LOGIN¡Estoy perdido! Fueron las primeras palabras que cruzaron por la mente de Matías cuando fue detenido por los agentes de seguridad Pagliuca, lo levantaron entre dos hombres y lo llevaron a una habitación donde lo sentaron en una silla y lo dejaron por aproximadamente dos horas sentado esposado, cuando apareció un hombre como de un metro ochenta y cinco de estatura, moreno, ojos negros, se le acercó y le dijo —Aparte de ti, logramos detener a dos hombres más, pero ellos están negados a decir el nombre de la persona que los contrató, solo coinciden en que tú eras el jefe de la operación. Así que es hora de que hables, porque de lo contario vas a pasar muchos años en la cárcel. ¡Habla! ¿Quién te contrató? ¿Nombres de tus compañeros que escaparon? Llamamos al presidente de la cosmética, aún no quiere que los entreguemos a los cuerpos de seguridad del Estado, hasta no conversar personalmente con ustedes. Pero ahora respóndeme.
—No tengo nada que decir—respondió el chico sin expresión.
—¿Qué hacías en estas instalaciones? En los videos se te vio destruyendo los laboratorios ¿Quién te pago?
—Nadie me ha pagado y no diré nada, entrégueme a donde tenga que hacerlo—. Pensaba que jamás podría acusar a Jacques Fleury, porque de hacerlo sus hermanas correrían peligro, sobretodo Macarena. A ella la habían compelido a entregar las llaves bajo amenazas, ojalá no se le ocurriera presentarse por allí.
El hombre le dijo —Veo que tienes unos moraditos en tu cara, te haremos otros para ver si te sigues negando a hablar—De inmediato con el puño le propinó un golpe en el rostro, que de inmediato le hizo sangrar en la boca.
Apenas había terminado de darle el golpe cuando entró Valentino, se quedó observando a Miguel y luego al hombre sentado en la silla, no dijo nada, se le acercó y lo tomó por el cuello y le dijo con los ojos inyectados de sangre por la cólera que bullía en su interior —¡¿Por qué?! Dime ¿Por qué carajo entraste a mi empresa a robar y a destruir?—Su rabia lo envolvía totalmente que no le importó que Miguel golpeara al muchacho, ya suficiente tenia con intentar controlarse él para no hacerle lo mismo.
Matías se quedó observándole sin decir nada y Valentino más enojado le gritó —¡Maldita seas! ¡¿Estás sordo que no me respondes?!
—No tengo nada que decir—expresó con un nudo en la garganta.
—Ósea que vienes, haces desastre aquí y no tienes nada que decir—le refutó acercando su rostro al de él—¡háblame! Sé que te he visto en alguna parte, pero no recuerdo de donde—espetó Valentino.
Mientras Matías permanecía nervioso, rogaba que no recordara que había conversado con él, en el hospital cuando murió su madre, tenía miedo que lo asociara con Macarena. Tenía la esperanza que su hermana no se presentara por allí.
En ese mismo momento él hombre que lo habia golpeado le dijo—Señor Pagliuca, sabe que la gente entró también a sus oficinas en presidencia, no contaron con nuestra capacidad de reacción, pero lo curioso, fue que entraron sin forzar ninguna cerradura, tenían las llaves y las claves de acceso.
—No te preocupes Miguel, tu y yo sabemos claramente como entraron, apenas llegue Vanessa o mejor dicho Macarena Mendoza, escóltenla hasta acá—expresó en tono despectivo.
—Ella no tiene nada que ver en esto. ¡Es inocente de todo esto! —.Gritó Matías dejándose más en evidencia, pero es que con solo pensar que le pudieran hacer algo a su hermana perdía la capacidad de razonar.
—¡Vaya! ¡Ya recordé! Sabía que te había visto y no una sino tres veces. En el hospital con la muerte de tu mamá, que dicho sea de paso fue un accidente y mi hermano no tuvo nada que ver si eso era lo que te motivaba. La segunda vez cuando fui a dejar a Macarena un día y tercero en las fotografías de un informe que me pasó Miguel. Tú hermana es una maldita espía de Perle fine, ellos la contrataron para que se filtrara aquí, y aprovechándose de sus conocimientos en varios idiomas, logró deslumbrarme, para completar vino, se arrojó a mi cama para que la hiciera mi amante como ¡la perra que es!—manifestó con rabia, a esa mujer se la tenía jurada y se la iba a cobrar, no debía tener piedad con ella asi su corazón se opusiera.
—¡Cállese! Usted no la conoce, ella es una chica decente, guerrera, leal, desprendida que se sacrifica por los demás sin importarse ella.
—¡Si es cierto! —dijo con Sarcasmo— es tan leal, y sacrificada que se metió en mi cama buscando que le pagara lujos, porque es una mujer sin escrúpulos, Y no pretendas hacerme cambiar de parecer, cuando ella misma me lo dijo, como dice el axioma jurídico a confesión de parte relevo de pruebas, por lo cual no necesita comprobarse nada.
—Ella no tiene nada que ver, yo le hurté las llaves, ella no sabe nada de esto, todo lo hice a espaldas de ella, la traicioné, ella sería incapaz de hacer algo malo—expresó con angustia.
—¡Ay si! Tu santa hermana. No sabe lo que le espera va a suplicar no haber nacido—manifestó con su rostro transformado en una máscara de odio.
En ese momento llegaron los gemelos, apenas vieron a Valentino, Gian Piero le preguntó —¿Qué pasó? Llamaron a papá que había habido un problema en la empresa y habían destruido el laboratorio.
—Si pero ya está todo controlado—Manifestó Valentino.
—Y los daños y el lanzamiento de la línea de productos, ¿Nos dañaron el trabajo? —.Interrogó.
—No dañaron mi trabajo, ni el de mi equipo, soy un hombre que se guía por su sexto sentido, y algo me dijo que debía tomar acciones, ya había mudado todo lo relacionado con las fórmulas y los nuevos productos. Sólo lograron causar daños materiales al laboratorio.
—¿Y éste imbécil es uno de los involucrados? —.Sin esperar respuesta lo empezó a golpear salvajemente.
Al ver Valentino como se ensañaba su hermano contra el chico le dijo—¡Déjalo!
—¿Cómo me pides que deje a este desgraciado? Cuando intentó destruir nuestra empresa— e iba a propinarle otro golpe, pero Valentino le sostuvo la mano.
—¡Te dije que no lo toques! —exclamó con furia contenida.
—Porque su responsabilidad será determinada en su oportunidad ante un tribunal. Por mucha furia que inspiren no podemos tomar la justicia por nuestras manos.
Luego de ello salió con sus hermanos a su oficina, tomaron asiento y Gian Piero le dijo —Hubo complicidad interna ¿Cierto?
—Si hubo—exclamó irritado.
—¿Quién? — Interrogó Gian Paul.
—Vanessa o Macarena mi asistente—respondió con un suspiro.
—¿Cómo que Macarena no es Vanessa que se llama? —preguntó Gian Paúl.
—Ella se hizo pasar por otra persona—expresó y de allí les contó todo lo que había pasado, que se había infiltrado a la empresa para robar las fórmulas, y que lo había engañado que nunca lo quiso, que sólo quería recuperar su posición social.
—Miren a la perra, quien la viera, yo siendo tú la pongo en su sitio, sino me las dejas a mi y yo me encargo—comentó Gian Paúl.
—Mis asuntos los arreglo yo, tú te abstienes de intervenir—le dijo con rabia contenida, aunque se repetía que Macarena era una mala mujer, que se burló de él, le entraba cólera que su hermano se expresara así de ella.
Siguieron hablando hasta que recibió una llamada de seguridad que Macarena Mendoza, estaba entrando al edificio de la empresa, él dio instrucciones que la dejarán subir a presidencia a su oficina y allí harían la detención para ponerla a la orden de los órganos de seguridad.
Macarena llegó al edificio, se había levantado por inercia, pasó la noche llorando, tratando de recomponer los pedazos de su corazón que ella misma había roto y de volverse a colocar la coraza de hielo que siempre la había protegido de naufragar en las emociones, se puso unos lentes porque sus ojos estaban inflamados y rojos de haber pasado tanto tiempo llorando.
Subió en el ascensor, sentía sus piernas como gelatina, en su pecho su corazón latía descontroladamente, sintió la boca seca y su lengua se le pegaba al paladar. Sabía que el día que le esperaba no iba a ser fácil. Al llegar al piso de presidencia y caminar por los pasillos, se dio cuenta del movimiento de los miembros de seguridad y de las miradas de algunos, unos la veían sorprendidos, unos con lástima y otros con seriedad, pero ninguno sonreía o demostraba alguna calidez, frunció el ceño extrañada, además porque el ambiente estaba muy enrarecido, lo que produjo erizamiento de su piel.
Llegó a su oficina contigua a la presidencia, dejó el bolso y justo en ese momento, aparecieron dos oficiales de seguridad de la empresa, al verlo ella lo saludó educadamente — Buen día señores ¿Se les ofrece algo?
—Si señorita—expresó uno de ellos quedándose un momento pensativo, un tanto nervioso—Debe acompañarnos.
Ella lo observó un instante y le dijo—¿A qué sitio quiere que los acompañe?
El otro hombre con cara de pocos amigos y en tono grosero le dijo —Traiga sus cosas y venga, deje ya de estar preguntando—y sin mediar más palabra la tomó por el brazo y la sacó de la oficina hacia la sala de seguridad donde estaba también Matías.
Al llegar a la sala la empujó haciéndola lastimar con la mesa, le arrancó el bolso y la arrojó en una silla, Matías al ver como trataban a su hermana le dijo—¡No la toquen! No ven que es una dama, no los enseñaron a tratar a una mujer. No tienen madre, hermanas. ¡Son unos miserables! —Al decir eso el hombre que había arrojado a Macarena le dio un golpe en el rostro.
Macarena, al ver que agredía a su hermano y en la condición que estaba no le importó y ni siquiera se puso a pensar en las consecuencias, se levantó de la silla y empezó a golpear al hombre, éste se volteó y le propinó un par de bofetones a Macarena que la dejó aturdida, su rostro enrojecido marcado por los dedos del hombre, y tirada en el suelo.
Matías se levantó y a pesar que tenía sus manos esposadas empujó con su cuerpo al hombre, en ese instante llegó Valentino y encontró el barullo y alzando su voz espetó—¡¿Qué está pasando aquí?!—cuando Macarena volteó, pudo observar su rostro totalmente enrojecido, la rabia bulló en su interior, calentándole la sangre del enojo, se dirigió a ella levantándola y enseguida le preguntó—¡¿Quién coño te hizo eso?!
Ella no contestó, pero enseguida el hombre que la agredió le respondió despreocupado —Fui yo, lo hice para tranquilizarla, ella me estaba golpeando, y debía defenderme.
Valentino no pudo controlar su enojo, tomó al tipo por el cuello de la camisa, lo sacudió contra la pared, y empezó a golpearlo, sin contemplaciones, hasta que entró Miguel junto con los gemelos y lo apartaron del hombre y con una voz deformada por el enojo le dijo —¡¿Quién te dio derecho a golpearla?!, agradece que me han apartado de ti, porque te iba a enseñar a no golpear a una mujer y esto va con todos, juro por Dios que quien la vuelva a tocar le corto la mano.
Iba a tocar el rostro de Macarena para darle consuelo cuando ella le respondió —¡No me toques! Qué me hayas defendido no te da derecho a venirme a poner tus manos encima, nosotros hablamos claro, ¡no quiero nada de ti!—expresó esas palabras que no sentía pero que las dijo porque tenía miedo que si él la tocaba ella terminara cediendo.
En ese instante el rostro de Valentino se transformó en una máscara de furia—Tranquila, llegará el día en que volverás a estar conmigo, eso dalo por hecho—de seguida se dirigió a Miguel y le dijo —Suelta al chico y escóltalos a mi oficina—habló mientras salía de la sala.
Llegó a su oficina se pasó la mano por la cabeza, ¿Qué haría? No quería enviar a Macarena y a su hermano a la cárcel, no hubo afectación a la empresa porque él había tomado previsiones, lo único era las fórmulas que extrajo Macarena, sin embargo, estaban incompletas, hacía un par de meses que él había dividido la responsabilidad de las fórmulas finales de los productos entre el laboratorio de allí y otro que había ubicado fuera de la ciudad de Caracas y esa información sólo la manejaba el ingeniero Jesús Rojas, en quien tenía absoluta confianza, últimamente el nido de víboras que había surgido en la empresa, lo había hecho tomar previsiones extremas, porque no sabía de dónde saltaban los enemigos, y para muestra Macarena, que se había atrevido a traicionarlo usando todas las artimañas habidas y por haber.
Justo estaba en esas cavilaciones cuando entró Miguel con dos agentes de seguridad, uno escoltando a Rena y el otro a su hermano, en compañía de los gemelos.
—Ustedes dos pueden salir—les indicó a los guardias y se quedaron Miguel y sus hermanos—y en cuanto a ustedes, quiero que me cuenten ¿Quién los contrató? ¿Por qué hacen esto? ¿Por dinero, venganza, placer? ¿Quiero saber que los mueve, quiero la verdad ¡Ya! —habló con firmeza.
—Yo soy el único responsable de todo lo que ha pasado, Macarena no sabía nada, yo le hurté las llaves y fragüe éste plan para agradar a mi suegro, soy el novio de Perla Fleury la hija del propietario de Perle Fine, él tampoco tiene responsabilidad en esta situación, está inocente de lo que pasó aquí—Concluyó Matías.
—Eso no es verdad solo yo he sido la responsable, porque quería vengarme de lo que le hizo tú hermano—y señaló a Gian Piero—a mi madre, porque por culpa de él la desgracia se ciñó sobre mi familia—debió decir eso porque el argumento era creíble, aunque ella estaba convencida de la inocencia del gemelo malo, aunque él le despertaba desagrado con su actitud—Mi hermano solo está tratando de protegerme.
—¡Ustedes piensan que soy idiota! y que pueden sentarse allí a vociferar una retahíla de mentiras y voy a creerles. Son más ingenuos de lo que pensaba. Primero, por supuesto que Matías está involucrado Macarena, él estaba en el asalto y destrucción de laboratorio, ¿Cómo crees que fue detenido?
« Segundo, tú también estás involucrada no solo le diste las llaves sino las claves de acceso a las áreas, porque sólo tú a parte de mí tenemos acceso a todas las áreas, además está decir que tu código de acceso fue el utilizado para ingresar. ¡Ah no! Si es verdad—expresó con sarcasmo—seguro te interrogó dormida y le diste la información o seguramente lo tenías en una agendita en la mesita de noche y él la revisó. ¡¿Por quién me toman?! —gritó haciéndolos saltar a todos.Te creí más inteligente Macarena, cada minuto que pasa me decepcionas más, no se si es que fingías una inteligencia y una capacidad que no tenías—dijo con rabia.
» Y por supuesto que la gente de Perle fine está metido en estos porque las fórmulas se la vendieron ustedes, el grupo tipo comando, bien armados que entró aquí, no los pudiste haber contratado tú Matías ni tampoco tú Macarena, porque si no se recuerdan para eso se necesita mucho dinero, uno que ninguno de ustedes dos tienen, porque no son más que unos pobres imberbes venidos a menos por un inepto que tuvieron como padre, que despilfarró su fortuna y se pegó un tiro por cobarde, y unos jovencitos faltas de visión, que no tienen la capacidad ni la entereza para salir adelante —expresó despectivamente.
Macarena furiosa le dijo—No te permites que nombres a mi padre si despilfarró la fortuna de mi familia y se pegó un tiro no es de tu incumbencia, claro te crees todopoderoso y él más capaz porque te velas tras la fortuna de tu familia, pero me gustaría que en vez de haber empezado con el dinero de papi y mami ver si tendrías la capacidad de fundar aunque sea un kiosco—concluyó enojada.
—Tú no nos conoces ni sabes de nuestras vidas—le dijo Matías—no conoces nuestras luchas, ni problemas, no tienes derecho a expresarte así de nosotros.
—¿Les parece que no tengo derecho? Cuando ustedes dos, no son más que un par de delincuentes, que pasarán mucho tiempo en la cárcel y de paso encubriendo a otro delincuente mayor, porque yo se la clase de porquería de persona que es Jacques Fleury, yo conozco el personaje, es un cobarde que juega sucio y que como no tiene la sapiencia, ni la capacidad para superarme a través de la competencia leal, me hace espionaje industrial y hasta me manda a seducir con una mujerzuela para entretenerme y tratar de destruirme—expresó haciendo una mueca de asco a Macarena.
—No le permito que llames mujerzuela a mi hermana—se levantó Matías a defender a Macarena.
—No, Entonces ¿Dime cómo se le llama a una mujer que ingresa a una empresa, y usa sus atributos físicos con el jefe para revolcarse con él y sacar información confidencial? Tú hermana Matías—dijo mirando a Macarena al rostro— no es mejor que una ramera. Qué abusó de mi confianza y hasta fórmulas pidió en el laboratorio para entregárselas a la empresa de tu suegrito—concluyó con una mueca. Esas palabras tenían doble filo porque aunque estaban dirigidos a causarles daño a ellos, tambié lo hería a él, pero nada lo detuvo y siguió hablando— Y visto que a tu hermana le gusta ser una zorrita, aun cuando estaba dispuesto a tratarla como una reina y hasta mi esposa estaba pensando en hacerla, allí si fui un verdadero idiota y como efectivamente ese es el papel que ella quiere desempeñar, con gusto se lo doy.
« Así que si quieres evitar que te pudras en una cárcel, deberás aceptar ser mi amante querida Rena, mi ramera personal por un par de meses o hasta que me repugne de ti, porque te puedo asegurar que mi corazón ya no late por tì y no vayas a darte ideas equivocadas, porque solo quiero pasar el tiempo contigo y tener una relación meramente carnal—concluyó sonriendo con satisfacción.
Rena se mantenía impasible, debía aguantar estoicamente cada ataque de Valentino, porque no le demostraría lo herida que se sentía por cada una de sus palabras que se clavaban como puñales en su corazón. Sin embargo, Matías si se alteró y le dijo—No eres más que un gusano repúgnante.
—Y ustedes unas ratas inmundas—respondió de ihnmediato.
—Si somos tan despreciables ¿Por qué estás empeñado en hacer tú amante a mi hermana? ¿Es que te gusta la inmundicia? —espetó mirándole despectivamente. A cuyo insulto se paró Valentino y Matías también, ambos se observaban retadoramente, mientras el enojo corría por sus venas, queriendo responder con los golpes lo que con palabras no podían.
Valentino observaba por la ventana de la cabaña, la fuerte lluvia caía con fuerza sobre la montaña, siempre era así en esta época del año, durante cuatro años consecutivos había podido presenciar los avatares del clima en la zona, luego de ello, un intenso frío se apoderaba del ambiente, durando hasta la primera quincena de enero. Aunque para él todos los días eran iguales, no sentía diferencia entre uno y otro, desde que Macarena había muerto, el dolor, el desosiego, la tristeza, se había apoderado de su alma atribulada por la culpa, aunque intentaba cambiar de actitud, poder sentir esa felicidad de antaño, no era posible.La única que daba un poco de alegría a su vida era su pequeña Meliena Melissa, pero hasta ese momento no había exigido ning&
Valentino llegó a su apartamento hizo sus maletas, no incluyó muchas cosas, no tenía sentido, solo usaría lo estrictamente necesario. Revisó los objetos que había dejado Macarena antes de que se la llevaran detenida.De inmediato a su mente acudieron los recuerdos de ese día, sintió su corazón encogerse, se recostó en la cama que ocupaba en la habitación de huésped, debajo de la almohada encontró una bata de ella, la abrazó y empezó a llorar, dejo que las lágrimas corrieran libre por su rostro, sus heridas eran profundas, decían que llorar equilibraba el estado de ánimo, aliviaba la tensión y era un aliciente para el alma, pero él no sentía nada de eso, estaba seguro que su vida nunca sería igual. Ya comprendía a su padre, por eso se abandonó
Cuando Valentino escuchó las palabras del inspector su dolor fue en aumento, sintió que perdía el aliento y que le faltaba aire, sentía que se ahogaba, se obligó a respirar haciéndolo profundamente, tratando de captar el mayor aire y con una voz de angustia expresó —Eso no puede ser verdad, Macarena no pudo haber estado embarazada— al momento recordó la vez que habían tenido sexo sin protección, él le había comprado la pastilla del día después para que se la tomara, también le había dicho duras palabras diciendo que preferiría no tener ningún hijo que tenerlo con ella, no veía ningún mérito por los cuales sus genes debían reproducirse, la llamó traidora, desvergonzada. Cada recuerdo era más doloroso, no dejaba de pensar en cómo se sintió ella, lo que no se explica
Luego de su declaración de culpabilidad, Meredith gritó —¡Es mentira! No hagas eso Macarena. Tú eres inocente, di la verdad, por favor—expresaba llorando, los guardias de la sala se acercaron y la sacaron—Él no vale la pena hermana, no dejes que su odio te afecte. Juro que te vas arrepentir Valentino, de todo lo que estás haciéndole a Macarena.A Macarena la sentenciaron a dieciocho años de prisión. La trasladaron nuevamente a las instalaciones del cuerpo de criminalística, el inspector Oropeza utilizó todas las influencias que tenía a su alcance para que no la trasladaran a un centro penitenciario.Así pasaron seis meses y medio, mientras que Valentino seguía con el empeño de qu
Pasaron tres días sin que Valentino se apareciera por el departamento, sin embargo, ese día la chica que estaba quedándose hospedada, la interceptó y le dijo—Necesito conversar contigo Macarena.—No tengo absolutamente nada que hablar contigo—espetó seria.—Me llamo Martha, no soy la amante de Valentino, soy su prima por parte de madre, solo vine a pasar un par de días. Además soy su amiga y confidente desde que éramos niños, no tienes nada que temer de mi—Así fueron conversando por un largo tiempo, hasta comieron juntas. Martha le preguntó si amaba a Valentino, ella le respondió que sí, Macarena le contó todo lo que había pasado, se desahogó con la chica, &nb
Así pasó un par de días en que Macarena estuvo enferma, mientras Valentino la cuidaba. Incluso dejó de asistir al trabajo durante ese tiempo, llamó al médico de la familia, quien le mandó un tratamiento a Macarena para la gripe que había desencadenado su resfriado.Le hacía sopas y le daba de comer, le daba los medicamentos, le bajaba la fiebre o con pañitos húmedos en su frente o cuando sus temperaturas eran demasiadas altas la metía en la bañera hasta lograr controlar su fiebre. A veces ella deliraba, llamaba a su mamá y decía cosas que no comprendía como “No es lo que piensas, te juró que me obligaron”, mientras sus dientes castañeaban, pero por más que trataba de saber más sobre lo que la preocupaba, no repet&iacut