y es que de verdad me muero por ella!Amo a Layla. Más de lo que llegué jamás a soñar con amar a ninguna mujer.Ha
LaylaSeis meses después.Salgo de la oficina con paso rápido. Tengo tantas cosas que hacer que apenas he tenido tiempo hoy de tomarme un café con Thiago y darle a Theo el mar de besos matutinos al que está acostumbrado.— Nita, te dejo los bocetos del casino. — digo poniendo el tubo lleno de planos sobre su mesa y me acero para darle un beso apurado — A partir de este momento estoy “¡out!”Nita se hecha a reír porque sabe lo que significa: durante toda la semana trabajo como una posesa pero apenas llega el viernes mi cerebro pone la marcha atrás y sólo si
ThiagoDecir que se me quiere salir el estómago por la boca es poco. Layla está llorando en silencio en una esquina del jardín, rodeada de los hombres de Easton que no están vigilándola, sino por el contrario, la asisten como si fuera una persona importante para Ruben.El tiempo parece detenerse mientras mi mano se posa sobre las heridas de Grillo, pero maldita sea, sólo tengo dos manos. Easton se saca el traje y le pone el saco envuelto bajo la cabeza. Luego presiona la herida de la que más sangre está brotando. Sé que está dando órdenes por todos lados, pero yo no puedo escucharlo.Mi atención está en el ro
LaylaBusco la mano de Thiago y siento a mi derecha la presencia de Grillo. No ha venido nadie más.El equipo de asalto atrapó a los hombres que entraron en nuestra casa, estaban todos en el galpón abandonado, supongo que le hicimos un favor a Percy al deshacernos de sus secuaces, no quería pagarles de cualquier forma. Todos fueron entregados debidamente a las autoridades, pero no antes de que Grillo se divirtiera rompiéndoles los huesos. Quisiera decir que fue un ojo por ojo por lo que sucedió con Andro y con Romo, pero lo cierto es que ni se acerca._ Tengo miedo. _ confieso.E
Thiago— ¿Cómo no se te ocurrió decírmelo? — quiero matarlo, quiero ahogarlo con mis propias manos pero el muy hijo de puta es tan grande que sería inútil — ¡¿Cómo no me lo dijiste, cabrón?!Grillo mira al suelo mientras Layla se apoya en el escritorio del despacho de la mansión. Russo se ha quedado gritando en la biblioteca y honestamente no sé si alguien lo ayudó, no me interesa.— No era relevante. — me responde Grillo con la mirada en el suelo pero sé que no es por mí, es por Layla. Le importa diez veces más lo que ella piense que lo que pueda pensar yo.
LaylaAbro los ojos.Me duele tanto la cabeza que apenas puedo mover el resto del cuerpo.La luz me hiere lo párpados pero no puedo dejar de intentarlo…Muevo las manos y me encuentro con una superficie suave y rara. No puedo distinguirla, las puntas de los dedos me cosquillean y me anulan el tacto.Intento recordar algo antes de este maldito dolor de cabeza:Hoy es martes… creo.