Home / All / Todo de ti / 15. Vengo por ella

Share

15. Vengo por ella

Author: max morgan
last update publish date: 2020-11-13 11:57:29

Layla

Sé que tengo que abrir los ojos. Tengo el cuerpo pesado y la mente mucho peor. Siento una opresión en el pecho y sé que es porque la anestesia general está dejando de hacer efecto, por suerte o por desgracia conozco la sensación así que no me asusta.

Eso significa que estoy viva.

Reconozco cada parte de mi cuerpo, puedo mover alguna y otras no. Me duelen terriblemente las piernas y eso me hace sonreír internamente, significa que todavía puedo caminar.

Me muevo y alguien se acerca. Siento un roce suave en mis labios y sé quién es. Podría reconocer sus labios en cualquier centímetro de mi piel. Abro los ojos despacio y ahí está, mi guapo portugués, con su barba desaliñada y el cabello revuelto… y unas ojeras de no haber dormido en días.

Intento hablar pero no puedo, aprieto los labios porque me duele la garganta y él aprieta el botón de mi cama para que venga la enfermera.

— Dile al doctor que ya despertó. — le pide a esta cuando asoma la cabeza por la puerta.

Está tan calmado que apenas lo reconozco. Él no es así.

Toma una de mis manos, me besa los nudillos y luego los pasa por su mejilla.

— Mi nena hermosa. — susurra.

— No, ahí no lo quiero. — es lo primero que digo y creo que vale la pena el esfuerzo.

Junto mis labios y pongo la boca en forma de piquito. Sonríe como un niño y viene a mí. Me da un beso suave, delicioso, su lengua tantea y lo dejo pasar… ¡qué digo pasar! Lo invito, lo muerdo, mi lengua lo busca y termina jadeando con los ojos cerrados.

— Sip, estoy muy viva. — declaro y sonrío a pesar del malestar que siento.

El médico entra y Thiago da dos pasos atrás estratégicamente, pero sin perder ni una palabra de lo que se habla. Saca el celular y lo veo teclear con rapidez.

El doctor me revisa completa. Tengo dislocado el hombro derecho… bueno, tenía, ya me lo pusieron en su lugar de nuevo. Tengo una herida superficial en el muslo derecho que se llevó algunos puntos y una larga sutura sobre el lado izquierdo de mi abdomen. El doctor intenta explicarme todo lo que me hicieron y siento que la cabeza me va a explotar. Estuve inconsciente durante cuatro días y nadie tiene que decirme que Thiago no se despegó de mi lado, puedo sentirlo.

— Lo que importa finalmente es que ya está usted fuera de peligro. — concluye — Si todo sigue así en setenta y dos horas podrán llevarla a casa.

Nos deja solos y Thiago vuelve a mi lado. Hay tanto que tengo que decirle, que no sé por dónde comenzar. Para comenzar sé que el accidente fue mi culpa, así que lo primero que hago es asumir mi responsabilidad.

— Lo siento. — susurro y él se inclina para acariciarme — Fue culpa mía el accidente… Yo me volví loca… estaba… estaba buscando a alguien y no vi…

— Layla. — me detiene con suavidad — Me tiene sin cuidado a quién estabas buscando. Lo único que me importa es que estás viva. Todo lo demás me lo puedes contar después, tenemos tiempo.

Asiento y suspiro, estoy tan cansada.

— Dime por favor que no llevas cuatro días sin bañarte. — hago un mohín porque me da pena verlo tan

descompuesto.

— No, Elízabeth se encargó de eso… — ve que arrugo los ojos y se apresura a aclarar — Quiero decir que me consiguió una habitación en un hotel… sólo para mí, no te inventes historias. — ríe — Está lo bastante cerca como para que pueda escaparme unos minutos a bañarme y cambiarme.

— ¿No sabes reservar un hotel tú solo? — replico.

— Sí, pero la verdad no tenía cabeza para eso. — sus ojos se llenan de tristeza y siento vergüenza de lo que provoqué por no pensar — Si todos ellos no hubieran estado aquí para ayudarme andaría en calzoncillos por el hospital.

Intenta parecer chistoso pero la realidad es que los dos nos vemos bastante aterrados. De repente su rostro se ilumina y parece recordar algo.

— Tengo una sorpresa para ti. — asegura — Pero necesito saber que estás tranquila.

Hago una mueca pequeña porque no creo que haya algo que pueda alterarme más que saber que estuve a punto de morir en los últimos cuatro días.

— ¿Me prometes que vas a estar tranquila?

Lo prometo y creo que está evaluando si creerme o no.

Sale y cuando regresa, un par de minutos después, la imagen que aparece en la puerta me deja sin palabras. No sé cuál de los dos está sonriendo más, si él o Theo, y las lágrimas me vienen a los ojos no sé por qué… entre el miedo, la emoción, el amor o el alivio no sé cuál es el sentimiento predominante. Quisiera tenderles los brazos a los dos pero no tengo fuerzas, solo puedo cubrirme la boca y tratar de no llorar demasiado fuerte.

— Mira, mami ya se despertó. — dice Thiago y mi hijo sonríe de oreja a oreja como si le hubieran acabado de regalar el dulce que le gusta.

— ¡Hola, mi amor! — lo saludo y Thiago lo pone en la cama con suavidad para que pueda abrazarlo.

Theo me da el mejor beso del mundo, ese que sólo una mamá puede valorar tanto y se sienta a mi lado, con los piececitos colgando de la cama mientras mira con curiosidad los monitores y los cables que están conectados a mi cuerpo.

— Mami, ¿y vas a echar luz por los ojos ahora que eres robot! — pregunta con emoción.

Miro a Thiago y sólo se ríe de vuelta.

— No, campeón. — Thiago se acuclilla frente a él y le susurra como su fuera el secreto de un super  agente — Recuerda lo que dijo el tío Grillo: mami no va a ser robot completa… sólo unos pedacitos.

— Igual va a ser más cool que las otras mamás. — declara mi hijo con mucha seguridad y una risita se me sale — ¿Y vas a poder disparar rayos láser?

Thiago me hace un movimiento afirmativo con la cabeza y yo le sigo el juego.

— Por supuesto mi amor. Voy a disparar unos rayos láser increíbles, pero no se lo digas a nadie. Esa información es Top Secret. — digo mi sus pequeños ojos brillan. Para él su mamá será una súper heroína y no una loca que se puso en el camino de un auto en movimiento.

— Bueno, despídete de mami, que tienes que ayudar al tío Grillo a dibujar la casa que quieres para el árbol y eso lleva tiempo. — dice Thiago con dulzura y mi niño accede en un instante.

— Hasta luego, mami. — se despide besándome — Cuando vengas a casa ya tío y yo tendremos la casa del árbol. En estos meses la construiremos. — me enseña tres deditos pero sé que todavía no distingue una semana de un mes así que no me preocupo.

Se para sobre la cama y alarga los brazos para que Thiago lo levante, y se van conversando, sobre todo de mis surpoderes, esos que tendré cuando salga de aquí.

Cierro los ojos y me llevo la mano al pecho, tengo tantas ganas de llorar… pero le prometí a Thiago que no iba a alterarme. Cuando los abro de nuevo está otra vez conmigo, sentado al borde de la cama, observándome con una expresión indescifrable.

— Thiago, antes de que ocurriera el accidente yo estaba por cont…

— Shshshsh. Ahora no, nena. — me corta — Theo es tu hijo, está aquí contigo. Y tú estás viva y sanando. Eso es todo lo que importa ahora. Te prometo que el día que entres de nuevo por la puerta de nuestra casa, si en el mismo umbral me lo quieres contar todo, yo te voy a escuchar… pero no ahora.

Accedo a retrasar mi confesión por algunos días y creo que es mejor, así tengo un poco de tiempo para pensar. Las horas comienzan a irse rápido y yo empiezo a sentirme cada vez mejor. Pasan los tres días como en un pestañazo, Thiago trae a Theo todas las tardes y el club de fans de las emperatrices ha estado aquí para interesarse por mí.

Finalmente, ocho días después del accidente, cruzo la entrada de la casa en brazos de Thiago, y descubro que se ha convertido en un hermoso panal de abejas. Lucrecia y Marcia han hecho unas migas increíbles y entre las dos se ocupan de Theo y de la casa.

Mi hijo tiene su propia habitación junto a la nuestra, y está llena de carteles de películas y figuras de acción de superhéroes y robots. Lucrecia y Marcia están ubicadas en sendas habitaciones para huéspedes y Grillo está durmiendo en el sofá aunque no entiendo por qué.

— ¿Me explicarías eso? — le pregunto a Thiago señalando con el dedo la figura descomunal de Grillo.

Con una pierna y un brazo fuera del sofá, la otra mano cubriéndose el rostro y unos ronquidos de elefante en celo, Grillo hace retumbar nuestra sala.

Thiago prepara un par de cafés y nos vamos a la terraza. Apenas pude dormir anoche porque todavía me duele todo, pero siento que necesito un poquito de aire puro, al menos salir de la cama me hará bien.

Nos sentamos en una de las tumbonas, Thiago recostado con las piernas abiertas y yo entre ellas, con la espalda descansando en su pecho. Así me abraza y no puedo decir cuánto lo necesito y lo deseo.

— ¡Quiero que diseñes un proyecto especial para mí! — dice de repente — Nadie más estará involucrado, sólo tú y yo. ¿Te animas?

— Por supuesto. En cuanto me quiten esta escayola, empezamos. — acepto — Ahora dime por qué Grillo sigue durmiendo en nuestra sala.

— Cree que el hombre que te escribió la nota puede volver, y en vista de cómo salió todo la última vez, digamos que ni él ni yo podemos arriesgarnos. — declara y mi cuerpo se tensa ante la mención de lo que sucedió.

Pero no puedo seguir siendo así. Mi hijo se merece una madre valiente.

— Su nombre es James. — me giro para enfrentarlo — Era James. — me corrijo y Thiago me escucha sin atención sin interrumpirme aunque sé que tiene todas las preguntas del mundo dándole vueltas en la cabeza — Hace cinco años me escapé de Russo. Hui a una vida más sencilla y más feliz en un pequeño pueblo costero del este. Allí conocí a James, me enamoré, me casé, me embaracé…y mi vida nunca fue más perfecta que cuando vivía en una pequeña casita frente a la playa, junto a un hombre que vivía del mar.

Thiago sonríe un poco porque sé que me entiende, entiende que esas cosas simples pueden representar una felicidad extraordinaria.

— ¿Y qué pasó?

— El mar era parte de su vida y el mar se lo llevó. A Theo le faltaban tres meses para nacer cuando me dieron la noticia… — siento que las lágrimas asoman a mis ojos y la voz se me corta — encontraron restos del barco encallado sobre unos arrecifes, pero nada de su cuerpo. Es más normal de lo que parece ¿sabes? El mar siempre tiene hambre.

— ¿Entonces James está muerto? — pregunta Thiago con preocupación — ¿Pero si está muerto por qué te pusiste tan mal con la nota?

— Porque reconocí su letra. — veo que Thiago tensa la línea de la mandíbula — Conozco a la perfección la letra de James y era esa. No tengo ninguna duda.

— ¿Eso significa que está vivo?

— O que alguien que nos conocía está tratando de atormentarme. — cierro los ojos y pienso en todo lo que pasamos en los últimos tres años — Después de que Theo nació tuvimos algunas complicaciones de salud. Ahí llegué a conocer el funcionamiento de los negocios como Sarpha. No me importó la deuda, mi hijo sobrevivió y eso era lo importante; pero vivimos momentos muy duros después de eso, momentos de carencias, de tristeza, de incertidumbre… Así que a James más le vale estar muerto y bien muerto, porque de lo contrario lo mataré yo con mis propias manos.

Thiago eleva las cejas y una sonrisa se dibuja en ese rostro tan sexy.

— Sea quien sea que haya escrito la nota, — asegura — no tiene buenas intenciones, Layla. Y lo peor es que te conoce lo suficientemente bien como para saber con qué puede lastimarte.

No digo nada. Yo pienso exactamente lo mismo.

— Acerca de Theo… — me aventuro — Él es igual que tú. Vivirá y será juzgado no por lo que es sino por lo que las condiciones de su nacimiento representan. Esta no es la vida que quiero para él. No quiero que un día se levante casado con una mujer a la que no ama, sólo por cubrir el hecho de que no lleva el apellido de su padre.

— Entiendo por qué te ha costado tanto confiar en mí, Layla. — toma mi rostro entre sus manos y me besa. Me besa con toda la calma del universo, disfrutándome — Pero ya no tienes que ocultarme nada. Por favor, Layla, vamos a dejar los secretos atrás.

Lo abrazo con toda la fuerza que mis heridas me lo permiten y durante un largo rato nos quedamos así, intentando hacernos parte de esta paz que se respira. Todos duermen todavía así que la casa está silenciosa y tranquila.

Quizás por eso es que el revuelo en la sala se siente al instante. Están discutiendo y yo aguzo el oído porque conozco muy bien una de esas voces.

— Pues a mí me da lo mismo que sea el Papa de Roma o el rey de España, — dice Grillo con sorna — si la licenciada o el señor no lo invitan a pasar, usted no pasa.

Escucho a mi padre contestar con una grosería impropia del caballero que aparenta ser y Thiago se levanta.

— ¡Espera! — le susurro con urgencia — ¡Russo no puede saber que Theo está aquí!

— Layla, ni siquiera sabemos a qué carajos vino tu padre…

— ¡Yo sí lo sé! — insisto retorciéndome las manos sobre el pecho — A estas alturas ya debe haberse dado cuenta de que desapareció, y vino a buscarlo.

— Yo creía que Russo no quería a tu hijo. — Thiago frunce el ceño, confundido.

— ¿Y quién ha dicho que lo busca porque lo quiere? — le suelto. Esa es otra verdad, pero el tiempo apremia y no puedo ponerme ahora a detallar la podredumbre de carácter de mi queridísimo padre.

— No te preocupes, voy a deshacerme de él pronto… sólo no creas nada de lo que voy a decir. Me voy a poner un poquito cínico para quitármelo de encima rápido. ¿Sí?  — se inclina y me da un beso y yo espero, confiando, en que todo corra como debe ser.

Thiago va hacia la sala con paso sosegado y llegando palmea el hombro de Grillo, que se hace a un lado para dejarlo atravesar la puerta.

— Señor duque. — saluda con parsimonia — ¿En qué puedo ayudarlo?

— Señor D´cruz, me dijeron que mi hija ha tenido un accidente, así que donde mejor está es en su propia casa. — ¿Qué es lo que quiere de verdad? — Vengo por ella.

El alma se escapa de mi cuerpo por un segundo. ¡No, Dios mío! ¡Yo no me puedo ir con este hombre!

— Usted discúlpeme, señor Stafford, pero Layla no está en condiciones de viajar, por indicaciones médicas. —asegura Thiago con mucho protocolo.

— ¿Dónde está ella? ¡Quiero verla!

Veo que Thiago se hace a un lado y lo deja llegar a la terraza. Mi padre sólo mira mi brazo escayolado y los moretones que todavía hay en mi rostro. Su rostro se contrae de la frustración y entiendo el motivo al instante: sabe que ha perdido a Theo. mi accidente fue hace más de una semana, pero al parecer sólo hasta ahora se ha dado cuenta de que ha perdido su ventaja. Quiere preguntarme, lo sé, pero no puede hacerlo, porque eso sería reconocer delante de Thiago que Theo existe.

— ¡Quisiera hablar a solas con mi hija! — demanda Russo y veo que mi portugués se ríe con descaro.

— Y yo quisiera que tuviera la decencia de avisar antes de venir a perturbar la paz de mi hogar. Pero no todos obtenemos lo que queremos. — la voz de Thiago se vuelve áspera y seria — Layla está de reposo por indicaciones del doctor, así que no se va a ir a ningún lado mientras yo no lo decida. Y si lo que le preocupa es que rompí un poco la mercancía… no se inquiete, igual tengo toda la intención de pagársela. Vaya preparando una fiesta de compromiso decente, pero eso sí, hágala con su propio dinero, porque el precio de Layla ya está acordado, pero no voy a estar pagándole tertulias a su camarilla de admiradoras secretas.

Mi padre resopla con movimientos toscos y se larga sin despedirse, tan violentamente como llegó.

Entonces todo pasa en un segundo. Grito pero no me hacen caso.

Antes de que pueda reaccionar, Thiago tiene el puño cerrado del Grillo contra su cara, y cae un metro hacia atrás. ¡Otro que primero pega y luego pregunta!

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Todo de ti   29. ¿Y ahora qué?

    ThiagoTres meses después.Estoy nervioso… debo ser el novio más nervioso en la historia de los novios nerviosos, pero saberlo no hace que se me quite. Estoy dando vueltas de un lado al otro del altar mayor de esta iglesia. Vestido de pingüino, de pajarita y flor y zapatos de charol y… Vamos que soy el paquete completo de galán de telenovela que se muere por la damita…¡Y es que de verdad me muero por ella!Amo a Layla. Más de lo que llegué jamás a soñar con amar a ninguna mujer.Ha

  • Todo de ti   28. Todo de ti

    LaylaSeis meses después.Salgo de la oficina con paso rápido. Tengo tantas cosas que hacer que apenas he tenido tiempo hoy de tomarme un café con Thiago y darle a Theo el mar de besos matutinos al que está acostumbrado.— Nita, te dejo los bocetos del casino. — digo poniendo el tubo lleno de planos sobre su mesa y me acero para darle un beso apurado — A partir de este momento estoy “¡out!”Nita se hecha a reír porque sabe lo que significa: durante toda la semana trabajo como una posesa pero apenas llega el viernes mi cerebro pone la marcha atrás y sólo si

  • Todo de ti   27. E* infierno

    ThiagoDecir que se me quiere salir el estómago por la boca es poco. Layla está llorando en silencio en una esquina del jardín, rodeada de los hombres de Easton que no están vigilándola, sino por el contrario, la asisten como si fuera una persona importante para Ruben.El tiempo parece detenerse mientras mi mano se posa sobre las heridas de Grillo, pero maldita sea, sólo tengo dos manos. Easton se saca el traje y le pone el saco envuelto bajo la cabeza. Luego presiona la herida de la que más sangre está brotando. Sé que está dando órdenes por todos lados, pero yo no puedo escucharlo.Mi atención está en el ro

  • Todo de ti   26. Una pesadilla

    LaylaBusco la mano de Thiago y siento a mi derecha la presencia de Grillo. No ha venido nadie más.El equipo de asalto atrapó a los hombres que entraron en nuestra casa, estaban todos en el galpón abandonado, supongo que le hicimos un favor a Percy al deshacernos de sus secuaces, no quería pagarles de cualquier forma. Todos fueron entregados debidamente a las autoridades, pero no antes de que Grillo se divirtiera rompiéndoles los huesos. Quisiera decir que fue un ojo por ojo por lo que sucedió con Andro y con Romo, pero lo cierto es que ni se acerca._ Tengo miedo. _ confieso.E

  • Todo de ti   25. E* Clan

    Thiago— ¿Cómo no se te ocurrió decírmelo? — quiero matarlo, quiero ahogarlo con mis propias manos pero el muy hijo de puta es tan grande que sería inútil — ¡¿Cómo no me lo dijiste, cabrón?!Grillo mira al suelo mientras Layla se apoya en el escritorio del despacho de la mansión. Russo se ha quedado gritando en la biblioteca y honestamente no sé si alguien lo ayudó, no me interesa.— No era relevante. — me responde Grillo con la mirada en el suelo pero sé que no es por mí, es por Layla. Le importa diez veces más lo que ella piense que lo que pueda pensar yo.

  • Todo de ti   24. ¿Alguna vez me amaste?

    LaylaAbro los ojos.Me duele tanto la cabeza que apenas puedo mover el resto del cuerpo.La luz me hiere lo párpados pero no puedo dejar de intentarlo…Muevo las manos y me encuentro con una superficie suave y rara. No puedo distinguirla, las puntas de los dedos me cosquillean y me anulan el tacto.Intento recordar algo antes de este maldito dolor de cabeza:Hoy es martes… creo.

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status