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CAPÍTULO 19. AMANTES

Author: Jeda Clavo
last update publish date: 2020-11-11 08:22:51

Si las miradas fueran un arma, tal vez yacieran dos cadáveres en medio de la oficina, cuando Valentino y Matías, estaban a punto de irse a las manos Macarena se levantó y se interpuso entre los dos y aunque no debía contarle a Valentino el por qué de lo que estaba pasando no pudo evitar decirle, con su voz entrecortada y sus ojos a punto de lagrimear —Juro Valentino Pagliuca, que algún día te vas a arrepentir de todo lo que estás haciendo.

De inmediato con una risa, mirada de suficiencia y con un tono de voz bajo le dijo —La que te vas arrepentir de haberte burlado de mi eres tú. Esto será solo el principio, vas a desear no haberme conocido—.Cambiando el tono manifestó apretando los dientes— llamen a seguridad para que se lleven a éste par de delincuentes.

A Macarena la angustia la invadió, tragándose todo su orgullo y con su corazón encogido le dijo con voz de derrota —Haré lo que me pidas, pero no envíes a mi hermano a la cárcel.

Valentino entendía perfectamente a lo que Macarena estaba accediendo, pero sus ganas de humillarla y de hacerle pagar su burla, hizo que le dijera —Tengo un lapsus Macarena, ¿A qué estás accediendo?

—Que accedo a tu chantaje, seré tu amante por el tiempo que quieras, con la condición de que no envíes a mi hermano a la cárcel—expresó rechinando los dientes.

—Ese no era el trato, me importa muy poco lo que le pase a Matías, mi propuesta es que tú seas mi amante para que no vayas a la cárcel, no te he hecho ninguna otra.

—Y a mí no me importa si me mandas a mi o no. Si acepto serlo, es a cambio de la libertad de mi hermano. –dijo con firmeza—A mi si quieres puedes mandarme, entonces para ser tu amante, tendrás que hacer visitas conyugales a la cárcel para poder cumplir con tu cometido—comentó desafiándolo con la mirada, mientras los demás miraban el intercambio silenciosamente, Gian Piero con una mirada burlesca y una sonrisa pedante. Miguel incómodo deseando salir corriendo de allí. Gian Paúl sorprendido, porque jamás había visto a su hermano actual en ese papel, humillando a una mujer y sintió lástima por la chica y Matías tenía tanta impotencia, no dejaba de maldecirse, tener que escuchar como el desgraciado de Valentino le hacía insinuaciones y se aprovechaba de Macarena, la trataba como la peor de las cualquieras, por Dios que odiaba lo que estaba pasando, pero tampoco quería que ella fuera a parar a la cárcel, lo que si estaba claro, es que algún día le haría tragar a cada uno de sus insultos y humillaciones a toda esa gente, con una ternura infinita y el corazón entristecido, tomó la mano de sus hermana, le acarició el dorso para demostrarle que estaba con ella, Macarena le observó e hizo un leve gesto de asentimiento.

—Está bien, te mandaré con uno de seguridad a tu apartamento a recoger tus cosas, te quiero hoy mismo en mi casa para que cumplas bien tu papel de mi amante y empieces a pagarme—ella inclinó su rostro y Valentino sintió una punzada de remordimiento, le provocaba era abrazarla y besarla, decirle que la amaba que no sentía las ingratas palabras que le estaba diciendo, que ella era la lámpara que iluminaba su vida, pero cerró su corazón y su mente instigado por su conciencia, desplazó cualquier sentimentalismo, y recordó que ella había actuado todo ese tiempo que se entregó a él, porque era una mujer materialista, que iba detrás de su fortuna para salir de la pobreza donde estaba, no la compadecería, seguiría actuando sin contemplaciones.

Ella salió con su hermano y el hombre de seguridad, se trasladaron en el auto, al llegar a la casa lo hicieron esperar fuera del departamento y apenas estuvieron a cubierto, Matías la abrazó—No vayas con él, te va a destruir.

—Ya lo está haciendo, pero no puede permitir que vayas a la cárcel—expresó ella acongojada.

—¿Por qué está tan enojado contigo? Claro se que ésta lo de las fórmulas y todo eso, pero siento que hay algo más.

—Terminé con él ayer—le dijo y le contó todo lo que había pasado y las amenazas que había recibido.

—Cuéntale la verdad hermana, dile que te están chantajeando, tal vez te ayude.

—Los pondría a ustedes y a él en riesgo, no puedo permitirlo. Además lo conozco y no va a querer ni siquiera escucharme y de poder decirle no me creería, yo perdí la confianza de Valentino, y cuando eso pasa difícilmente pueda recuperarse. Debo volver a protegerme Matías, todo esto me duele mucho, quisiera no sentir, tengo miedo, porque él tiene la capacidad de hacerme mucho daño y me odia, creo que nunca me amo porque de haber sido así no se le haría tan fácil decirme y hacerme todo lo que está haciendo—dijo entristecida.

—Tal vez sea la rabia que esté gobernando sus actos, producto de lo que le dijiste a lo mejor se siente herido, cuando eso pasa uno hace y dice cosas que no siente—lo justificó su hermano.

—¿Tú serías capaz de dañar a Perla? —interrogó Macarena.

—¡Jamás! Es la mujer de mi vida, sería primero capaz de colocarme una piedra en el cuello y tirarme al mar, que hacerle daño a la mujer que amo—expresó con convicción.

—Nunca me amó Matías, todo fue una mentira, pero convertiré su vida en un infierno, no crea él que voy a acudir sumisa a su cama, Valentino Pagliuca se va a arrepentir de hacerme su amante, lo voy hacer sentir miserable, no sentirá placer al estar conmigo. Eso anótalo—Enseguida hizo su maleta con premura y llegó a la sala, la estaban esperando sus hermanas, las abrazó y besó y le dijo a Meredith—Cuida a Melody, no sé cuando volveré, pero quiero que la cuides y protejas. Ambas, pórtense bien, con mesura. Estás son mis tarjetas del banco, úsenlas, también en el cofre que está en mi habitación hay un dinero en divisas extranjeras. Por favor sepan administrarse. Cuídalas Matías, no intentes hacer ninguna locura.

—Tengo que buscar a Perla, no puedo dejarla con el monstruo que es su padre, por eso no te voy a prometer no hacer ninguna locura, porque por ella soy capaz de todo—manifestó con sinceridad.

Macarena volvió a besar a sus hermanos y a Rita, prometiendo que pronto volvería y así salió de su sencillo apartamento, donde le había tocado iniciar una nueva vida. Pero lamentablemente a veces se hacen promesas que nunca se pueden cumplir y no porque no se quiera, sino porque a veces las circunstancias conspiran para no hacerlo y tal vez, sólo tal vez, ésta fuera una de esas que no se cumplirían.

Macarena fue llevada por el agente de seguridad al apartamento de Valentino, ella se instaló en una de las habitaciones de huésped, la más lejos de la alcoba de él, “que ni creyera que porque le estaba haciendo ese chantaje le sería fácil convivir con ella, jamás le perdonaría esa humillación de proponerse ser su amante a cambio de la libertad de su hermano, jamás había esperado una bajeza tan grande de Valentino, lo que le había gustado más de él, es que era un hombre justo, muy correcto y ahora había sacado lo peor de sí con ella”. Aunque claro, le cuestionó su conciencia “¿Cómo sentirías si alguien en quien confías, te mintiera y te traicionara? ¿Cómo te sentiste con la traición de Meredith?” ella se respondió —Muy mal, pero lo que realmente me duele—decía hablando consigo misma—es que me haya propuesto ser su amante y me está tratando como una ramera, para él no signifiqué nada— “Pero Macarena le dijiste que no lo querías, que estuviste con él por estatus por recuperar lo que había perdido” —Si, pero su instinto no puede indicarle que eso fue mentira, que lo amo y que nunca había sentido tan extraordinarias sensaciones, que vibraba con cada caricia, no creo que eso pueda fingirse—se decía—no se dio cuenta que yo era una muerta en vida hasta que él vino a soplarme aliento de vida. Porque no puedes darte cuenta que te amo, Valentino—expresó mientras se acostaba en la cama, cerraba los ojos y abrazaba una almohada, evocando las noches que vivió con él, dando rienda a lo que sentían. Así se quedó dormida durante toda la tarde, hasta que sintió que la levantaban de la cama, abrió los ojos asustada y allí a escasos centímetros de ella, estaba el rostro del hombre a quien amaba.

Macarena salió de la ensoñación y le dijo—¡Suéltame inmediatamente! No tienes ningún derecho a entrar a mi cuarto sin tocar y sacarme de la cama cuando estoy durmiendo.

Valentino, soltó una gran carcajada —Dime Macarena que eso que estás diciendo es un chiste que busca ponerme de buen humor—.Ella permanecía seria—pues mi querida Rena pagué por yacer contigo, me voy hacer cargo con mi fortuna personal de pagar una indemnización a los demás socios de la empresa, alegando que son tú y tu hermano quienes lo hacen para evitar que los denunciaran y ahora vengo para que me pagues con tu cuerpo querida— le dijo arrojándola en la cama, mientras se desnudaba sin quitarle los ojos de encima.

Macarena se sonrojó cuando lo vio totalmente desnudo, su cuerpo de inmediato respondió deseoso, sintió una pulsación en su centro y enseguida sintió que sus pezones se erizaban, él la veía seductoramente, posó sus ojos en sus pezones que se transparentaban a través de la clara blusa y de inmediato esbozó una sonrisa de suficiencia, se acostó encima de ella, intentó abrirle uno por uno los botones de la blusa, pero la paciencia le ganó y se los arrancó de la blusa de un tirón haciendo saltar todos los botones de la camisa, y al no tener brassier, paso directo a besarla con frenesí, primero uno y luego el otro pezón, jugó con su aureola con la punta de su lengua, bajó sus manos y le arrancó la tanga, subiéndole la falda, introdujo sus dedos en el interior de Macarena jugando por unos minutos con sus pliegues,  mientras ella jadeaba enfebrecida, pidiendo más de él, luego se introdujo en ella de una sola estocada, dejando su falda enredada en su cintura, tomó posesión de ella, sin ternura, ni mayores juegos previos, ni siquiera besó su boca, solo poseía su cuerpo para satisfacerse, él mientras Macarena hacia sonidos guturales, deseosa que la tocara y la besara, mientras tocaba sus pectorales y después lo tomaba por sus glúteos para acercarlo más a ella, estaba a punto de llegar a su orgasmo, cuando él se salió de ella derramándose encima de sus pechos, dejándola sin satisfacerse muy cerca de la liberación, cuando él vio la expresión de desconcierto en Macarena, le dijo con sorna mientras mantenía una expresión de burla en su rostro—No te compré prácticamente, para satisfacerte a ti si no para satisfacción mía. Así que no esperes más de tus encuentros conmigo.

Cuando escuchó eso, Macarena fue enceguecida por la rabia y le brincó encima golpeándolo, últimamente perdía los estribos con facilidad, mientras le decía—Eres un cerdo despreciable, me la vas a pagar, te juro me la vas a pagar, no dejaré que me vuelvas a tocar.

Él se le acercó y quedó muy cerca de la boca de Macarena mientras permanecía desnudo frente a ella y le dijo—Para producirte asco, estás deseosa que te de placer—expresó sarcástico—y para tocarte al parecer solo tengo que presionar en el punto exacto y te vuelves macilla en mis manos. Espero que cuando salga de mi baño te hayas retirado de mi habitación, porque ni por asomo la compartiremos, me circunscribiré a tener solo sexo contigo, cuando me provoque para ir cobrando lo que me adeudas—dicho eso camino con porte de rey al baño sin cohibirse de su desnudez, mientras dejo a Macarena echando humo del enojo.

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Valentino entró al baño después de todos los insultos que le había propinado a Macarena, por primera vez se sentía como un miserable, se había comportado como un animal, ella deseosa esperaba que la complaciera y fue un egoísta, y lo que hizo fue a propósito quería herirla, es que sentía tanto enojo por todo lo que había pasado, sus traiciones y mentiras. Y por si fuera poco se burló de él diciendo que lo que habían tenido no significó nada, sino una oportunidad de escalar y de paso le dijo que sus besos y caricias le daban asco. 

Se metió en la ducha mientras evocaba como había sido tocarla e introducirse en ella, toda prieta, deseosa, esas no podían ser las reacciones de una mujer que le tenía asco a un hombre, todo lo contrario su centro estaba húmedo y ella deseosa de que la llevara a la cumbre del placer, y cuando sintió que Rena estaba empezando a convulsionar del orgasmo se salió dentro de ella, para dejarla insatisfecha, siempre hacía eso, perdía el control y casi termina llegándole adentro, es que sería genial vaciarse en su interior. Esa mujer lo hacía experimentar tantas sensaciones que hasta ahora nunca había sentido, ¡Vaya se había vuelto a poner duro de sólo pensar en ella! ¡Maldita mujer! No entendía cómo su cuerpo podía seguir excitándose con ella, con todo lo que le había hecho. Levantó su rostro y dejó que el agua de la ducha callera en su rostro, tratando que se llevara todos sus pensamientos, abrió más el agua fría y cerró la caliente para tratar de enfriar su ardor, se tomó los cabellos y los halo, empezó a llorar, le dio golpes a la pared, se sentía atormentado. No quería hacerle daño, cada palabra o insulto que le propinaba le dolía más él, ¿Rena por qué hiciste que me convirtiera en este hombre que desprecio?

******************************

Mientras tanto Macarena se había ido a su habitación, se terminó de quitar la ropa y se bañó tratando de borrar las huellas de las caricias y de los besos de Valentino, el muy maldito la había llevado al punto más álgido de la pasión para luego dejarla así deseosa, mientras él como un animal, si había logrado su placer.—¡Te odio Valentino! Te odio con todas mis fuerzas—expresó enojada.

Valentino se terminó de bañar, al salir Macarena se había ido tal y como le había pedido, se vistió y decidió salir no quería estar cerca de Macarena, ella representaba un constante tentación, en la cual no quería caer en esos momentos, llamó a su hermano —Hola Gian Paúl, vamos a la discoteca que siempre frecuentamos, es que no quiero quedarme en casa.

—Está bien, nos vemos en treinta minutos ¿te parece?

—Perfecto hermano.

—¿Invito también a unas chicas? —interrogó su hermano.

Se quedó pensativo por unos minutos y luego respondió mientras caminaba hacia la sala—Está bien invita a todas las chicas que quieras, que estén bien lindas y voluptuosas—expresó a propósito porque había visto a Macarena salir de su habitación y su intención era que ella oyera para ponerse celosa.

Ella al escucharlo torció la boca, pero no pronunció palabra alguna, aunque por dentro la sangre le hervía y él para seguir provocándole le dijo —No me esperes, voy a salir con un par de preciosas chicas, así que mejor no me esperes despierta, me mantendrán muy ocupado—le dijo en una actitud prepotente.

—Poco me importas lo que hagas o dejes de hacer, por mi te puedes tirar un harén, pero a mí no me vuelves a tocar—dijo con firmeza.

—Eres una ridícula, sabes que con solo tocarte te conviertes en una fogosa mujer, pidiéndome más, Además no puedes simular los celos que sientes, pero morirás hoy del enojo, porque voy a disfrutar de unas muy ricas mujeres—expresó disfrutando cada palabra que salía de su boca, buscando enojarla.

—¿En serio? Lástima que ellas no podrán decir lo mismo del disfrute que tú les vas a dar, porque por mucho que cacarés no empollas—comentó con burla mientras se daba la vuelta hacia su habitación.

De inmediato Valentino la tomó del brazo, la haló hacia él, y empezó a besarla, la devoró con pasión, mientras ella respondía gustosamente la recostó del sofá, mientras la desnudaba, la tocaba y la besaba hasta tenerla jadeante bajo él y cuando sintió que Macarena estaba al punto de no retorno, se levantó del sofá y le dijo con sorna—Cacareó y si me da la gana empollo y si quiero no—manifestó mientras salía del apartamento.

Ella se quedó desconcertada, otra vez se lo había hecho y ella no terminaba de aprender, por eso luego de comer, se fue a su habitación y empezó a analizarse, debía volver a levantar sus murallas de protección no podía permitir que Valentino la siguiera humillando y produjera ese vaivén incontrolable de emociones, debía trabajar en eso.

*************************************

Valentino llegó a la discoteca, lo esperaba su hermano con varios amigos y amigas, a algunos los conocía, fue pasando la noche y parte de la madrugada, se tomó algunos tragos, bailó con varias chicas, ellas le buscaban conversación pero él no les prestaba atención, no dejaba de pensar en la mujer que tenía en su casa, era la única capaz de despertar sus deseos con tan solo una mirada, por más que tratara de alejarla, hacerle mil y una cosa para provocar su enojo y aunque quisiera despreciarla su cuerpo la reconocía.

La chica con la que estaba bailando Gerardin, se pegó más a su cuerpo, la alejó, y la chica se volvió a pegar, hasta que acercó la boca a su oreja y le mordisqueó, trato de apartarla pero la chica empezó a besarle por el cuello, hasta que tuvo que ejercer más fuerza y le dijo —No estoy interesado en ti como mujer, solo quería un simple baile—espetó despectivamente. 

Ya no aguantaba estar allí, por más que intentó alejar a Macarena de su mente se había instalado como dueña y señora, sin darle cabida ni siquiera a otros pensamientos de distinta naturaleza. Se despidió de su hermano y salió a su apartamento, al llegar, fue a su habitación pero ella no estaba allí, claro la había corrido temprano al cuarto de huésped. Se dirigió allá y ella estaba dormida con una hermosa bata transparente que se veía de lo mas provocativa.

Macarena se hizo la dormida, no había podido pegar el ojo esperando su llegada, lo sintió acercarse, el encendió la luz de la mesita de noche junto a la cama, y ella simulaba que despertaba y enojada le dijo—¿Qué haces en mi habitación y encendiéndome la luz? ¡Haz el favor de salir de aquí!

—Te recuerdo que estás en mi casa, puedo estar en cualquier lugar de ella, cómo y a la hora que sea. Además eres mi amante y necesito que me complazcas—le dijo acercándosele para besarle el cuello.

Macarena sintió un cosquilleó en su interior, pero enseguida le pegó el olor a colonia femenina, vio la luz que iluminaba a Valentino y vio pintura de labio en su cuello, no pudo evitar que los celos las cegaran y le dijo—y que hay de las ricas mujeres con las que ibas a disfrutar ¿no te complacieron? ósea que son como tú, pura bulla y poca cabulla.

La miró con enojo y la levantó para besarla mientras ella se oponía y le propinaba un par de puñetazos en su pecho diciéndole—¡A mi no me toques!, los ojos te voy a sacar con mi propias manos por descarado, vas y te revuelcas y besuqueas con otras mujeres y no tienes ni siquiera la decencia de bañarte para venir a buscarme, sino que vienes a tocarme con tus labios asquerosos que quien sabe que cosas besaron. Aléjate de mi porque no respondo, vete con tus golfas—dijo encolerizada mientras su pecho le bajaba y subía con celeridad producto de la molestia.

—Es verdad me las tire a todas, hacían filas fuera de la habitación del hotel donde me quedé, pero es que como soy un hombre tan fogoso, necesito otro revolcón con mi amante. —espetó furioso.

—Pues vas a tener que buscar extintor para que te apagues lo fogoso, porque con esta que tu llamas ramera no vas a estar ni en tus sueños—manifestó molesta mientras entraba al baño y tiraba la puerta con todas las fuerzas y se encerraba allí.

—Eres una ingenua Macarena, como vas a creer que me voy a tirar una fila de mujeres y voy a seguir teniendo fuerza para más—expresó para si mismo, mientras pensaba que esa mujer hasta enojada era adorable.

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