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19. Yo también...

Author: max morgan
last update publish date: 2020-11-13 12:14:11

Thiago

_ Si me vas a pegar hazlo en serio. _ dice Grillo sobándose la barba justo en el lugar donde acabo de golpearlo, pero el condenado no da ni un paso atrás, es una maldita pared _ No te lo devuelvo nada más porque ya te di tu anticipo hace un mes.

_ Pedazo de mierda. ¿Cómo dejas que se vaya sola? _ lo tomo de las solapas de la camisa y lo zarandeo un poco _ Mínimo debiste irte con ella.

Levanta una ceja porque al parecer no se esperaba lo que acabo de decirle. Estoy desesperado porque Layla pueda dejarme para siempre, pero me preocupa mucho más su seguridad. Quien sea que haya mandado esa nota que le provocó el accidente todavía está allá afuera, y como si no bastara, imagino que Russo no se tomará muy bien su escape.

Ahora que sé que puede desquitarse con Theo, veo las cosas de manera distinta. Con razón Layla me dijo que no lo buscaba porque lo quisiera. Theo es su única ventaja sobre Layla, sin él no puede amenazarla… Jamás imaginé que alguien pudiera hacer eso con su propio nieto, pero después de todo no debería sorprenderme después de ver la forma en que ha tratado a su hija.

No soy tan ciego como Layla piensa, entendí desde el primer día que Russo estaba obligándola a hacer algo que no quería, sólo pensé que la tranquilidad y la estabilidad que tendría a mi lado sería mucho mejor que estar con su padre… pero al fin y al cabo yo tampoco represento su libertad, sólo soy un Russo Stafford más agradable. Así que no soy ciego, sólo soy un puto egoísta.

_ Ella no está segura sola. _ insisto.

_ ¡Deja de hacer berrinche! _ rezonga Grillo _ Ella va a estar bien. Todo está arreglado.

¿En serio? ¿Y todavía tiene el descaro de decírmelo? ¡Es verdad que soy pendejo, le estoy pagando a este hombre para que ayude a mi mujer a alejarse de mí!

_ ¿Tú le organizaste esto?

_ Puedes apostar que sí, lo que todavía no sé es por qué le tomó tanto tiempo a la licenciada largarse de tu lado. _ declara con el semblante pétreo _ Yo en sus zapatos te hubiera dejado hace meses.

_ ¡Grillo…! _ doy dos pasos hacia él y me saca el pecho como si estuviera listo para subirse al ring.

_ ¡¿Grillo qué?! ¿Creíste que iba a quedarse contigo, de verdad? ¿Después que ha pasado toda su vida tratando de escapar, creíste que se iba a someter por ti? _ me increpa _ ¿Quién eres? ¿Qué tienes, la verga sagrada de todos los dioses?

Juro que si no estuviera tan frustrado ese estúpido comentario me haría partirme de risa, pero justo ahora tengo una carga de emociones negativas que no me dejan pensar más que en el escape de Layla.

_ Soy un idiota. _ me paso la mano por la cabeza.

_ Dime algo que no sepa. _ suelta Grillo con sorna.

_ Creo que me equivoqué… en grande.

_ ¿Crees? A estas alturas ya era para que tuvieras una certeza irrevocable pero supongo que algo es algo. _ da un dramático suspiro _ Mira Thiago, eres muy bueno reconociendo tus errores, hermano, pero la verdad es que eso no te salva de cometerlos. ¡Tienes que dejar de cagarla!

Me apoyo en las rodillas y siento un vacío tan grande en el pecho que no puedo respirar bien. Es de noche y el auto traía cristales entintados, pero estoy seguro de que Theo iba en él. Después de todo lo que me ha dicho Layla esta noche, sé que no puede ser de otra forma. Ella jamás lo abandonaría, ella haría lo que fuera por estar a su lado, así sea huir toda su vida.

Theo, mi campeoncito. Me han bastado dos meses para enamorarme perdidamente de ese niño. No le mentí a Layla cuando le dije que quería adoptarlo, después de todo Theo me adoptó a mí desde el primer día y su decisión es la que vale.

_ ¿Se llevó a Theo, verdad? _ sólo quiero confirmarlo.

_ ¡Por supuesto! _ exclama _ Theo siempre va a ser lo primero para la licenciada y así debes ser. Así que acostúmbrate a que siempre vas a ser el segundo, y cuando tengan hijos el tercero y el cuarto… y bueno en tu caso no vas a parar hasta alfombra de piso.

Esta vez sí río aunque no con alegría. Necesito ordenar mi cabeza y no puedo negar que Grillo es un excelente psicólogo matrimonial, de esos que te hacen pensar con razones o con golpes, pero de que entiendes, entiendes.

Saberme sólo de nuevo me estremece el alma. No entiendo por qué necesito tanto una familia, supongo que así soy, es mi naturaleza, pero al parecer he estado haciendo todo por la familia incorrecta. Después de todo ella tiene razón, sin importar de dónde vengo o cuál sea mi apellido, merezco que me acepten como soy, con todos mis defectos, porque para eso es la familia.  

_ Layla se equivocó, _ murmuro_  no es que no haya pensado en él. Siempre pienso en él, en los dos. Es sólo que no sabía… no imaginé toda la repercusión que tendría esto para Theo. Yo jamás lo lastimaría a propósito.

Grillo me mira con condescendencia y eso me enoja pero agradezco después de todo que se tome el tiempo de acompañarme en vez de abandonarme también.

_ Déjame hacerte una pregunta. _ cruza los brazos y se sienta sobre un pequeño capitel que sólo dios sabe por qué han depositado en medio de un jardín _ ¿Qué me responderías si yo te dijera que quiero levantar un edificio de veinte pisos a menos de cien metros de una ciénaga?

_ Qué estás completamente loco. _ aseguro sin entender el propósito de su pregunta _ Con una topografía como esa lo único que es seguro es que te vas a hundir.

Asiente y creo que ha obtenido la respuesta que esperaba.

_ Esto… _ señala a la mansión y su fiesta _ esto es la ciénaga de la licenciada, la conoce palmo a palmo, y lleva tres meses advirtiéndote que te vas a hundir. Sólo que eres demasiado necio para escucharla.

_ Eso lo entiendo, está bien… ¿Pero de ahí a escaparse? Si no tenía ninguna intención de casarse conmigo debió decírmelo desde el inicio. _ me acuerdo de que estoy solo el día de mi compromiso y la furia regresa _ ¡Debió confiar en mí!

_ Tienes razón. _ lo miro con sospecha porque no es de los que ceden tan rápido _Debió confiar en ti. En ti que siempre la has puesto a ella antes que a nada ni nadie. En ti que jamás la has obligado a hacer algo que no quiere. En ti que no pretendes comprarla como si fuera un pedazo de carne. En ti que no has permitido que su padre la trate y la use como si fuera una puta…

_ ¡Mucho cuidado…! _ le advierto.

Maldito imbécil, no puede ser más sarcástico pero entiendo el objetivo de su comentario.

No, Layla no fue mi prioridad, no la puse antes que mi intención de pertenecer a la familia Clifford, sólo asumí que, ya estando a mi lado por su propia voluntad, estaría de acuerdo con todo.

Grillo tiene razón en algo: no he querido escuchar. Decidí ser el sucesor de mi padre, pero jamás me he preguntado en qué exactamente lo voy a suceder. ¿En su título, en su reputación, en la forma de mierda en que crio a sus dos hijos?

Quiero a mi padre, no me malentiendan, pero la cruda realidad es que no puedo complacerlo sólo porque creo que se va a morir, justo como mi madre, y quiero que muera feliz. Él hizo su vida como quiso, tiene que aceptar las consecuencias de sus errores así como yo acepto las consecuencias de los míos… la diferencia es que yo no estoy dispuesto a que los míos sean de carácter permanente.

_ ¿A dónde van Layla y Theo? _ lo enfrento pero no con ánimo de pelearme.

_ No te lo voy a decir. _ declara cruzando los brazos sobre el pecho y la línea de su boca se vuelve recta como cuando va a pelear _ La licenciada tomó su decisión y tú vas a respetarla. ¿Quieres ser el Conde de Worcester? Bien, puedes serlo, por mucho menos de sesenta millones cualquiera de las mujeres que están allá adentro se casaría contigo, así que vete a heredar tu condado y a ella déjala en paz.

_ ¡Me importa una mierda el título! _ grito con frustración porque parece que nadie lo entiende.

_ ¡Pues para importarte una mierda has tratado a mucha gente como peones para conseguirlo, empezando por la licenciada! ¡Así que define tus prioridades de una puta vez!

_ ¡Ella es mi prioridad, ella y Theo! _ aseguro y sé que es cierto. La quiero, con el alma, con la vida, con todo, a ella y a mi niño.

_ Ella no va a vivir en medio de esta mierda. _ señala a la casa _ No quiere ser la esposa de un noble.

_ Entonces será la esposa de un bastardo, porque te aseguro algo… ¿Que va a ser mi esposa…? ¡A eso puedes ponerle el cuño!

Me mira de arriba abajo con suspicacia y luego me tiende el condenado sobre que ha quedado regado sobre la hierba en algún lugar.

_ Es mejor que leas esto antes que nada. _ me lo tiende _ La licenciada cree que si lees esto te vas a dar cuenta de que tu familia no tiene buenas intenciones.

_ ¡Me importa una mierda las intenciones que tenga mi familia! _ grito arrebatándole el sobre y rompiéndolo por la mitad, junto a su contenido, y lo lanzo al suelo _ Nada de lo que diga ahí me interesa: mi padre puede ser un santo o el mismo demonio que no me importa, lo que quiero es a mi familia de regreso. No puedo lavar las culpas de mi padre a costa de mi felicidad, él tuvo una vida entera para cometer errores con sus hijos, pero yo no voy a hacer lo mismo con el mío. ¡Así que dime de una puta vez dónde están mi mujer y mi hijo, porque tengo que ir a buscarlos para decirles que soy un estúpido de mierda… pero este estúpido de mierda los ama y va a hacerlo todo por ellos!

Lo veo sonreír como si me hubiera ganado un dulce de premio.

_ ¿Sabes? Creo que en ese sobre la licenciada te había escrito una carta muy bonita o algo así.

_ ¿En serio? ¡Ay, mierda! _ recojo los dos pedazos y los sacudo, limpiándolos. Nada que un poco de cinta adhesiva no pueda componer.

Grillo me cruza un brazo sobre los hombros como si fuera mi hermano y me da un sonoro beso en la mejilla.

_ ¡Qué bruto eres, cabrón! _ me suelta creo que con ¿alivio? _ Pero me alegro de que por fin te portes como un hombrecito.

_ Entonces Layla…

_ No te voy a decir dónde está. Al menos no por ahora. Tienes algunos asuntitos que resolver antes de que te hagas los méritos para pararte frente a la licenciada sin que te merezcas que te pegue en tus joyitas… _ levanta una ceja y me hace un gesto gracioso señalando a mi bragueta. Sí, los dos sabemos que Layla pega fuerte _ Y como yo quiero tener más sobrinos, te aconsejaría que dejaras en claro las cosas con tu familia antes de aparecerte frente a ella.

Aprieto el sobre en mi mano y sé que Grillo tiene razón, tengo demasiadas cuentas pendientes, pero sobre todo, tengo que hacer algo para asegurar la tranquilidad de Layla. Si es vedad que Russo puede quitarnos a Theo en cualquier momento, entonces no bastará con romper ese contrato: Layla seguirá escondida toda la vida y yo no podré estar con ella porque Russo podría rastrearla a través de mí.

Mi cabeza se convierte en un torbellino de posibilidades, estrategias, cálculos de riesgo y finalmente siento que puedo sonreír. Puedo arreglar esto. Puedo, pero necesito que Layla esté de acuerdo y como dice Grillo, no tengo los méritos necesarios para pedirle que acepte lo que debemos hacer.

_ El contrato que firmé con Russo dice que Layla y yo nos casaremos en dos semanas. _ le digo a Grillo una vez que llegamos a la limo que nos devolverá a casa. No tengo intención de despedirme de nadie, sólo quiero largarme.

_ ¡Pendejo!

_ Ya sé y voy a arreglarlo… pero necesito que Layla coopere conmigo. _ Grillo me mira con interés _ Es por el bien de Theo, créeme, cuando te lo explique me vas a entender.

_ Pues empieza.

El plan comienza en la limo y termina en la terraza de mi casa de Londres, con una botella de whisky, el futuro resuelto y yo moqueando en no sé qué momento porque extraño a Layla y ya no estoy acostumbrado a dormir sin ella.

Cuando abro los ojos de nuevo estoy acostado en una tumbona y los rayos del sol me lastiman los ojos. Estoy mojado hasta los tuétanos y el dolor de cabeza me está matando. Grillo está dormido en otra tumbona, despatarrado como es su costumbre porque el cabrón no cabe en ningún lado... y está en calzones.

Lo empujo con una pierna haciendo que se caiga de la tumbona.

_ ¡Hijo dep…! _ se levanta tan rápido como cae y levanta los puños, mirando a todos lados como si estuviera buscando al atacante. Cuando me ve reír se vuelve a acostar y se cubre la cara con un brazo _ Idiota. ¿Por qué no dejas dormir?

_ ¿Y por qué tengo yo que aguantar a un hombre semidesnudo en mi propia terraza? _ lo incordio.

_ Porque este hombre tuvo que meterse a la alberca a sacarte y no iba a mojar mi ropita hermosa por ti. _ asegura levantando un dedo.

_ ¿Me caí en la alberca? _ con razón estoy todo mojado.

_ Naaaaa. Yo te empujé. Estabas demasiado chilletas. ¡Layla, Layla! _ hace una vocecita de niña burlándose de mí _ Pensé que así te ibas a callar pero al parecer borracho no coordinas para nadar. _ se ríe el imbécil.

Me levanto para buscar algo de café y dos pastillas, y de paso para darme un baño decente y alistarme. Tengo mucho que hacer hoy, demasiado si quiero tener de regreso a mi familia cuanto antes.

Termino de bañarme y me envuelvo en una toalla. Sobre el tocador del cuarto han quedado los dos pedazos del sobre. No le mentí a Grillo cuando le dije que no me importa lo que diga en esos papeles, si este es mi momento de elegir, elijo a Layla y a mi niño.  

Pero no sería un buen hombre de negocios si no estuviera informado así que saco los documentos y los reuno por la mitad, justo donde los rompí.

El primero es una carta de Layla. Sencilla y precisa, y no dice mucho más de lo que ya me dijo anoche. Creo que no tenía previsto que se toparía conmigo en medio de su escape… Comprendo y acepto todo lo que me escribe, tiene razón en cada palabra pero las que más me gustan son las últimas. Sé que las escribió porque creyó que no iba a volver a verme nunca, pero me aseguraré de que a partir de ahora me las diga muchas veces, a toda hora, especialmente en la cama… Sonrío con malicia y otra vez pienso en ella a mi lado. Sí… esa inglesita es mía y va a volver conmigo cuésteme lo que me cueste.

El segundo documento me borra la sonrisa en un instante. La verdad no sé por qué me sorprende, pero eso no evita que me duela. Cierro los ojos y mi primer instinto es hacerlo trizas pero sé lo que representa una evidencia y no voy a desperdiciar la oportunidad de usar esto.

Para cuando regreso a la cocina ya Grillo está bañado, vestido, arreglado como gallito fino y tomándose un café cargado. Empuja otro en mi dirección y me lo bebo de una vez.

_ Agarra suficiente para llevar. _ le advierto _ Vamos a tener un día muy movido.

Y así es. Pasamos por tantos abogados y trámites que mi cabeza es un panal de abejas para las seis de la tarde y la de Grillo adivino que no está mejor, porque tiene una cara de perro apaleado que no puede con ella.

Finalmente, a las ocho de la noche, una señora con cara de muuuuuyyyyy pocos amigos pone en mi mano ese papel que he movido cielo y tierra -y pagado bastante, por cierto- para conseguir.

Empujo a Grillo fuera de la corte y en menos de una hora estamos sentados en el avión, camino a España. No sé por qué Grillo la envió allá y no pregunto, sé que tiene su historia y hasta que se sienta cómodo para contármela completa prefiero no incordiarlo.

Ya no sé ni qué hora de la madrugada es cuando el auto de renta se detiene frente a una casita blanca encalada, con techos de roja pizarra y una vista hermosa de las colinas. ¿Dónde carajos estamos? No tengo idea, pero cuando Grillo aporrea la puerta y Layla la abre empuñando un palo de golf siento que toda la tensión del día se rompe dentro de mí.

Le arrebato el condenado palo y la abrazo tirándolo a un lado. Intenta resistirse pero la beso, la beso con todo lo que tengo, con la añoranza de veinticuatro horas que pueden parecer nada pero que son siglos cuando uno no tiene la certeza de poder recuperar a la persona que quiere.

Grillo pasa de largo junto a nosotros y va a tirarse al sofá, durmiéndose al instante. No sé qué tiene este hombre con los sofás pero no me importa, ahora nada me importa. Tengo a Layla prisionera entre mis brazos, que es donde debe estar, y muerdo sus labios para que se rinda porque es mía, esta nena es mía y tiene que saber que nada ni nadie en el mundo va a separarla de nuevo de mí.

Abre un poco los labios y me apodero de su boca por completo. Mi nena bonita…

_ Yo también te amo. _ le confieso.

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