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CAPÍTULO 12. DESCUBIERTA

Author: Jeda Clavo
last update publish date: 2020-11-09 15:26:53

Valentino y Vanessa, resolvieron ese día iniciar su noviazgo, luego de tomada su decisión le informaron al señor Gianvalentino, quien se emocionó porque su hijo por muchos años no había tenido una novia, abrió la botella de su mejor vino blanco, una Chateau d‘ Yquem, un vino dulce de una bodega situada en la zona de Sauternes, al suroeste de Bordeaux.

Cuando Macarena lo vio no pudo evitar reconocerlo, y sin pensar mencionó— Una botella de Chateau d‘ Yquemque. Mi padre fue coleccionista de vinos, ese es uno de los mejores en calidad—Todos la miraron extrañados, ¿Por qué cómo Vanessa tenía conocimiento sobre vinos, y su padre coleccionista? Algo seguía se encajar pensó Valentino.  Cuando  se dio cuenta del error, se sonrojo, había quedado expuesta, ¿Cómo iba a explicar que un maestro tuviera una colección de vinos?

Enseguida para rectificar expresó, —Bueno realmente no era una colección como tal, sino que mi padre daba clases a unos jóvenes de una familia pudiente, y ellos le tomaron cariño y le regalaron botellas de diferentes vinos y así comenzó una pequeña colección—.Su explicación en vez de aclarar la situación, despertó suspicacia en los presentes, aunque ninguno pronunció palabra alguna.

Luego del brindis, Valentino la llevó a la piscina donde jugaron vóleibol y disfrutaron de otros juegos entre risas, besos y abrazos, ambos estaban felices, y el cambio en Macarena era notorio, él la hacía reír y disfrutar de la vida, sentía su corazón palpitar de la emoción, debía resolver la situación con Perle Fine y contarle la verdad a Valentino, tal vez si ella le contaba no sería tan severo con ella y esa fue la decisión que tomó, lo que le faltaba definir es cuando sería el momento adecuado para hacerlo.

Cuando se hicieron las cuatro y media de la tarde, le dijo a Valentino que tenía que irse porque debía ir a la universidad a las seis y media, había faltado el día anterior, además que necesitaba ir a la oficina a recoger unas cosas que necesitaba para ese día, cambiarse de ropa e ir a clases y debía marcharse para poder hacer todo lo que tenía pendiente.

De inmediato él se ofreció a llevarla, primero fueron al apartamento, ella se bañó con premura y se puso una de las ropas que él le había pedido a su amiga diseñadora, Al estar lista la llevó a la oficina, Valentino le dijo que no se bajara porque él sería más rápido yendo, ella se opuso, aduciendo que él no sabría cuales cosas tendría que llevar.

Valentino aceptó de mala gana que Vanessa fuera, pero para que pudiera hacerlo con mayor rapidez le dio las llaves de su ascensor privado, para que la llevara directamente a su oficina sin parar en ninguno de los pisos.

Macarena aceptó la llave del ascensor y subió, llegó a la oficina abrió la puerta que comunicaba con su despacho y tomó sus cosas de la universidad y la carpeta que debía entregarle a su hermano con las formulas desechadas por la cosmética Pagliuca, aún cuando la fórmula no era la correcta temía que él la descubriera y pensara lo peor de ella.

Se recostó un momento de la mesa, pensando que estaba mal lo que estaba haciendo pero no tenía alternativa, la gente de Perle Fine podían accionar en contra de ella o de su hermano, y eso no lo podía permitir. Terminó de recoger todo, bajó en el ascensor y subió al vehículo.

Valentino la llevó a la universidad, al llegar le abrió la puerta de la camioneta, la ayudó a descender, la abrazó, le tomó su rostro y la besó, luego le dijo—¿A qué hora sales de clases?

—Salgo a las diez de la noche—respondió Macarena.

—Te vengo a buscar para llevarte a tu departamento—le dijo valentino acariciando su mejilla.

—No es necesario, me voy en el metro o en un taxi, no tienes de que preocuparte—expresó ella.

—¿No es peligroso que salgas a media noche a buscar un taxi? ¿Y si vas al metro caminas sola hasta la estación? —indagó Valentino con preocupación.

—Por favor Valentino, llevo tiempo haciendo ese recorrido y jamás me ha pasado nada—manifestó ella para tranquilizarlo.

—Pero en ese tiempo no te conocía y además ahora eres mi novia y debo velar por tu bienestar —dijo con firmeza.

—No me pasará nada. Me iré en taxi y ya—se despidió dándole un beso, al cual él respondió efusivamente.

—Te vendré a buscar Vanessa y no harás que cambie de opinión —concluyó con firmeza.

Ella sólo elevó sus hombros, se dio la vuelta y caminó hacia el edificio, mientras Valentino, arrancaba su carro.

Macarena antes de ir al aula de clases, pasó por el cafetín de la facultad y se compró un agua mineral, al salir de allí fue interceptada por Octavio, quien sin mediar palabra la halo por el brazo diciéndole —¿Quién es ese hombre, con quien te estabas besando? Claro como tiene senda camioneta y parece un muñequito de revista, a él si no esperas para besarlo, pero a mí me estuviste tras de ti suplicándote a cambio de nada, eres una interesada —espetó tratando de contener el enojo.

—Por favor Octavio. Valentino es más que una camioneta y un muñequito de revista, él si es hombre que sabe bien lo que quiere, y no va a salir tras la primera falda que se le aparezca, porque él si tiene criterio, no es una veleta que se deja llevar por la dirección del viento. Ahora quítate de mi camino—expresó con firmeza, hizo amago para retirarse, pero Octavio le hizo más presión en el brazo, y sin mediar palabra la tomó fuerte acercándola a él y la besó con furia,  ella intentaba empujarlo, pero no lo lograba separar, por lo que se quedó quieta, sin moverse, en una de esa abrió su boca y él aprovechó para abrirse paso en su interior, lo cual Macarena no pudo soportar, por ello le mordió la lengua, el hombre la soltó de inmediato, propinando una maldición.

—¡Maldita seas! Me la vas a pagar Macarena, ¡te juro me lo vas a pagar!

Macarena escupió despectivamente, abrió la botella de agua mineral, se lavó la boca, hasta se la enjuagó y después se pasó su brazo por el rostro para secarse

Luego dirigió su mirada cargada de odio hacía Octavio y le dijo con una voz que expresaba asco —Ésta es la última vez que te atreves a tocarme, no tienes ningún derecho sobre mí, pensé que eras una buena persona, pero me equivoqué, eres un patán poco hombre que no acepta el rechazo de una mujer, me das asco como persona como ser humano,  ¡dejas mucho que desear!—terminó diciendo mientras se alejaba y lo dejaba en el pasillo.

La rabia que sintió Octavio por su desprecio, de inmediato invadió su cuerpo y se juró que ese mismo día la niñata de Macarena se las pagaría y con intereses, mientras seguía caminando, por el mismo pasillo que había tomado Macarena minutos antes para entrar a clases de mecánica de fluidos, la misma que presenciaría él.

Así fueron pasando las horas, pero se desocuparon una hora académica antes de lo previsto, Macarena, salió de prisa, decidió tomar un taxi y de allí llamar a Valentino para avisarle que no fuera por ella, porque había salido temprano y decidido marcharse por su cuenta.

Al salir caminó una cuadra de donde estaba la facultad, la calle estaba solitaria, porque la mayoría aún estaban en clases, sintió que alguien la tomaba fuerte por el brazo, al voltear era Octavio, quien la sostenía con violencia, sin delicadeza, ella intentó zafarse pero él seguía presionando y arrastrándola para llevársela hacía una cuadra más oscura, mientras a ella la rabia la consumía y empezaba a golpearlo, Octavio la tomó por los brazos para neutralizarla y seguidamente le propinó un fuerte bofetón, en el rostro que la dejó aturdida y desconcertada, jamás se hubiera esperado esa agresión por parte de ese chico, lamentablemente uno nunca termina de conocer a las personas, pensaba Macarena, caras vemos corazones no sabemos.

El hombre la empujó con fuerza y la tiró al suelo lastimándola, mientras ella seguía luchando por defenderse, Octavio se le subió encima tratando de desproveerla de su vestimenta, pero no dejaría que abusara de ella, primero era capaz de matar a ese desgraciado antes de permitir que la poseyera, sólo de pensarlo le producía repulsión, pensaba que debió haber esperado a Valentino en la entrada del edificio, había sido una necia, pero su conciencia en ese momento le replica y le dice “Macarena no es momento de arrepentimiento, si te pones a pensar en lo que pudo haber sido y no lo hiciste, éste desgraciado aprovechara tu aturdimiento, no es momento de lamentarse sino de actuar, si tienes que gritar a pedir ayuda no te cohíbas es el momento de tu supervivencia”.

Él desgraciado logró desgarrarle la blusa y estaba subiéndole el brasier, tocándole con sus asquerosas manos, no pudo evitar que arcadas salieran de su boca, debía controlarlas, empezó a gritar al darse cuenta que por sí misma no iba a poder someter a ese desgraciado.

*************************

Valentino había llegado a buscar a Vanessa con treinta y cinco minutos de anticipación, sentía una corazonada, dejó el carro estacionado frente al edificio, pero decidió recorrer un poco mientras esperaba cuando escuchó un grito de mujer pidiendo auxilio seguida de una voz de hombre que decía —¡Cállate! Quédate quieta Macarena, si no quieres que te cause más daño, ya que no quisiste ser mía por las buenas, lo serás por las malas, ¡perra!

—¡Suéltame desgraciado!, jamás me someteré a ti, ¡primero muerta! que dejarme poseer por un asqueroso como tú —gritaba la chica.

Valentino se quedó sorprendido, él conocía esa voz, era la de Vanessa, de inmediato comenzó a correr hacia  el lugar de donde provenían las voces que estaba escuchando y al doblar la esquina, estaba un tipo encima de una joven, él le brincó encima y lo levantó con toda la furia que en ese momento le recorría el cuerpo, nublando su capacidad de razonar, sentía una inmensa rabia, como un toro cuando le colocaban enfrente un trapo rojo, por supuesto que era su chica, tomó al hombre y empezó a golpearlo sin clemencia, él muy cobarde era muy guapetón para agredir a una mujer, pero no era capaz de defenderse de los fuertes golpes que Valentino le propinaba sin piedad.

Lo golpeó hasta que sintió su mano dolerle y que se dio cuenta que debía auxiliar a Vanessa, de inmediato, arrojó al tipo al piso, y se dirigió a ella para revisarla, se mantenía en completo silencio, sin siquiera dejar salir de su garganta un sollozo, tenía su blusa desgarrada, él se quitó el sacó, se desabotonó la camisa y la cubrió con ella mientras él se quedaba con una franela blanca, que cargaba debajo. Tomó su celular y llamó al novecientos once.

Abrazó a Vanessa fuertemente, tratando de brindarle protección, aunque se veía nerviosa no lloraba.

Llegó la policía y pidieron que los acompañaran para rendir declaraciones y proceder con la denuncia, ese desgraciado tenía que pagar por esa agresión.

Cuando llegaron al comando policial, los pasaron a una sala, Vanessa se sentó y Valentino se mantuvo en pie, tomándola de una mano. Luego de un par de minutos, el hombre agresor se dio cuenta de su error y empezó a llorar suplicando, tenía una cara irreconocible por la golpiza que le propinó Valentino —.Perdóname por favor Macarena, yo me enceguecí, no sabía lo que hacía, me deje llevar por la rabia producto de tu desprecio.

A Valentino le pareció extraño que el hombre la llamara Macarena y ella le respondiera como si no hubiese equívoco —Esto te enseñará Octavio a respetar cuando una mujer diga que no —escuchó que ella pronunciaba, sin ningún matiz en su voz. Estaba claro que conocía al joven.

¿Vanessa o Macarena?, la duda lo carcomía, pero cuando la escuchó conversar en el apartamento por teléfono le dijo a la persona con quien hablaba, que era Rena, y al preguntarle le contó que su familia la llamaba así, pero ese diminutivo sólo tenía sentido si ella realmente se llamaba Macarena y no Vanessa, pero los documentos que consignó en la empresa y la investigación que estaba anexa al expediente decían que su nombre era Némesis Vanessa, definitivamente esa documentación era falsa, no había otra explicación, concluyó.

Tenía que mandarla a investigar sin lugar a dudas, pensó, aunque no lo quería hacer, porque desde que la vio la chica lo impactó, y poco a poco lo fue seduciendo con su inteligencia, su forma de relacionarse con los demás, su capacidad de trabajo y sobre todo se acababa de dar cuenta en ese momento, porque se había enamorado de ella, y así como odiaba el engaño, también detestaba la desconfiar, consideraba que la confianza, era el pilar fundamental de toda relación.

En ese momento llegó el funcionario que les iba a tomar la declaración, le pidió a Valentino que saliera al área contigua y llamó a Macarena, para tomarle la declaración, ella observó a Valentino que estaba absorto en sus pensamientos y razonó que tal vez, ya se había dado cuenta, ella tenía mucho que explicarle, él no le perdonaría lo que había  hecho pensó con preocupación.

Pasada dos horas les tomaron las declaraciones a todos, incluso a Valentino, quien narró lo que había pasado. Y en el ínterin de espera, llamó a uno de sus hombres de confianza del departamento de seguridad de la empresa, a Miguel, le solicitó que investigara a Némesis Vanessa Ontiveros y a Macarena quien vivía en La Candelaria y le dio la dirección. Ya era hora de saber la verdad, aunque le daría una oportunidad a ella para que se sincerara con él, sin embargo, no estaba dispuesto a pedir explicaciones.

Salieron de la comisaría, la llevó a su apartamento, hicieron el trayecto en completo silencio, al llegar se bajó a abrirle la puerta, sin embargo, no pudo evitar abrazarla fuertemente, lo que había pasado había sido demasiado horroroso para ella, si no hubiese llegado a tiempo a rescatarla tal vez ese tipo la hubiese violado, esperaría por su explicación cuando ella estuviera preparada.

—Por favor descansa, mañana hablaremos, si necesitas el día, lo puedes tomar—.Le dijo mientras besaba su frente.

—¿Quién curará las heridas de tus manos?— interrogó Macarena con preocupación.

—No te preocupes, yo mismo lo haré al llegar a mi apartamento—expresó volviéndola a besar y despidiéndose.

Macarena llegó a su casa, aún sus hermanos estaban despiertos, abrazó a Melody, y cuando Matías, la vio tan desaliñada con una camisa de hombre que le quedaba grande le preguntó  —¿Qué te pasó?

—Octavio intentó abusar de mí —le dijo seria.

—Ese desgraciado ¡Voy a matarlo! —expresó enfurecido su hermano.

—Valentino se encargó de él, le dio una golpiza, fue quien evitó que Octavio lograra su objetivo. Coloqué la denuncia, ya todo está solucionado—mencionó con voz fría.

Su hermano no dejaba de sorprenderlo esa actitud aislada de su hermana, eso lo asustaba, cualquier mujer estaría llorando destruida, pero ella actuaba con más firmeza que nunca. Matías mandó a sus otras hermanas a la habitación, mientras Rena prosiguió hablando—Él único problema es que Valentino ya sabe que no soy Némesis Vanessa sino Macarena.

—¿Te dijo él algo? —interrogó su hermano.

—No. Pero Valentino estaba cuando Octavio me llamó por mi nombre y a ese hombre no se le escapa ninguna, creo que tal vez no me ha dicho nada esperando que sea yo misma quien le cuente todo.

—Cuéntame con detalles como se sucedieron los hechos —expresó Matías. Macarena le contó todo. Luego se levantó y le entregó las fórmulas que había sacado de la empresa, contándole la verdad. Matías le dijo—. Macarena, esa gente no va a quedarse tranquila, no estarán conforme con esto, es mejor que renuncies a las Empresas Pagliuca y lo mejor es que nos cambiemos de casa—espetó preocupado, estaba aterrado por lo que podía pasar.

—Nunca he sido una cobarde para huir Matías, además no puedo dejar a Valentino—expresó. Su hermano se quedó viéndola y nunca la había visto tan afectada como en ese momento y las dudas empezaron a rondar por su cabeza y preguntó —. ¿Qué pasa Macarena?¿Te enamoraste de Valentino?

Ella cerró los ojos y respiró profundo—Lo amo Matías, me enamoré de él sin darme cuenta, sin ni siquiera planificarlo, es un hombre encantador, inteligente, justo, él no pudo haber tapado un crimen, yo no creo que sea responsable de ocultar la verdad sobre la muerte de mi madre.

—Macarena, tal vez él no, pero a los mejor su padre, sus hermanos. No sé. Valentino estaba el día del accidente, dejó claro que no permitiría que su hermano pagara por algo que había sido negligencia de mi madre, dijo que ella se pasó el semáforo en rojo.

—¡Y si esa es la verdad!, Valentino no es un mentiroso, ni un hombre que huya de los problemas, él, él…—Mateo la interrumpió.

—No debiste enamorarte de ese hombre Macarena, cuando el sepa la verdad de quien eres y de que te filtraste en su empresa para robar fórmulas para dárselo a la competencia, jamás te lo perdonara, vas a sufrir Macarena, Valentino Pagliuca va a ser tú destrucción—sentenció su hermano mientras ella lo miraba con cara de angustia—. Tanto tiempo protegiendo tus sentimientos y tú corazón y vas a caer con la persona menos conveniente. Vámonos hermana, hazme caso, vayamonos lejos, húyanos de todo, antes de que sea tarde, presiento que no nos conviene quedarnos. Él no te perdonará pequeña, ese hombre no tolera los errores, va acabar contigo.

—Lo siento hermano, no puedo irme, yo lo amo, por primera vez, después de tres años, vuelvo a sentir, mi corazón late desbocado por él, no dejo de pensarlo, con sólo verlo me siento feliz, por favor no me alejes de él. Yo amo a Valentino, no quiero alejarme nunca, preferiría morir, que estar lejos de él. Yo confió en Velentino, me prometió que jamás me haría daño y le creo—manifestó con decisión.

Su hermano la abrazó después de mucho tiempo, no sabía que transformación estaba sufriendo su hermano pero prácticamente era otro, estaba más sensible y pendiente de ellas, se había dado cuenta justo el día de ayer, y le gustó, se sintió protegida como cuando su madre estaba viva, no pudo evitar un nudo en su garganta, cerró los ojos y tomó el control y luego le preguntó —¿Y qué te pasa a tí? ¿Por qué tú cambio?

El bajó la cabeza y con sus ojos iluminados de felicidad le dijo —Estoy enamorado Macarena.

Ella se sorprendió pero se alegró por su hermano, nunca habían sido confidentes hasta ese momento, así se sentirían tan abrumados o felices tal vez, que sentían que debían contarse todo porque explotarían —¿Quién es la afortunada?

—Creo que no te va a gustar mi respuesta—espetó Matías.

—Inténtalo a ver—expresó ella.

—De Perla Fleury—le dijo él.

—¡Ya va! Esa chica es hija de Jacques Fleury, el accionista mayoritario de Perle Fine—expuso sorprendida, mientras su hermano movía la cabeza afirmativamente.

—Te dije que no iba a gustarte —manifestó su hermano.

—¡Por Dios! ¡¿Estás loco?! ¿Y cómo crees que vas a salir airoso con su padre si no le entregas las fórmulas?

—Por eso queremos huir, para que no nos separen. Macarena cuando Valentino sepa de mi relación con esa chica y su vínculo con la competencia, va a pensar que lo hicimos por ayudar a nuestra futura familia política más que por venganza, ¿Sabes cómo te dejaría eso?

—Si en peor situación de la que estoy. Pero no renunciaré a Valentino, lo amo y en cuanto pueda voy a contarle la verdad. No tengo ninguna otra alternativa.

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