INICIAR SESIÓNMacarena debía excusarse para no salir con Valentino por eso lo llamó al día siguiente muy temprano en la mañana desde el teléfono de la casa —Aló, Valentino.
—Hola mi amor, ¿Las busco de una vez? —preguntó emocionado.
Macarena respiró profundo, debía controlar su voz, había pasado preocupada toda la noche, nunca había sentido tanto miedo, miedo por sus hermanos, por Valentino, sabía que iba a perderlo, pero era el precio que debía pagar por la vida de sus hermanos e incluso por la de él y aunque lo amaba profundamente, era inevitable alejarse de él, se aclaró la voz y respondió —No, te llamaba para decirte que no podremos salir hoy, porque mi hermana está afectada de salud, y debo cuidarla—habló con rapidez, mientras se colocaba su mano en el pecho.
—¿Necesitas algo? ¿Es muy grave? ¿Quieres que vaya donde ustedes? —preguntó Valentino con tono de preocupación.
—No, tranquilo no es necesario—su voz salió gutural.
—¿Qué tienes Macarena? Te escuchas alterada. Dime ¿Qué está pasando?
—Lo siento Valentino, estoy muy ocupada. No puedo hablar más—le dijo cortándole. Había sido muy ruda con él, pero no tenía otra alternativa si seguían conversando él la iba a descubrir.
Valentino, se quedó observando su celular, Macarena le había cortado sin despedirse, por eso sin pensarlo ni un minuto más, terminó de arreglarse y se dirigió al edificio donde vivía, al llegar preguntó por ellos y le indicaron que vivían en el piso diez, debió subir por las escaleras porque el ascensor no servía. Como estaba acostumbrado a hacer ejercicios fue fácil para él, al llegar habían cuatro apartamentos, tocó primero el timbre de los dos primeros, en uno no le salió nadie, en la segunda puerta lo atendió una señora que le dijo que la familia Mendoza vivía en el tercero, tocó el timbre y le abrió una señora poco menos de sesenta años, apenas la vio el saludó —Buen día señora, soy Valentino Pagliuca el novio de Macarena. ¿Se encuentra ella?
La señora lo observó de pies a cabeza con cara de mal genio— Si se encuentra, pero no sé si pueda verlo. Ella está muy ocupada.
—Disculpe, ¿Sería tan amable de decirle que estoy en la puerta esperándola?
—Espere un momento—le dijo.
—Puede abrirme la puerta por favor—pronunció Valentino.
—Lo siento no lo conozco. Déjeme y le aviso a mi niña—respondió la mujer.
La señora cerró la puerta, lo dejó fuera, se pasó la mano por la cabeza exasperado, mientras esperaba apareció una chica con las características similares a Macarena pero con mas cuerpo, ojos grises y de carácter extrovertido por la actitud que tomó la chica al verlo, empezó a tongonear exageradamente sus caderas al caminar y exhibió una gran sonrisa, bateó las pestañas intentado ser seductora lo que le causó mucha gracia, comprendió que sólo compartía facciones con Macarena porque en lo demás las diferencias eran abismales, su Macarena, era hermosa, delicada y no necesitaba coquetear para que los hombres la encontraran deseable, con su caminar innato despertaba la admiración del sexo opuesto. La chica lo miró de arriba abajo y le dijo —Se adelantó mi regalo navideño y papá Noel me envió éste hermoso regalo.
Valentino se sonrió por las ocurrencias de la chica —No creo que sea un regalo navideño, pero de serlo no sería el tuyo sino el de tú hermana.Al escucharlo la chica se puso seria—¿Eres Valentino Pagliuca?
—Soy él mismo que viste y calza—expresó divertido.
—Wow, miren pues mi hermanita tiene muy buenos gustos. Yo soy Meredith, y bueno ya sabrás que soy hermana de Rena. Eres un hombre muy guapo y te ves decente no como Octavio—pronunció mientras abría la puerta y lo invitaba a pasar.
Valentino frunció el ceño y preguntó —¿Cómo Octavio? ¿El hombre que fue detenido por intentar abusar de tu hermana?
—Ese mismo, él andaba detrás de Rena y bueno un día que él vino, le coqueteé y me respondió e hice algo que no debí y mi hermana me dejó de hablar, porque le dolió mi traición, pero contigo siento que aunque intentara seducirte no lo lograría.
—Estás en lo cierto, amo a Macarena, es la mujer de mi vida y todas las mujeres son insignificantes ante su belleza, delicadeza y su carácter, me encanta todo de ella.
—¿Y aun sabiendo lo que pasó la sigues amando? —interrogó Meredith.
—¿Lo qué pasó? ¿De qué estás hablando? —cuando lo escuchó hacerle esa pregunta, se dio cuenta de su error, aunque estaba confundida porque ¿Cómo él sabía que Vanessa era Rena pero no sabía lo demás? Justo cuando iba a intentar construir una mentira apareció Rena, al verla el salió emocionado a abrazarla y besarla pero su hermana lo rechazó y eso la sorprendió, algo le ocultaba pero no había querido hablar.
—¿Qué haces aquí? ¿Por qué vienes a mi casa sin ser invitado? —interrogó despectivamente, mientras que por dentro sentía su corazón acelerado y una profunda tristeza, la tenían vigilada y le habían dicho que debía sacarlo de su casa a la brevedad posible, porque si no debía atenerse a las consecuencias.
Valentino se quedó cortado, no entendía la actitud de Rena y así se lo hizo saber —No entiendo ¿Por qué me dices eso? ¿Por qué me estás rechazando?
—Creo que es hora de que sepas la verdad. Yo no te amo Valentino, solo quería pasar un rato contigo y divertirme, ¡no me interesas! Lo que quería de ti, ya lo obtuve. Quiero que mi relación contigo sea estrictamente laboral. Extrañaba la comida exquisitas, las cosas costosas y buenas, pensaba obtenerlas de ti, sabes una buena vida, pensé que tenía estómago para seguir haciéndolo, pero ni siquiera me gustas como hombre—espetó muy seria sin ninguna expresión en el rostro, mientras por dentro sentía su corazón romperse.
Valentino estaba sorprendido, eso no podía estar pasándole a él, no otra vez, pero el dolor que sentía esta vez era realmente profundo, no, lo que ella estaba diciendo no podía ser verdad, esos días que habían pasado juntos habían sido los mejores de su vida y estaba seguro que ella había sentido lo mismo, se le acercó la tomó de los hombros y le dijo —Estás mintiendo, no pudiste haber fingido todo lo que vivimos, los besos, los abrazos, tu entrega, tu apasionamiento, lo felices que fuimos. No puedes ser tan buena actriz.
Macarena soltó grandes carcajadas —Eres muy ingenuo Valentino, ¿Por qué crees que te rechacé por mucho tiempo? Porque no me gustabas y debí fingir placer para engañarte, pero ya no podía seguir mintiendo, debía decirte la verdad, te estabas volviendo muy intenso.
Valentino sentía su corazón partirse, la única mujer que había amado se había burlado de él, sacando fuerzas de donde no las tenías le espetó —¡Te felicito! Qué gran actriz eres, ¡Bravo! —.Aplaudió—Eres la maestra de la mentira, pero juro que algún día me la pagarás porque en la primera oportunidad voy a cobrártela—dijo apenas conteniendo su ira. Abrió la puerta y salió tirando la puerta a su salida.
Macarena ya no pudo soportar más tanto dolor y comenzó a llorar, el dique y la coraza que había construido y la había protegido por más de tres años, se había roto, empezó a llorar con todo su ímpetu, con su corazón, con el alma, lloraba hipeando ante las miradas sorprendidas de Rita y Meredith, fue agachándose hasta caer de rodillas al suelo, lloró desesperada por todo, por el pasado, por el presente, por el futuro, por lo que pudo ser y ya no será, por la vida que le había tocado vivir, por la muerte de su mamá, por su papá, por sus hermanos, por la traición de su hermana, por el hombre a quien amaba, porque nunca más estaría en sus brazos ni recibiría sus besos, ni volverían amarse, lloró porque ahora él la odiaba y no había esperanzas para ello, lloró sin control porque hasta quería dejar de vivir, no soportaría estar lejos de él, tanto fue el sufrimiento que reflejaba, que Rita y su hermana terminaron llorando con ella, incluso el llanto fue escuchado por Melody y también se unió a ellas mientras decía llorando —¿Por qué nos ha t-tocado vivir toodo estoo? Díganme ¿Qué hice maal? ¿Qué esta-mos pa-gando? —hipeaba— Noo entieendo. He tra-tado de ser fuer-te pe-ro ¡Ya no puedo! ¡No puedo! Juro que no puedo más, estoy agotada de caer, levantarme, caer y levantarme una y otra vez—Se levantó del suelo y empezó a tirar todas las cosas de la sala, estaba fuera de sí, totalmente descontrolada, y por más que trataban de hacerla entrar en razón no podían hacerlo, le hablaban pero no entendía de razones, se empezó a halar los cabellos y trataba de hacerse daño.
Rita y Meredith emplearon de toda su fuerza para sostenerla, su hermana se le subió encima presionando su cuerpo mientras la abrazaba y le decía —Lo siento Rena, perdóname hermanita, yo te amo, he sido una egoísta, no sabías que llevabas ese sufrimiento por dentro. Pensé que no te habían dolido las muerte de nuestros padres, te veía tan fuerte, tan inconmovible, que pensé que nada te haría sufrir—le expresaba mientras la abrazaba.
—No has oído decir que la procesión va por dentro—manifestó Rita—yo siempre he sabido que mi Rena es muy sensible y tenía mucho miedo de que esto pasara.
—Voy a estar contigo Rena, puedes desahogarte conmigo, con Rita, no te guardes el dolor ni lo que sientes hermanita, no necesitas ocultar tus sentimientos para ser valiente. Tú lo eres desde siempre, desde que a los quince años nos cuidaste y asumiste el papel de mamá.
Macarena seguí en el suelo en posición fetal, abrazándose así misma, habían transcurrido aproximadamente tres horas desde que Valentino se había ido y ella no se había movido, estaba estática, solo respiraba, pero ya no hacía ningún movimiento, entre las tres la cargaron y la llevaron a su habitación quedándose Meredith con ella, hasta que se quedó dormida, ella se mantuvo allí junto a su hermana, tenía miedo de que se hiciera daño, por eso hasta comió en la habitación mientras velaba su sueño.
**************************************Valentino había llegado a su apartamento, y se había servido un trago de whisky, se negaba a creer que ella lo hubiese engañado de esa manera, él la escuchó jadeando por él y entregándose apasionadamente, no creía que no hubiese sentido nada por él, se había entregado sin reservas, había sido virgen cuando estuvo con ella, no era una mujer brincona ni coqueta, su conciencia de inmediato le dijo “pero y si es como la hermana una coqueta”, —No por Dios, ella no es así —se respondió. No dejaba de pensarla y rememorar en su mente cada vez que hicieron el amor, como era de receptiva, exigiendo más y más de él, cuando le dijo que lo amaba, que había vuelto a sentir. No algo no cuadraba en todo eso ¿Pero que era? De inmediato marcó el número de Miguel, el hombre de su confianza en seguridad —Aló Miguel.
—Por supuesto señor Pagliuca, ¿Qué se le ofrece?
—Necesito que me traigas una copia del informe relacionado con Macarena Mendoza, es que lo dejé en mi oficina y no pude leerlo.
—Señor, en un momento se lo envió por correo electrónico con fotografías y todo, y lo relacionado con el último avance.
—Está bien Miguel, lo espero con urgencia—expresó cortando la llamada.
Luego de veinte minutos recibió el correo y empezó a leerlo, la sangre le hervía de la furia, ella lo había engañado, él había sido un soberano idiota, pensando que ella se había cambiado el nombre por razones laborales. Tenía tan solo dieciocho años, estudiaba quinto semestre de ingeniería química y no octavo como había mencionado en su curriculum, era hija de Eugenio Mendoza y Melinda Abal. Al leer el nombre de la mujer le trajo recuerdos del accidente que había tenido su hermano hacia más de tres años atrás, se levantó y buscó el expediente que guardaba en su caja fuerte sobre el caso y al revisar los datos, era ella, la señora que había muerto por saltarse la luz roja y que colisionó con Gian Piero, pero eso no era todo, al leer bien el contenido de las actas que reposaban en el expediente, indicaban que la señora había tenido un desperfecto en los frenos, que cuando intentó activarlos no habían respondido.
Se pasó la mano por la cabeza, Macarena era la niña más grande, que salía en la fotografía del celular de la señora al tener el accidente ¡No era posible! Ya tenía la respuesta. ¡Todo fue falso! estuvo con él por venganza y eso no era todo, de acuerdo a información suministrada por el jefe de laboratorio y la cual estaba en el informe que le habia dado Miguel, ella había pedido las fórmulas de la varias líneas de productos alegando que era para una información que requerían de presidencia y que no podía explicarle porque era confidencial, esa información se la entregó a otra empresa, ¿Cómo pudo equivocarse con ella?, cada párrafo que leía lo convencía de lo rastrera que había sido, investigó el funcionamiento, todos los procesos y entregó esa información, había sido un estúpido, hasta se la llevó a participar en las contrataciones con las empresas extranjeras.
Ella no sabía con quien se estaba metiendo, con Valentino Pagliuca no se jugaba, iba a saber de todo lo que era capaz de hacer —Macarena Melissa Mendoza Abal, lamentarás toda tu vida haberme hecho blanco de una venganza sin fundamento, ¡Juro que vas a pagármela! — Dijo golpeando con furia la mesa donde estaba y haciendo caer en el proceso diversos objetos que estaban encima.
Cómo medida para contrarrestar los daños a la empresa adelantó el lanzamiento de la línea Renacer para el día miércoles. Siguió leyendo, la información, y cada vez se ponía más interesante, su hermano Matías Eugenio tenía una relación con la hija del dueño de la Cosmética Perle fine, eso explicaba todo no sólo querían venganza sino que buscaban congraciarse con su futura familia política. Eran un asco de personas. Su mente le trajo los recuerdos con ella, paseando a la orilla de la playa, buceando, su risa y como se iluminaban sus ojos al verlo.
Su conciencia de una vez lo sacó de su estado de ensoñación “Nada fue sincero, es una falsa, no te compadezcas de ella, debes vengarte.”“Pero es que aún la amo”—le respondió él.
Su conciencia siguió incordiándole “Eso no es amor, solo la sigues deseando, como ella no te desea y te engañó, dijo que le daba asco estar contigo, chantajéala, oblígala a ser tu amante.”
“No puedo hacer eso, es demasiado ruin”—Refutó a su conciencia.
“¿Quieres o no tenerla nuevamente en tus brazos?” —interrogó su conciencia.
“Si pero así no es de mi agrado, me gusta que participe y vaya voluntariamente a mi cama” —. Indicó Valentino.
“Te importa es que el objetivo se cumpla, no como se haga” —siguió martirizándolo su conciencia.
“¡Ya cállate! hoy no estás siendo nada sabia.” — Expresó.
“Ella nos saca de nuestro objetivo, nos hace daño, me enoja que nos hayamos abierto y entregado a ella y nos salga con esto, quiero verla totalmente destruida” —. Opinó su conciencia.
—Es cierto esa arpía no merece mi consideración, no es mejor que una prostituta, se entregó a mí a cambio de una venganza, no es la mujer especial que creía es una más del montón, y como la basura que es así será tratada.
********************************Macarena abrió los ojos, tenía una sensación de irrealidad, se sentía desenfocada, incluso la leve impresión de que todo le estaba sucediendo a alguien más o que estaba en una realidad alterna, su cabeza estaba entumecida, le dolían los párpados y su garganta, se sentó con cuidado, miró a un lado y se sorprendió que allí junta a ella estaba su hermana Meredith, quien al verla se sentó de inmediato y le preguntó —¿Cómo te sientes?
Respondió con voz ronca—Me duele la garganta, los ojos y me siento hinchada —y llorando terminó diciendo—y también me duele el alma.
De inmediato su hermana la abrazó y le dijo—Si estás muy hinchada, pero debes reponerte y seguir adelante, sé que no hemos sido ni las mejores hermanas ni amigas, he sido la más egoísta de las personas, pero prometo que voy a cambiar, porque te amo, y tengo miedo de perderte—terminó también llorando.
—¡Vaya! tremendo consuelo que sabes dar—le dijo devolviéndole el abrazo.
—Es que te había visto así y me asusté. Siempre te has guardado lo que siente y nunca has demostrado sentimientos por nada o por lo menos en los últimos años. Creo que él logró derretir el hielo en ti. Pero ahora no entiendo ¿Por qué si lo amas lo alejaste de ti, diciéndole esas barbaridades?
—Creo que es hora de que sepas la verdad Meredith, la llamada que recibí ayer al llegar a casa, cuando ustedes lloraban por Matías, no era de él—su hermana la miró con sorpresa—La gente de Perle Fine con quienes nos involucramos para vengar a mamá, secuestraron a Matías.
—Pero no entiendo nosotros no tenemos dinero—expresó Meredith con preocupación.
—No quieren dinero, quieren que les de información de la empresa Pagliuca, su objetivo es todo lo que tenga que ver con la cosmética, no quieren que acuda a la policía, me pidieron las llaves y claves de acceso a las oficinas de Presidencia y que alejara a Valentino, tenían miedo que le contara sus planes. Por eso yo debí decirle todo eso.
—Pero se te pasó la mano, su cara de sorpresa y la decepción que reflejó ese hombre cuando le dijiste que no lo amabas, que sólo querías obtener de él una buena vida, pero después te diste cuenta que no tenías estómago para eso, fue doloroso para él, fuiste demasiado cruel, cuando le cuentes la verdad no va a querer oírte y de hacerlo no te va a creer y mucho menos perdonarte.
—Es que jamás le diré la verdad, no tengo futuro con Valentino, si quiero mantenerlos a salvo a ustedes y a él, debo dejarlo sin darle explicaciones, mañana presento mi renuncia a la empresa y me alejo para siempre de él.
*************************************Matías sintió que lo levantaban con un punta pie, del suelo donde había dormido durante todos los días de encierro, le arrojaron encima una braga negra y le dijeron —Póntela, tienes treinta minutos para prepararte.
Tomó la braga y se dirigió a un pequeño baño que estaba al lado de la sala donde lo tenían, aparentemente un sótano, se quitó la ropa, se aseo un poco, como pudo y se enfundó en la braga, transcurrido los minutos indicados, lo fueron a buscar y lo llevaron a una especie de galpón donde habían aproximadamente como treinta hombres vestidos con ropa tipo comando, armados y con mascaras antigás, empezaron a subir en unas camionetas Jeep Wrangler Sport, le cubrieron los ojos y lo hicieron abordar en uno de los vehículos.
Luego de aproximadamente, un poco menos de treinta minutos de recorridos, al estar cerca del sitio le quitaron la venda y le dieron indicaciones, eran alrededor de la una de la mañana cuando ingresaron al edificio Pagliuca, sometieron a los miembros de seguridad que estaban en la parte de recepción, mientras un grupo esperaba abajo, los otros dos grupos subieron y dentro de ellos Matías quien era el único que no estaba cubierto, al llegar a los pisos de la cosmética unos subieron a presidencia mientras los otros ingresaron al área de laboratorio, lo conminaron a pasar de tercero y comenzaron a destruir todo mientras él permanecía impasible, hasta que uno de ellos se le acercó y le dijo —¡Lindas tus hermanitas! Ojalá puedan seguir siéndolo, y que bueno que su hermanito está dispuesto a hacer todo por ellas.
Cuando escuchó la amenaza velada, tuvo que unirse también a la destrucción, mientras sentía un profundo frío recorrer su cuerpo, estaba frustrado, tenía miedo, en mala hora se había enredado en esa maraña de intrigas, lo único bueno que había salido de todo ello era su Perla, pero desconocía que había sido de ella, tenía tantas ilusiones de salir de todo eso para buscarla, nunca la dejaría atrás.
Un par de minutos después empezaron a sonar las alarmas, de inmediato todos salieron del laboratorio y empezaron a buscar las salidas para poder escapar, pues comenzaron a oírse detonaciones, al mirar era un grupo de agentes de seguridad de Pagliuca, que habían ingresado también en el piso, pero el grupo de hombres contratados por Perle fine, lanzaron un par de bombas lacrimógenas, los otros como estaban cubiertos pudieron escapar mientras que él, sintió irritación instantánea en los ojos, en la nariz, empezó a arderle la piel, trataba de cubrirse con la braga, pero no podía, la sensación de ardor era desesperante, dejo de moverse motivado al ardor que sentía en su rostro producto del químico, comenzó a toser y a sentir una sensación de ahogo y una opresión en el pecho, que le hizo caer en el suelo, donde minutos después fue encontrado y sometido por los agentes de seguridad Pagliuca. En su desespero sólo pensó “estoy perdido”.Valentino observaba por la ventana de la cabaña, la fuerte lluvia caía con fuerza sobre la montaña, siempre era así en esta época del año, durante cuatro años consecutivos había podido presenciar los avatares del clima en la zona, luego de ello, un intenso frío se apoderaba del ambiente, durando hasta la primera quincena de enero. Aunque para él todos los días eran iguales, no sentía diferencia entre uno y otro, desde que Macarena había muerto, el dolor, el desosiego, la tristeza, se había apoderado de su alma atribulada por la culpa, aunque intentaba cambiar de actitud, poder sentir esa felicidad de antaño, no era posible.La única que daba un poco de alegría a su vida era su pequeña Meliena Melissa, pero hasta ese momento no había exigido ning&
Valentino llegó a su apartamento hizo sus maletas, no incluyó muchas cosas, no tenía sentido, solo usaría lo estrictamente necesario. Revisó los objetos que había dejado Macarena antes de que se la llevaran detenida.De inmediato a su mente acudieron los recuerdos de ese día, sintió su corazón encogerse, se recostó en la cama que ocupaba en la habitación de huésped, debajo de la almohada encontró una bata de ella, la abrazó y empezó a llorar, dejo que las lágrimas corrieran libre por su rostro, sus heridas eran profundas, decían que llorar equilibraba el estado de ánimo, aliviaba la tensión y era un aliciente para el alma, pero él no sentía nada de eso, estaba seguro que su vida nunca sería igual. Ya comprendía a su padre, por eso se abandonó
Cuando Valentino escuchó las palabras del inspector su dolor fue en aumento, sintió que perdía el aliento y que le faltaba aire, sentía que se ahogaba, se obligó a respirar haciéndolo profundamente, tratando de captar el mayor aire y con una voz de angustia expresó —Eso no puede ser verdad, Macarena no pudo haber estado embarazada— al momento recordó la vez que habían tenido sexo sin protección, él le había comprado la pastilla del día después para que se la tomara, también le había dicho duras palabras diciendo que preferiría no tener ningún hijo que tenerlo con ella, no veía ningún mérito por los cuales sus genes debían reproducirse, la llamó traidora, desvergonzada. Cada recuerdo era más doloroso, no dejaba de pensar en cómo se sintió ella, lo que no se explica
Luego de su declaración de culpabilidad, Meredith gritó —¡Es mentira! No hagas eso Macarena. Tú eres inocente, di la verdad, por favor—expresaba llorando, los guardias de la sala se acercaron y la sacaron—Él no vale la pena hermana, no dejes que su odio te afecte. Juro que te vas arrepentir Valentino, de todo lo que estás haciéndole a Macarena.A Macarena la sentenciaron a dieciocho años de prisión. La trasladaron nuevamente a las instalaciones del cuerpo de criminalística, el inspector Oropeza utilizó todas las influencias que tenía a su alcance para que no la trasladaran a un centro penitenciario.Así pasaron seis meses y medio, mientras que Valentino seguía con el empeño de qu
Pasaron tres días sin que Valentino se apareciera por el departamento, sin embargo, ese día la chica que estaba quedándose hospedada, la interceptó y le dijo—Necesito conversar contigo Macarena.—No tengo absolutamente nada que hablar contigo—espetó seria.—Me llamo Martha, no soy la amante de Valentino, soy su prima por parte de madre, solo vine a pasar un par de días. Además soy su amiga y confidente desde que éramos niños, no tienes nada que temer de mi—Así fueron conversando por un largo tiempo, hasta comieron juntas. Martha le preguntó si amaba a Valentino, ella le respondió que sí, Macarena le contó todo lo que había pasado, se desahogó con la chica, &nb
Así pasó un par de días en que Macarena estuvo enferma, mientras Valentino la cuidaba. Incluso dejó de asistir al trabajo durante ese tiempo, llamó al médico de la familia, quien le mandó un tratamiento a Macarena para la gripe que había desencadenado su resfriado.Le hacía sopas y le daba de comer, le daba los medicamentos, le bajaba la fiebre o con pañitos húmedos en su frente o cuando sus temperaturas eran demasiadas altas la metía en la bañera hasta lograr controlar su fiebre. A veces ella deliraba, llamaba a su mamá y decía cosas que no comprendía como “No es lo que piensas, te juró que me obligaron”, mientras sus dientes castañeaban, pero por más que trataba de saber más sobre lo que la preocupaba, no repet&iacut