LOGINThiago.
Respiro profundo porque no quiero armar un escándalo; Layla y Theo están en la alberca y me interesa que se mantengan tan ajenos a esto como sea posible. Estoy preparando el resto de mi vida para enfrentar las consecuencias de lo que hicimos, porque puede parecer una tontería, pero sé que Russo no se quedará tranquilo. Si mi propio padre mostró los colmillos después de cinco años de tenerme engañado, no creo que Russo Stafford, que jamás ha escondido quién es, se quede tranquilo… pero parece que ahora esa es la menos de mis preocupaciones.
Grillo entra mirando que Layla no esté conmigo y sin decir una sola palabra me extiende la nota que ha llegado hace unos minutos a la entrada principal en las manos de un mensajero.
_ Es exactamente igual que el resto. _ dijo leyéndola y por más que quiero estrujarla en mis manos, sé que en determinado momento puede servir como prueba ante la policía, así que le indico a Grillo que me siga a mi estudio y la guardo en la caja fuerte.
Ya hay seis en total. La primera fue la que causó el accidente a Layla. La segunda llegó el día que salió del hospital, eran deseos de pronta recuperación, pero a Romo le pareció sospechoso que la entregara un chico en bicicleta y que desapareció inmediatamente después de ponérsela en las manos.
A partir de ese momento hemos estado muy atentos a cualquier movimiento para que Layla no se dé cuenta de que están enviándole esas notas.
_ ¿Has podido averiguar algo? _ pregunto a Grillo que parece tan preocupado como yo.
_ Sólo lo que dicen los registros legales. _ asegura y pone delante de mí en el escritorio una carpeta de documentos _ Muerto y bien muerto.
Abro la carpeta y veo pura documentación policial, de la que no se abre al público.
_ ¿De dónde sacaste esto? _ pregunto con suspicacia.
_ Digamos que tengo mis contactos dentro de la Fuerza. _ me responde sin darle importancia a la pregunta _ Ahí vas a encontrar el certificado de defunción de James, los reportes del accidente… es verdad que no encontraron el cuerpo, pero sobrevivir a un accidente como ese… lo dudo mucho.
_ A menos que tuviera ayuda. _ concuerdo con Grillo cuando veo las fotos en los reportes de accidente.
_ ¿Pero quién lo iba a ayudar? _ Grillo se sienta en el borde del sofá de mi estudio en tanto yo le acerco algo de beber. Cualquier guardaespaldas profesional diría que no bebe en horas de trabajo, pero Grillo no es como todos y se baja el trago de una vez _ Y además, ¿con qué finalidad un hombre se haría pasar por muerto y dejaría atrás a su mujer y a su hijo?
Levanto las cejas y le abro los ojos. Él, de todas las personas no debería hacer una pregunta como esa.
_ ¿En serio, Grillo?
_ ¡Espérate, cabrón, que yo no sabía que tenía un hijo! _ se defiende, pero luego su rostro se relaja y solo muestra una profunda resignación _ Pero tienes razón, la gente tiene miles de razones para hacer las cosas más estúpidas. Ahora, si ese tipo de verdad tuvo algún motivo para desaparecer de las vidas de Layla y de Theo, no creo que sea para volver de una forma tan infantil como esta, mandando notitas como si fuera un imbécil.
_Ya no sé qué pensar.
Miro de nuevo la maldita nota donde reza:
“¿Por qué mi hijo lleva el apellido de otro hombre?”
_ Como que se vino a dar cuenta un poco tarde, ¿no? _ hace ya casi un mes de que Layla y yo anunciamos en nuestro fallido casamiento que Theo había pasado bajo mi custodia.
_ Eso es signo de que no está tan cerca como quisiera. _ me explica Grillo _ Cada una de esas notas bien pueden ser escritas por tu vecino de enfrente, porque sólo aluden a noticias públicas y como dices, algunas incluso pasadas de tiempo, pero de que hay alguien siguiéndole los pasos, lo hay. Y ese alguien conocía a James lo suficiente como para imitar perfectamente su letra.
Asiento y me tomo el trago de coñac de golpe porque es el único remedio momentáneo contra la impotencia que siento. Tenemos que redoblar la seguridad y encontrar a quien está enviando las notas, pero cada vez la trae un mensajero diferente al que le paga un hombre de dudosa descripción, alto y que usa gorra. Nada ha podido sacarse de ahí.
_ ¿Y tú cómo vas? _ intento cambiar la conversación porque yo también tengo mi poquito de sensibilidad y entiendo que Grillo está pasando un mal momento con su familia.
_ Luciana no quiere ni verme y mi hijo menos. _ se rasca la cabeza con insistencia. Debe ser raro tener cabello de nuevo después de que ha estado pelón durante tantos años _ Y yo tampoco sé cómo acercarme a ellos. ¿Exactamente qué les voy a decir? Es cierto que no sabía que Santiago existía… pero igual abandoné a su madre y eso es algo que no me van a personar y no es lo único. ¡Ni siquiera sé todavía si Luciana está al tanto de que yo fui la razón por al que su padre está preso!
Recuerdo la historia que Grillo me contó el día que estuvimos tantas horas en el juzgado tramitando la adopción de Theo. Supongo que se le revolvieron lo suficiente los sentimientos como para desahogarse conmigo y contarme sobre lo que su vida fue antes de llegar a las peleas clandestinas y a uno de mis clubes.
_ ¿Crees que no te perdonará por eso? _ pregunto con curiosidad _ ¿No dijo que te había llorado quince años?
_ Es mucho más fácil perdonar a los muertos que a los vivos. Antonio Santamarina es un asesino, pero Luciana fue siempre la niña de sus ojos. _ asegura _ Y ella lo adoraba, no tenía ni idea de que manejaba una de las mafias más grandes de España. Además, dentro de todo Antonio es un asesino con ética, se movía entre la droga y el lavado de dinero, pero jamás se metió en la trata de mujeres ni en tráfico humano porque decía que no podía darle esa clase de dolor a otro padre.
_ Pero con darle ese dolor a los hijos no tuvo problemas. _ menciono con sarcasmo porque sé muy bien que Antonio Santamarina mandó a matar el padre de Grillo _ Supongo que cada uno justifica sus pecados a su manera.
Grillo se recuesta en el sofá y mira al techo.
_ Así es, hermano. Y que sea una mierda de hombre no lo convierte en una mierda de padre. Ese hombre se dejaría matar por sus hijos. Luciana y Nicolás siempre fueron lo primero para él. O al menos así era en ese entonces. Incluso confesó y reconoció todos los cargos para sacárselos de encima a Nicolás, que ya había empezado a moverse dentro de la organización y tenía mucha cola que le pisaran.
Me debato un momento en si debo o no contarle lo que he descubierto. Entiendo que Grillo todavía guarda lazos poderosos con la policía, no sé hasta dónde lleguen en la actualidad pero es evidente que su relación con la ley es profunda, y quizás eso sea contraproducente, porque la investigación extraoficial arroja algunas otras cosas que quizás le moleste saber.
Finalmente cedo a mis instintos, me voy hasta uno de los cajones de mi escritorio y saco un archivo. Esto parece una película de espías.
_ Antes de darte esto, quiero dejar claro que es un asunto del que no tenía conocimiento, en el que no estoy involucrado directa ni indirectamente, y por lo tanto soy por completo imparcial. _ Grillo se echa hacia adelante y me mira con seriedad _ Esto es todo lo que reunió mi investigador, vas a encontrar desde documentos oficiales, hasta testimonios de personas que han pasado por la vida de Luciana y de tu hijo. El noventa y nueve por ciento de lo que está aquí no te va a gustar, pero puedes estar seguro de que mi detective es el mejor. Eso no lo pongas en duda.
_ ¿Ya lo leíste? _ pregunta y puedo ver la duda en sus ojos.
_ Sí, lo hice. No me gusta pasar información de la que no soy consciente, y espero que no lo consideres una intromisión en tu vida, sólo quiero ayudarte.
Asiente con la cabeza mientras toma el archivo de mi mano.
_ Me voy para que lo leas con tranquilidad.
_ Thiago… _ pone el vaso vacío en la mesa y lo empuja en mi dirección _ No te vayas.
Entiendo.
Hay noticias que no deben recibirse estando solos.
Grillo se toma su tiempo para leer una página tras otra, a veces se pone lívido, a veces tose y parece que se ahoga y yo le extiendo el vaso lleno porque se ve que lo necesita.
La vida de Luciana ha sido muy distinta a lo que él había imaginado, fuera de la protección del clan Santamarina, oculta precisamente por la misma persona que debió llamar a Grillo en el mismo momento en que se supo que Luciana estaba embarazada.
_ ¡¿Él los ayudó a cambiar de identidad?! _ grita con rabia y lo veo dar vueltas por la habitación como un león en una jaula _ ¡Pero es que no puede ser! Thiago. ¡Él es mi amigo! Lorenzo Aldama… el Coronel Aldama ha sido mi amigo por años… Si él hubiera sabido que Santiago era mi hijo me habría llamado… me habría dicho algo… ¡Esto no puede ser!
_ Por eso te dije que mi detective ni sabe de ti y es imparcial. No tiene por qué crear reportes falsos, Grillo. _ me adelanto _ Si él dice que ese fue el hombre que ocultó del mundo a Luciana y a tu hijo, yo le creo. Ahora la cuestión es ¿por qué lo hizo? ¿Por qué no te habló cuando se supo que Luciana estaba embarazada… o cuando Santiago estuvo enfermo?
Veo que su cara vuelve a transformarse. Sí, el hijo de Grillo estuvo muy enfermo hace años y tuvieron que analizar el ADN para descartar que no fuera algo genético. En la autorización para exhumar el cadáver de Santiago Fisterra aparece el nombre de Aldama. Eso significa que prefirió que examinaran los huesos del abuelo, a buscar a Alonso para decirle que tenía un hijo.
De nuevo: la pregunta es ¿por qué?
_ ¡Lorenzo me va a tener que explicar esto! ¿Quién se cree que es? _ deja caer el puño sobre mi escritorio y siento que se estremece toda la maldita casa.
_ Grillo, escucha. _ lo reconvengo _ Si esto tiene explicación o no, no es el momento para pedirla, no con la cabeza caliente. Usa esa información para acercarte a Luciana y a tu hijo. Ellos te necesitan, te necesitan mucho ahora aunque jamás aceptará de frente que los apoyes.
Se deja caer en el sofá con las manos en la cabeza.
_ Thiago, para eso tendría que convertirme en lo que he sido para ellos todos estos años. Tendría que convertirme en un fantasma para siempre.
_ Entonces hazlo. _ pongo una mano en su hombro _ Si eso es lo que hace falta, hazlo. Yo haría lo que fuera por Layla y por mi hijo. Es hora de que tú te ocupes de esa familia que siempre pudiste tener. Y nunca es tarde. Te lo digo yo.
Me mira con una sonrisa de medio lado y asiente. Está cansado y dolido. ¿Cómo no estarlo? El problema de la traición no es la traición en sí, sino quién la comete. Si viniera de parte de un extraño sólo sería un agravio, pero sólo consideramos que es traición cuando proviene de un amigo, y creo que entre Lorenzo Aldama y Grillo había más que una simple amistad.
Alonso “el Grillo” Fisterra tiene una historia que ninguno de nosotros alcanza a vislumbrar, ni siquiera la punta del iceberg.
_ ¿Vas a ayudarme? _ pregunta.
_ Siempre y con todo. No lo dudes. _ contesta.
_ Entonces empieza por advertirle a la licenciada de lo que está pasando. _ me dice con el rostro enojado de nuevo _ Pensé que ya eras lo bastante inteligente como para recordar que no debes guardarle secretos a esa mujer, más cuando se tratan de su vida e involucran a su hijo.
_ ¡Es mi hijo también! _ protesto, celoso.
_ ¡Con más razón! ¡No provoques más malos entendidos, cabrón! ¡Ya te lo dije: no la cagues! _ me advierte y le devuelvo una sonrisa resignada.
No me gusta la idea de decirle a Layla pero Grillo tiene razón, no puedo seguir protegiéndola si lo hago de la manera equivocada. Me quedo solo mucho tiempo después de que Grillo se va. Necesito poner las cosas en perspectiva y volver a movilizar al detective, esta vez para que se ocupe de investigar todo lo relacionado con James.
Tocan a la puerta y veo que los ojitos curiosos de Layla se asoman.
_ Amor, ¿estás bien?
Camina hacia mí y se sienta en mi regazo con tranquilidad. Es tan suave, la veo tan frágil… pero sé que es sólo porque la quiero, ella es como un pequeño copo de nieve para mí, siempre en peligro, pero la realidad es que es una mujer fuerte y decidida.
_ Nena tengo algo que decirte. _ suspiro y veo que cruza los brazos detrás de mi cuello para prestarme toda la atención.
_ Tú dirás.
_ Primero tienes que saber que si no te lo dije antes fue por protegerte. _ explico pero su rostro no cambia, sólo está atenta _ Y que si te lo digo ahora es porque creo que la mejor forma de protegerte es mantenerte informada. Ya no quiero malos entendidos entre los dos.
_ Está bien, suéltalo. _ me anima.
_ ¿Recuerdas la nota que recibiste aparentemente de James? ¿El día del accidente?
Asiente y veo que sus labios se curvan hacia abajo en una mueca controlada de tristeza.
_ Han estado llegando más. _ confieso.
Su rostro no puede evitar la sorpresa. Traga fuerte y baja los ojos como si… no lo sé.
Saco del cajón las notas que tengo guardadas y las ubico sobre el escritorio en el orden en que fueron recibidas.
“¿Tan pronto me olvidaste?”
“Lamento lo que pasó. No debiste buscarme.”
“¿Cómo está Theo? Se ve muy grande ya.”
“No te preocupes. Yo siempre voy a estar cuidándote”
“¿De verdad vas a casarte con otro?”
“¿Por qué mi hijo lleva el apellido de otro hombre?”
A Layla se le escapa un jadeo y yo la abrazo por la espalda. Sé lo que estas notas significan para ella.
_ Layla, si James está vivo…
_ ¡Si está vivo yo misma lo voy a matar! _ y la exclamación es tan baja que siento la amenaza completamente cierta _ Lo que me asusta, Thiago, es que sea James o sea alguien más… sabe lo que hacemos, nos ha estado vigilando… yo no…
_ Cálmate. _ parece a punto de echarse a llorar así que la giro y la abrazo. Beso su boca con lentitud, necesita calmarse, recorro su interior con la lengua y me responde aferrándose a mi pecho, hasta que su respiración vuelve a la normalidad _ Yo voy a protegerte, amor, a ti y a nuestro hijo. No lo dudes.
ThiagoTres meses después.Estoy nervioso… debo ser el novio más nervioso en la historia de los novios nerviosos, pero saberlo no hace que se me quite. Estoy dando vueltas de un lado al otro del altar mayor de esta iglesia. Vestido de pingüino, de pajarita y flor y zapatos de charol y… Vamos que soy el paquete completo de galán de telenovela que se muere por la damita…¡Y es que de verdad me muero por ella!Amo a Layla. Más de lo que llegué jamás a soñar con amar a ninguna mujer.Ha
LaylaSeis meses después.Salgo de la oficina con paso rápido. Tengo tantas cosas que hacer que apenas he tenido tiempo hoy de tomarme un café con Thiago y darle a Theo el mar de besos matutinos al que está acostumbrado.— Nita, te dejo los bocetos del casino. — digo poniendo el tubo lleno de planos sobre su mesa y me acero para darle un beso apurado — A partir de este momento estoy “¡out!”Nita se hecha a reír porque sabe lo que significa: durante toda la semana trabajo como una posesa pero apenas llega el viernes mi cerebro pone la marcha atrás y sólo si
ThiagoDecir que se me quiere salir el estómago por la boca es poco. Layla está llorando en silencio en una esquina del jardín, rodeada de los hombres de Easton que no están vigilándola, sino por el contrario, la asisten como si fuera una persona importante para Ruben.El tiempo parece detenerse mientras mi mano se posa sobre las heridas de Grillo, pero maldita sea, sólo tengo dos manos. Easton se saca el traje y le pone el saco envuelto bajo la cabeza. Luego presiona la herida de la que más sangre está brotando. Sé que está dando órdenes por todos lados, pero yo no puedo escucharlo.Mi atención está en el ro
LaylaBusco la mano de Thiago y siento a mi derecha la presencia de Grillo. No ha venido nadie más.El equipo de asalto atrapó a los hombres que entraron en nuestra casa, estaban todos en el galpón abandonado, supongo que le hicimos un favor a Percy al deshacernos de sus secuaces, no quería pagarles de cualquier forma. Todos fueron entregados debidamente a las autoridades, pero no antes de que Grillo se divirtiera rompiéndoles los huesos. Quisiera decir que fue un ojo por ojo por lo que sucedió con Andro y con Romo, pero lo cierto es que ni se acerca._ Tengo miedo. _ confieso.E
Thiago— ¿Cómo no se te ocurrió decírmelo? — quiero matarlo, quiero ahogarlo con mis propias manos pero el muy hijo de puta es tan grande que sería inútil — ¡¿Cómo no me lo dijiste, cabrón?!Grillo mira al suelo mientras Layla se apoya en el escritorio del despacho de la mansión. Russo se ha quedado gritando en la biblioteca y honestamente no sé si alguien lo ayudó, no me interesa.— No era relevante. — me responde Grillo con la mirada en el suelo pero sé que no es por mí, es por Layla. Le importa diez veces más lo que ella piense que lo que pueda pensar yo.
LaylaAbro los ojos.Me duele tanto la cabeza que apenas puedo mover el resto del cuerpo.La luz me hiere lo párpados pero no puedo dejar de intentarlo…Muevo las manos y me encuentro con una superficie suave y rara. No puedo distinguirla, las puntas de los dedos me cosquillean y me anulan el tacto.Intento recordar algo antes de este maldito dolor de cabeza:Hoy es martes… creo.